Debate Jurídico Ecuador. ISSN 2600-5549/ Vol. 8 / Nro. 1 / enero- abril / Año. 2025 / pp. 59-84
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En los procedimientos administrativos sancionadores en el ámbito de la salud, el informe
técnico actúa como un documento que proporciona una evaluación sobre casos específicos.
Este informe permite realizar una evaluación de la situación de salud mediante el análisis de
datos clínicos, epidemiológicos y normativos, facilitando la identificación de problemas y la
formulación de recomendaciones (Ley Orgánica de Salud, 2015).
El informe técnico sirve como base para la toma de decisiones en la gestión de la salud
pública, la implementación de políticas y la respuesta a emergencias sanitarias, asegurando
que las decisiones se basen en evidencia (Ley Orgánica de Salud, 2015). De acuerdo con
la normativa vigente, los informes técnicos son requeridos en diversas etapas de los
procedimientos administrativos, especialmente en la fase pre procesal y en la evaluación de
infracciones, garantizando que las acciones de las autoridades se alineen con las leyes
establecidas (ACESS, 2023). Además, los informes técnicos facilitan la fiscalización al
permitir a las autoridades revisar y verificar el cumplimiento de las normativas de salud, lo
que es fundamental para prevenir y sancionar conductas irregulares (Ley Orgánica de Salud,
2015).
Criterios de Valoración y Distribución de la Carga de la Prueba
La relación entre los informes técnicos, actas de inspección y la carga de la prueba en los
procedimientos administrativos sancionadores se basa en su rol probatorio y en la forma en
que influyen en la toma de decisiones. Estos documentos, bajo el amparo del artículo 195
del Código Orgánico Administrativo (COA, 2017), adquieren un valor preponderante al
establecer que, en general, corresponde a la administración probar los hechos que
fundamentan la sanción. Sin embargo, cuando los informes o actas poseen presunción de
veracidad, la carga de la prueba se traslada al administrado in re ipsa, quien debe demostrar
la falsedad o inexactitud de lo señalado por la administración. Este desplazamiento de la
carga de la prueba dificulta al administrado desvirtuar las pruebas de la administración,
comprometiendo su derecho a la defensa.
Las críticas a la carga de la prueba en procedimientos administrativos subrayan la falta de
equidad, ya que el administrado enfrenta dificultades para cuestionar informes, mientras la
administración tiene más recursos, lo que puede llevar a decisiones injustas. El debate entre
prueba tasada y prueba libre es crucial; la primera, según Tartuffo (2005), asigna un valor
probatorio fijo para documentos como actas de inspección, buscando estabilidad, pero
limitando al juzgador. En cambio, la prueba libre (Alarcón Sotomayor, 2007) ofrece
flexibilidad, aunque puede resultar en arbitrariedad. La doctrina actual aboga por un enfoque
equilibrado que combine ambos sistemas, permitiendo al administrado refutar pruebas y
protegiendo sus derechos y la equidad en el procedimiento.