ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
Pensamiento epistémico ¿Qué es y cómo opera frente a la realidad y al conocimiento acumulado?
Epistemic thinking: What is it and how does it operate in relation to reality and accumulated knowledge?
DOI: https://doi.org/10.61154/metanoia.v12i1.4170
Jesús Alfredo Morales Carrero1
1E-mail: lectoescrituraula@gmail.com Afiliación: Universidad de Los Andes. Mérida, Mérida, Venezuela. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8379-2482
Recibido: 20/07/2025 Revisado: 30/07/2025
Aprobado: 20/08/2025 Publicado: 01/01/2026
RESUMEN
Esta investigación como resultado de una revisión documental se propuso como objetivo caracterizar el pensamiento epistémico frente a la realidad y al conocimiento acumulado, dejando ver las habilidades cognitivas asociadas con la producción de conocimiento novedoso, así como la superación de la repetición de lo dado; para ello se consultaron fuentes principales (textos originales) pertenecientes a los autores que definen operativamente este modo de pensar, así como fuentes secundarias (revistas especializadas), sometiendo sus planteamientos a la técnica del análisis del discurso, con la intencionalidad de dejar por sentadas tanto cualidades como actividades cognitivas que el pensamiento epistémico despliega en el proceso de aproximarse comprensivamente a la realidad y al conocimiento acumulado. Los resultados indican que la resignificación del saber existente requiere, la superación de los discursos cerrados, así como el manejo de las imposiciones ideológicas, actitudes asociadas con la ruptura de los amarres propios de los grandes córporas teórico-conceptuales, que históricamente han condicionado el acercamiento comprensivo de lo que sucede en el mundo. El pensamiento epistémico se concibe como proceso integrador que permite precisar significados novedosos en el conocimiento existente, el histórico, el acumulado para hacer frente a las demandas analítico-interpretativas propias de cada contexto. Se concluye que colocarse frente a las circunstancias sin apresurarse a la teorización requiere de la adopción del distanciamiento reflexivo-meditativo, actitud asociada con el proceder epistémico que, no solo hace inteligible la realidad, sino que permite reconocer nuevas formas y hallazgos que desde diversos planos amplíen las posibilidades tanto del conocer como del comprender.
Descriptores: ideología, pensamiento crítico, conocimiento.
ABSTRACT
Social media has become an increasingly central element in the daily lives of adolescents, significantly transforming their modes of communication and access to information. This research aims to explore the relationship between digital consumption habits and their impact on the written communication skills of upper elementary students at the Bilingual Diocesan Educational Unit. Conducted within an emerging research paradigm, this field study employed a mixed-methods approach. In June 2025, surveys were distributed to 86 students, who also participated in writing a narrative text on the theme "The Weekend" during the same session. An observation sheet was utilized to identify the linguistic characteristics present in these writings. The findings indicated that 83% of students engage with social media daily, averaging over one hour of usage. The analysis revealed frequent spelling errors (such as “avian” for “haven” and “were” for “where”) and highlighted ongoing challenges with grammar and textual coherence (e.g., phrases like "That's why [illegible]..."). Additionally, the use of informal vocabulary and expressions characteristic of a digital context was apparent. While these expressions are not typical in the narrative literary genre, they negatively impacted the precision of the students' language. In conclusion, these results suggest a potential correlation between extensive use of social media and the persistence of linguistic errors. Therefore, it is recommended to implement educational strategies that encourage critical engagement with these platforms and aim to enhance students' communication skills.
Descriptors: ideology, critical thinking, knowledge.
INTRODUCCIÓN
Comprender las complejas relaciones que entretejen la realidad social así como los entramados teóricos que conforman el conocimiento acumulado requiere de la disposición acuciosa del pensamiento (Zemelman, 2015), el cual, en su operar procura deslindar lo importante de lo que no lo es, lo verdadero de lo falaz y lo dado de lo novedoso; esto como parte de la función epistémica del pensamiento se entiende como la posibilidad de trascender hacia variadas interpretaciones (Bermejo, 2021; Cassany, 2021), así como a la resignificación del conocimiento existente, es decir, la producción de aportaciones que abonen el camino de la lectura interpretativa del mundo.
