
UNIANDES EPISTEME: Revista de Ciencia, Tecnología e Innovación. ISSN 1390-9150
Torres Merlo, O.X., Carrera Cuesta, P.Y.
Vol. 5, Núm. 2, pp 90-100, abril-junio 2018.
Recibido: 30/01/2018. Aceptado: 19/05/2018
Universidad Regional Autónoma de los Andes UNIANDES
92
Por tanto, es necesario generar compromisos formales por parte de las empresas
hoteleras, para mejorar sus prácticas laborales y condiciones de trabajo, el cuidado y
respeto al medioambiente, para minimizar sus impacto (Sayago, Valero y Egáñez,
2014). Si el deseo, es convertir a la ciudad en un destino turístico nacional e
internacional se debe aumentar su cuidado, para poder contar con un turismo
sustentable, que apreciando la riqueza cultural y natural, se sientan satisfechos de
alojarse en los hoteles de la localidad. Es así que, la competitividad del sector hotelero
debe fundamentarse en la calidad a través de la aplicación de herramientas y prácticas
de gestión compatibles con la conservación del medio ambiente (Jiménez, 2015).
La Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de 1987, señala que el desarrollo
social y la sustentabilidad pueden ser aplicadas a cualquier aspecto de la sociedad
humana, sobre la cual se sustentan los principios básicos del ámbito turístico. A partir
de esta instancia, se aprueban medidas como la Agenda 21 y el Código Ético Mundial
para el Turismo promulgados por la Organización Mundial de Turismo en 1999 (Centro
de Estudios para la Planificación y Desarrollo Sustentable del Turismo, 2007).
De acuerdo a World Business Council for Sustainable Development (WBCSD, por sus
siglas en inglés) la ecoeficiencia consiste en proporcionar bienes y servicios a un precio
competitivo, que satisfaga las necesidades humanas y la calidad de vida, al tiempo que
reduzca progresivamente el impacto ambiental y la intensidad de la utilización de
recursos a lo largo del ciclo de vida, hasta un nivel compatible con la capacidad de carga
estimada del planeta (Ortiz, Quintero y Pérez, 2014).
La ecoeficiencia fue concebida por el WBCSD para describir las prácticas que tienen
conexiones positivas entre la eficiencia económica y ecológica (Ortiz, Quintero y Pérez,
2014). Las investigaciones sobre desarrollo indica que mientras las distintas maneras
de satisfacer las necesidades humanas crecen progresivamente, los recursos para
satisfacer dichas necesidades tienden a decrecer. La Comisión Mundial sobre Medio
Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas señala que la protección del medio
ambiente debe convertirse en un asunto de supervivencia para todos, por lo que
satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras, es el principio fundamental del desarrollo sostenible (Sayago,
Valero y Egáñez, 2014).
¿Qué tiene de especial la Ecoeficiencia? existen muchas iniciativas ambientales que
destacan la importancia de producir o hacer más con menos; sin embargo, la
ecoeficiencia tiene otras características importantes como el énfasis en la creación de
valor a largo plazo, en el mejoramiento continuo, vinculando la excelencia ambiental con
la excelencia empresarial (Cámara de Comercio – Lima, 2013).
En los países latinoamericanos la aplicación de estrategias de ecoeficiencia ha sido
limitada y, en muchos casos patrocinadas por corporaciones trasnacionales. La
aplicación de estrategias de ecoeficiencia implica contar con apoyo material y financiero
para invertir en tecnologías limpias y en la formación del recurso humano. Por ejemplo
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Fondo Multilateral de
Inversiones (FOMIN) ha tomado el tema de la ecoeficiencia como parte de su programa
de desarrollo de grupos de proyectos, cuyo interés es aumentar el número relacionados
con la ecoeficiencia a través de la concesión de préstamos para el financiamiento de