Este proceder el pensamiento epistémico procura superar no sólo el desfase entre los córporas teóricos y una realidad con sus propias particularidades, sino la revisión de los argumentos que sustentan el conocimiento acumulado (Morales, 2023), los cuales requieren para su comprensión profunda la actitud rigurosa que permita valorar sus fundamentos y premisas, en un intento intelectual por trascender los discursos cerrados y las afirmaciones falaces (Ruiz, 2024), hasta lograr el diálogo significativo del que se derive la búsqueda de significaciones que organizadas sistemáticamente permitan la producción de aportes pertinentes.
Según Zemelman (2021), enfrentar las particularidades de la realidad que ocupa el quehacer científico requiere de la operativización del pensamiento epistémico, al que se precisa como un modo de deducir interpretaciones novedosas en función de las cuales las comunidades discursivas construir marcos teóricos referenciales renovados desde los que sea posible lograr la resolución de futuros requerimientos analítico-explicativos propios de un mundo en constante cambio y transformación; este pensar epistémico se entiende como la orquestación de una serie de habilidades cognitivas que permiten no solo mirar el mundo libre de los amarres teórico-conceptuales diseñados para otras realidades, sino además, como la forma de guiar el conocer hacia la comprensión profunda de las singularidades, de los aspectos no trabajados, de los aspectos no estimados científicamente a los cuales pensar desde el propio contexto de estudio así como desde la propia experiencia de estar frente a los fenómenos sociales con sentido de apertura comprensiva.
Esto supone un ejercicio cognitivo enfocado en ir sobre lo desconocido a través del diálogo con las circunstancias, proceso que requiere del distanciamiento intelectual que evite la superación de los esquemas explicativos dados por saber existente; a este proceso intelectual Zemelman (2012) le adjudica el potencial de zambullirse en el mundo, enfrentando el condicionamiento de las comunidades académicas que procuran entre otros cometidos conducir inextricablemente a la repetición de afirmaciones que por estar enmarcadas en discursos superados y descontextualizados reducen el desafío comprensivo de la realidad.
En tal sentido, el pensamiento epistémico como modo de pensar asociado con la resolución de los desafíos analíticos propios de cada disciplina estima dentro de su operar ir sobre los vacíos, sobre lo no resuelto, sobre lo escasamente trabajado; operar que involucra la el compromiso cognitivo de zambullirse en la información mediante adopción de una actitud sensible, capaz de objetarlo todo y de refutar lo existente (Ruiz, 2024); esto con la finalidad de alcanzar la colocación indagatoria frente a las circunstancias sin prejuicios y sí libre tanto de imposiciones hegemónicas como de certezas que vedan las posibilidades de conocer lo nuevo, lo no explorado suficientemente y con la profundidad rigurosa que posibilite la formulación de afirmaciones inéditas (García y Garay, 2024).
Desde esta perspectiva, el pensamiento epistémico se concibe como el modo de pensar que busca responder a las interrogantes que se generan como resultado de la interacción intencionada con el mundo; de allí que este involucre una serie de actividades cognitivas que procuran ir sobre los supuestos propios, es decir, sobre las propias verdades con la intención de dilucidar la veracidad de las premisas, sus aportes reales y la pertinencia de las significaciones que sustentan los argumentos adoptados como ciertos para las comunidades científicas.
Este abstraerse de la realidad como parte del quehacer reflexivo que involucra el pensamiento epistémico consiste en orientar la mente hacia la meditación minuciosa, la cual constituye una invitación a la ruptura de las concepciones y representaciones permeadas por el conocimiento acumulado; proceso que invita a “no atarse, no quedarse atrapado en conceptos con contenidos definidos, sino plantearse el distanciamiento respecto de esos contenidos, o de esas significaciones, para buscar qué significaciones o contenidos pueden tener las cosas que estamos tratando de pensar” (Zemelman, 2001, p. 5).
Esto indica que el pensamiento epistémico constituye un modo de pensar que en su hacer tiene como intencionalidad resolver en el plano del conocer en profundidad y con apego a los criterios de pertinencia los desajustes existentes entre la realidad que se tienen frente a sí; lo cual exige para quien se ocupa de la actividad científica no fijar su sentido intelectual en la precisión de elementos ya denotados así como lo propuesto en los córporas teóricos, sino más bien intentar resolver sin condicionamientos los particulares requerimientos explicativos de un mundo complejo, cuyas dimensiones entrañan unidades de significados a partir de los cuales enriquecer el panorama comprensivo propio de cada disciplina.
Por ende, superar los marcos predictivos y denotativos que procuran conducir hacia determinados modos de pensar implica el establecimiento de un diálogo profundo capaz de transformar lo reconocible en nuevo saber, de estimar lo implícito lo subyacente dese la actitud intelectual que invita a la precisión de las relaciones que constituyen lo inédito sin ceñirse a los referentes conceptuales, pero si consciente de que conocerlos permite determinar cuándo se está frente a lo dado y a lo que requiere ser construido e integrado para darle paso a nuevas estructuras de conocimiento.
Esto refiere a la ruptura de certezas mediante el operar libre del pensamiento, como el proceso en función del cual es posible no solo sortear la tendencia a repetir afirmaciones dadas para otro momento histórico, sino además a erradicar los reduccionismos responsables de planteamientos parciales y fragmentarios (Zemelman, 2017); a los que enfrentar académicamente requiere el establecimiento de relaciones entre significados novedosos que una vez articulados permiten construir desde una perspectiva integradora la realidad desde la que sea posible cuestionar lo que conocido, tamizando lo dado para potenciar la emergencia de interpretaciones y contenidos resultado del colocarse frente a las circunstancias (Retamozo, 2015).
Esta actitud intelectual supone disponer la capacidad para interpelar la realidad, procurando comprender sus contenidos y la forma como se organizan a la cual acceder en una suerte de diálogo racional que permita tanto deducir como construir saberes inéditos (Molina, 2021). En razón de lo expuesto, esta investigación como resultado de una revisión documental se propuso como objetivo caracterizar el operar del pensamiento epistémico frente a la realidad y al conocimiento acumulado, dejando ver las habilidades cognitivas asociadas con la producción de conocimiento novedoso así como la superación de la repetición de lo dado.
METODOLOGÍA
Esta investigación documental con enfoque cualitativo asumió la revisión de las obras clásicas que aportan a la caracterización del pensamiento epistémico como el proceso y, además, el modo pensar asociado directamente con la producción de nuevo conocimiento; de allí, que se considera la consulta de fuentes secundarias (revistas especializadas) con la finalidad de enriquecer la discusión al compromiso intelectual de quien participa de la vida universitaria, es decir, organizar y transformar lo dado en afirmaciones consistentes.
Para ello se consultaron nueve (09) textos pioneros así como un total de veintitrés (23) revistas científicas y especializadas, en las cuales para precisar posiciones renovadas que aportaran al proceso de sustanciar la discusión. Los criterios utilizados para la selección de fuentes fueron: relevancia de los aportes, pertinencia de las afirmaciones, correspondencia con las particularidades del contexto universitario, su potencial para renovar y ampliar la discusión. Como técnica el análisis de contenido con la finalidad de precisar las aportaciones teóricas, epistémicas y los elementos prácticos en función de los cuales promover la producción de conocimiento cierto, válido y verificable.
Como criterios de análisis se consideraron sus referentes directos o focalizados en experiencias de enseñanza significativas, así como propuestas aplicadas en diversos contextos con la finalidad de mostrar no solo las bondades sino las operaciones propias del pensamiento epistémico según los autores consultados. Con respecto al criterio interconexión se procuró identificar las habilidades cognitivo-lingüísticas y de orden superior que no solo posibilitan la construcción activa de afirmaciones novedosas, sino que determinan la incursión académica e intelectual en las unidades de significado que conforman la realidad.
El criterio de complementariedad se usó para precisar conexiones teóricas y conceptuales producto del contraste entre textos principales y fuentes secundarias, en un intento por establecer un diálogo teórico-conceptual y epistémico que dejara ver posibles actividades académicas e intelectuales en función de las cuales orientar tanto el acercamiento al saber, como su transformación en nuevas afirmaciones sustentadas en la rigurosidad y la credibilidad.
RESULTADOS
La comprensión del mundo como un cometido de las comunidades académicas se ha constituido en un requerimiento sine qua non para los procesos asociados con la producción de conocimiento; el cual entraña, entre otros aspectos, la agudización del sentido de apertura para precisar los diferentes planos en que se nos muestra la realidad y la multiplicidad de significaciones que al articularse dan lugar a acercamientos interpretativos desde los que es posible ahondar en la aprehensión de la complejidad que entreteje cada contexto; logrando de este modo generar unidades de significación renovadas resultado del colocarse frente a las circunstancias con actitud aprehensiva de lo inédito.
Esto desde los procesos de construcción de nuevo saber supone el despliegue de la habilidades asociadas con la comprensión profunda de las particularidades que constituyen cada contexto, en un intento por dar cuenta de las unidades de significado que estas entrañan y, en función de las cuales atribuirle sentido no solo a la experiencia propia sino a los eventos emergentes; este proceder epistémico implica ir con actitud rigurosa sobre las dimensiones que no solo conforman la realidad, sino sobre las relaciones subyacentes en las cuales a su vez se encuentran contenidas posibilidades para comprender el mundo.
Este proceder cognitivo constituye además de un modo de operar el pensamiento para ir sobre lo no trabajado, una forma para precisar lo escasamente explicado y lo carente de significados establecidos (Zemelman, 2012); actividades mentales que suponen la oportunidad para de enriquecer afirmaciones existentes pero también de refutar sus intencionalidades, en un intento por estimar relaciones posibles y afirmaciones que puestas al servicio del razonamiento acucioso permiten la construcción de aportaciones teóricas potenciadoras de lo trascendental, de lo pertinente, de lo que goza de relevancia para las comunidades científicas.
Esto como parte de la función epistémica del pensamiento inicia con la denominada capacidad de articulación e integración, como procesos cognitivos cuyo enfoque consiste en confrontar realidades, contenidos y significados hasta precisar hallazgos que coadyuven en la tarea de resolver los requerimientos interpretativos emergentes, que obligan entre otros aspectos a colocarse frente a las circunstancias para hilvanar con precisión ideas novedosas a partir de las cuales ampliar la visión comprensiva de un mundo que en muchas ocasiones no se muestra prístino (García, 2022).
Lo referido deja ver al colocarse frente a las circunstancias como la actitud de apertura para romper con la concepción unitaria de la realidad, es decir, con las visiones parciales y fragmentadas que no estiman las diversas dimensiones como se organiza el mundo, precisando en las relaciones no solo la determinación sobre cómo se entretejen relaciones sino además, hilvanar dimensiones en una articulación dinámica que ofrezca razones sobre las denominadas líneas problemáticas (Zemelman, 2005); sin dejar de comprender su circunscripción a condiciones espacio-temporales en las que subyacen lo verdaderamente importante.
Esto implica organizar la realidad estimando sus diversas dimensiones, los planos como se encuentra constituida, precisando a través del denominado diálogo epistémico ideas relevantes que aunado a impulsar la voluntad de teorizar lo inédito posibiliten la interacción sensible, la disposición para preguntar y repreguntar sobre los porqués de lo existente, de lo que se va mostrando con la finalidad romper con los esquemas lineales y, en consecuencia, darle paso a los nodos de significado que deducidos permiten una articulación del mundo más o menos amplia, en la que se procure como objetivo recoger las aristas que entretejen procesos, relaciones, nexos existentes en cada situación que se desea comprender.
En tal sentido, es preciso indicar que el operar del pensamiento epistémico como un modo de pensamiento asociado con la producción de conocimiento nuevo involucra dentro de sus cometidos la profundización sobre la realidad, sobre el conocimiento acumulado en un intento de construir significados que le aporten sentido a los cambios y transformaciones existentes, así como a los que experimenta la realidad. Por lo general, este modo de pensamiento procura deslastrarse de los cánones establecidos y de los encuadres teóricos para valorar sin restricciones las relaciones que entreteje cada contexto, logrando así la trascendencia hacia mundos posibles, así como hacia posiciones no estimadas.
Lo referido debe entenderse como el resultado del diálogo acucioso que procura precisar el trasfondo de los fenómenos, ir sobre las causas últimas, sobre la comprensión de los elementos subyacentes, como operaciones a partir de las cuales construir un acercamiento preciso, fiable; esta actitud aplicada al conocimiento acumulado cual permite además comprender la pertinencia de los córporas teóricos, determinar la capacidad crítico-analítica sus referentes para cumplir con la construcción de nuevas afirmaciones desde las que sea posible responder a los requerimientos particulares de cada contexto (Morales, 2021a Zemelman, 2011a).
En estos términos, el pensamiento epistémico procura estimar todas las posibilidades asociadas con el conocer, lo cual implica la estimación valorativa de la realidad desde otras posiciones, desde miradas no estimadas, es decir, desde la actitud acuciosa que deja a un lado los discursos organizados y lógicos como parte del proceder que permite a la mente trascender hacia la ruptura de los amarres propios de las posturas hegemónicas que históricamente han condicionado la forma de conocer y entender el mundo en todas su complejidad.
Este proceder cognitivo se estima como una actitud intelectual inconforme con lo dado y, por ende, comprometida con la comprobación y la determinación de la credibilidad del conocimiento existente; evitando de esta manera afiliar el pensamiento a posiciones teóricas superadas, cuyos contenidos solo han conducido a la reproducción de sesgos y falacias por su incapacidad para reconstruir analítica e interpretativamente la realidad; este énfasis en confrontación realidad-conocimiento acumulado no es más que el resultado del compromiso académico de suprimir las visiones reduccionistas responsables de condicionar la comprensión del mundo, de los fenómenos sociales y de cada contexto, superponiendo posiciones teóricas que cuya intencionalidad ideológica prima por encima de la ética e intelectual.
De allí, que se entienda al pensamiento epistémico como el proceso asociado con la reconstrucción real de cada contexto, de las relaciones entre dimensiones que entretejen el mundo y de la determinación de la veracidad de sus significados, evitando de esta manera el enfrentamiento de explicaciones sesgadas y, en su lugar precisar planteamientos que por ser el resultado de la revisión consciente de la realidad permiten de determinar su potencial para generar respuestas a los requerimientos comprensivos particulares y concretas para cada contexto. Esto refiere a la capacidad del pensamiento epistémico para recuperar la riqueza teórica contenida en las unidades de significado, actividad mental que sugiere las posiciones predictivas que determinan lo dado, y sí hacia la apertura que integra sentidos, relaciones y procesos reales.
En estos términos, el pensamiento epistémico se erige como el modo de incursionar en lo desconocido, procurando explicar contextos sin las limitaciones teóricas-explicativas prediseñadas, en cuya intencionalidad se estima la aplicación homogénea de marcos referenciales construidos para otras realidades cas particularidades distan de ser semejantes; este proceso que implica desde el punto de vista cognitivo posicionarse frente al mundo para tratar de comprenderlo tal y como se presenta, en todas sus dimensiones y componentes, procurando a partir de este proceder realizar ejercicios de teorización que muestren el dinamismo, las estructuras en su interacción concreta así como las circunstancias específicas, logrando así reforzar la capacidad de enfrentarnos a las situaciones y a los problemas de estudio sin inventar afirmaciones, y mucho menos sin reproducir afirmaciones superadas (Zemelman, 2015).
Para Zemelman (2015), el pensamiento epistémico procura enfrentar la deficitaria capacidad de mirar la realidad, de verla. Lo que impide la disposición para explicar comprensivamente la realidad, lo cual se agudiza cuando exageramos el interés por explicarla descriptivamente y encerrar su complejidad en una serie de esquemas conceptuales, donde todo se nos presenta perfectamente ordenado y equilibrado (p. 346).
Desde esta perspectiva interactuar con la realidad desde el proceder epistémico supone un ejercicio enfocado en construir un acercamiento propio, en muchas ocasiones por no decir en la mayoría de las veces ajeno a los procesos interpretativos dados, con la intención de procurar la articulación comprensiva novedosa que las circunstancias requieren; evitando así tanto la mutilación como la desfiguración de sus dimensiones, a las cuales mostrar sin el condicionamiento de los esquemas teóricos que han pretendido minimizar lo inédito por considerarlo fuera de los parámetros ya establecidos por las comunidades académicas (Zemelman, 2012). Esta disposición cognitiva para pensar lo no estimado y trascender los límites de los denominados discursos receta o discursos cerrados, implica redireccionar los procesos comprensivos hacia lo desconocido, hacia la exploración de lo inédito en un ejercicio cognitivo que precisa de nuevos sentidos y significados.
Este sentido acucioso estrechamente relacionado con la actitud irreverente, objetadora e inconforme con lo dado, con lo pensado, a lo que se asume como una reproducción pasiva de un orden explicativo hegemónico, implica desestimar las afirmaciones rígidas y monádicas que no solo desestima otras posibilidades interpretativas, sino que además, anula la comprensión “del momento que vivimos. El hoy, el ahora y el aquí” (Zemelman, 2015, p. 347). Esto exige la precisión de sentidos y variaciones que permean cada realidad, que la dinamizan y determinan diferenciándolas de otras, condiciones que dan lugar al afloramiento de una amplia gama de significados que integrados y puestos en diálogo epistémico coadyuvan con el enriquecimiento de los procesos de teorización.
En consecuencia, teorizar como parte de los cometidos del pensamiento epistémico, constituye una invitación al estar frente a las circunstancias particulares que determinan el funcionamiento de la cada realidad, condición que exige un cambio de perspectiva en la manera de aprehender la experiencia, a la cual es posible captar en toda su complejidad mediante el despliegue de la intencionalidad cognitiva de articular tanto dinámica que permea cada una de las dimensiones como se organiza el mundo, así como las relaciones que las conforman (Retamozo, 2015); logrando de este modo precisar unidades de significado que entrelazadas a través del denominado diálogo epistémico coadyuve con la superación de posiciones fragmentarias y en ocasiones parciales que dejan elementos tangenciales al margen.
Por ende, el pensamiento epistémico como aliado de los procesos de producción de conocimiento, cuenta dentro de su operar la determinación de los diferentes horizontes de la vida social; este proceso involucra actividades mentales vinculadas con la flexibilidad para mirar el mundo desde la capacidad de transgredir límites, superar posiciones monádicas y córporas teóricos cerrados. Esto requiere “pensar contra sus propias verdades, sus certidumbres” (Zemelman, 2015, p. 350).
En estos términos la ruptura con el marcos referenciales determinados por el conocimiento acumulado y además condicionantes históricos de comprensión del mundo, toma especial importancia por el hecho de entrañar la estimación de múltiples interpretaciones que han sido calladas, suprimidas, en ocasiones desacreditadas y desestimadas por la imposición de un discurso que asegura contar con la totalidad de la verdad, una verdad estática que no reconoce opciones analíticas acordes con los requerimientos comprensivos propios de las circunstancias actuales.
De allí que tome especial importancia la resignificación, a la que se entiende como la habilidad cognitiva que conforma la amplia gama de operaciones del pensamiento epistémico, que procura entre otros aspectos, generar ajustes entre el conocimiento acumulado y la realidad, permitiendo de este modo que el conocer como un proceso asociado con el zambullirse en la realidad tome especial sentido, permitiendo con la construcción y estructuración de las relaciones que entretejen el mundo, los fenómenos sociales; esto en un intento por determinar nuevos significados no estimados, los cuales se deben asumir como iniciativas de investigación que entrañan como cometido la concreción de acercamientos interpretativos a una realidad entretejida por la complejidad, por planos y dimensiones.
Esta resignificación es considerada también una competencia epistémica asociada con la construcción de saber fuera de los parámetros establecidos por el conocimiento acumulado, que requiere pensar con profundidad nuestras propias realidades con la finalidad de incursionar en las problemáticas desde las particularidades que estas entrañan, desde sus componentes y dimensiones, así como desde las exigencias interpretativas propias a las cuales consolidar a través de la liberación de los amarres teórico-conceptuales acuñados para otros contextos (Zemelman, 2006).
Visto lo anterior, la construcción de conocimiento como objetivo central del pensamiento epistémico no solo intenta superar las limitaciones de un conocimiento acumulado que trata de resolver los procesos comprensivos en sus referentes teóricos, sino que además, entraña como intencionalidad entretejer de forma coherente una serie de proposiciones que vayan a la par de una realidad dinámica en ocasiones no prístina, a la cual acceder desde la precisión de sus componentes fundamentales a los que una vez puestos en relación dialógica permitan el entretejido de significaciones que dan lugar a la teorización.
Esto significa darle espacio al razonamiento constructor de nuevas apreciaciones, el cual además de potenciar la disposición del pensamiento para ir sobre la organización tanto de la experiencia como de los hallazgos derivados de la revisión profunda de la realidad; procurando de este modo precisar contenidos novedosos y opciones viables que redunden en la articulación de supuestos desde los cuales ampliar las posibilidades del conocer (Morales, 2024a). Esto implica la incursión rigurosa y crítica en lo no revisado, en lo trabajado con superficialidad como una tarea cognitiva asociada con el deslindar lo dado de lo novedoso, logrando así confrontar los condicionamientos teóricos que pretenden orientar la comprensión hacia la repetición y no hacia la producción de conocimiento (Curiel et al, 2021).
Visto lo anterior, el pensamiento epistémico debe asumirse como un proceso enfocado en profundizar sobre las particularidades indispensables que permean la realidad, con el propósito de estimar relaciones lógicamente posibles que sometidas a la lectura problematizadora activan la función epistémica del pensamiento, que permite reformular y resignificar la experiencia, pero sobre todo “replantear la distinción entre la relación teórica y la relación posible” (Zemelman, 2005, p. 54). Este proceder cognitivo consistente en establecer relaciones posibles sugiere estimar la realidad con la que se interactúa como un todo relacionado que requiere ser entretejido y articulado, pero además, como un campo rico epistemológicamente para precisar especificidades que redunden en la transformación significativa de las posiciones teórico-conceptuales existentes.
De allí, el énfasis de Zemelman (2001) en dejar sin efecto la armazón metodológica desde la cual se ha pretendido explicar la realidad para asumir posición de reconocimiento tanto de las múltiples dimensiones que la constituyen como de su lógica de funcionamiento interno; esto reitere la necesidad de expandir la capacidad comprensiva para lograr zambullirse en las múltiples significaciones, en los atributos y particularidades de los fenómenos y circunstancias que se tienen frente a sí. Este colocarse frente a la realidad supone un ejercicio enfocado en construir tanto enunciados como relaciones, con la finalidad de ofrecer acercamientos teóricos que dejen ver un nuevo modo de comprensión resultado del zambullirse con sentido profundo.
Lo referido indica que la producción de conocimiento como cometido del pensamiento epistémico requiere de un elevado de nivel de razonamiento, proceso al que se le adjudica la determinación de la pertinencia del saber existente, para lo cual se considera imprescindible el diálogo tanto sensible como riguroso a través del cual generar las condiciones necesarias para estimar posiciones teóricas cuyo potencial sea reforzado con la confrontación de lo nuevo con lo dado, en una suerte de lectura que vaya sobre las lógicas hegemónicas; procurando de este modo la determinación de su pertinencia dejando por su sentado su potencia epistémico para sustanciar una visión renovada del mundo.
En estos términos, la penetrar sobre la esencia que entraña cada contexto constituye una invitación a incursionar en las estructuras de lo inédito, con la finalidad de ampliar posiciones dadas, confirmar planteamientos y deducir desde el proceder crítico argumentos que le aporten a la disciplina de afiliación tanto rigor, como la sistematicidad de la que depende definir su carácter científico. Desde esta perspectiva, la construcción de conocimiento científico implica articular operaciones cognitivas en razón de enfrentar los requerimientos no solo comprensivos que exige cada realidad, sino además, ir con sentido acucioso sobre los aspectos no definidos o no inteligibles, a los cuales despejar a través del uso del cuestionamiento sensible.
Lo planteado debe considerarse como la forma de enfrentar los significados únicos, que aunado a conducir a posiciones reduccionistas también condicionan la mente para desestimar ideas cuyo contenido relevante constituye la brecha para que conduzca a una nueva conceptualización mediante la transformación de lo reconocible; lo cual supone, un preguntar y repreguntar permanente con la finalidad de ir sobre el trasfondo:
rompiendo los límites en la búsqueda de lo inédito, de manera de colocarse frente a las circunstancias. Disposición y capacidad para para desplegarse conforme a un sentido, a un para qué, que influye en la construcción de conceptos acerca de la realidad externa (Zemelman, 2012, p. 17).
En síntesis, enfrentar la tarea de producir conocimiento científico, sin caer en la reproducción de lo dado, constituye uno de los desafíos asociados con la actividad cognitiva de ir sobre lo indeterminado, sobre lo inédito con la intencionalidad de evitar la subordinación comprensiva a los esquemas teórico-conceptuales tendenciosos, que por obedecer a intereses ideológicos ajenos a la construcción de conocimiento, han procurado su trascendencia valiéndose de la apelación a su legitimidad más que a su correspondencia a los requerimientos interpretativos propios de las circunstancias a la que se enfrenta el investigador. En otras palabras, alcanzar la verdadera comprensión del mundo sugiere estimar un cúmulo de posibilidades asociados tanto con la resignificación así como la disposición para problematizar, actividades cognitivas de las que se vale el pensamiento epistémico para evitar la repetición y trascender hacia el reconocimiento de los nodos de significado que permean los planos en los que se organiza la realidad.
DISCUSIÓN
Enfrentar los desafíos inherentes a la producción de conocimiento como compromiso académico, implica asumir la compleja tarea de enfrentar las concepciones, planteamientos y afirmaciones que históricamente han mediado la generación de aportes significativos para el avance de la comprensión del mundo. Este ejercicio intelectual de superar la repetición del conocimiento requiere de quien se enfrenta a las circunstancias particulares desprenderse de los amarres teóricos y de marcos referenciales que han determinado el horizonte interpretativo de las disciplinas y, en el cual se encuentran esquemas prediseñados que en su afán de perpetuarse como supuestos veraces han limitado la estimación de ideas emergentes, la aceptación de nuevos hallazgos y premisas válidas (Bermejo, 2021), desde las cuales aprehender compresivamente la realidad.
Estas actividades cognitivas tiene como finalidad la articulación de ideas en torno a dar cuenta de un mundo dinámico, en el cual reconocer nuevos horizontes asociados con el conocer cómo se estructuran contextos, procesos y componentes que constituyen la realidad; proceder científico que no pretende adjetivar a priori sino más bien procurar su significación real como punto de partida para hilvanar un nuevo discurso que recoja las circunstancias, pero que además le aporten sentido a lo hallado desde la comprensión profunda que involucra pensar desde el movimiento, desde el dinamismo, desde el cambio y la transformación recurrente, en un intento por dar cuenta de los que se tiene frente a sí.
Desde el punto de vista epistémico-metodológico Zemelman (2011b), propone que esta forma de entender la realidad implica también precisar aspectos y dimensiones desde diversos ángulos, permitiéndole al investigador desplegar su capacidad para construir aseveraciones novedosas libre de prejuicios, de amarres conceptuales y teóricos para trascender hacia lo que verdaderamente es desconocido, sobre lo emergente; proceso científico que no solo da cuenta de la rigurosidad del investigador sino de su disposición para pensar desde el compromiso autónomo de mostrar la realidad más allá de lo inmediato.
Este cúmulo de cometidos refiere a operaciones propias del pensamiento epistémico que procura enfrentar la realidad sin los condicionamientos de las ataduras teórico-conceptuales, a las cuales estima como marcos rígidos que pese a su capacidad interpretativa para un momento dado no constituyen posibilidades para explicar una realidad dinámica, cual por el entretejido dinámico de sus múltiples significados requiere acercamientos analíticos profundos que conduzcan tanto a la resignificación como a la integración relacional de las diversas dimensiones de la realidad que se procura entender (Corre, 2024; Morales, 2021a).
Lo planteado reafirma que una de las operaciones cognitivas fundamentales del pensamiento epistémico es la producción de conocimiento renovado, entendida como un proceso orientado, en sentido estricto, a resolver el desajuste entre lo dado —esto es, el conocimiento acumulado— y los requerimientos explicativos de una realidad en constante transformación. En este marco, la incursión en los entramados de significado que configuran el mundo permite, a través de la problematización, deducir supuestos renovados, válidos y pertinentes, desde los cuales se evite la mera reproducción de afirmaciones y, en su lugar, se posibilite una comprensión más profunda y contextual de las realidades concretas.
De este modo, resolver el desajuste entre los corpora teóricos y un mundo saturado de significados exige la adopción de actitudes valorativas, sensibles al contexto y abiertas a la precisión de lo no dado, de aquello trabajado por las comunidades académicas con escasa rigurosidad. No obstante, este ámbito constituye también un campo fértil y enriquecedor, que demanda disposición para refutar, dialogar y formular nuevas preguntas en la búsqueda de razonamientos aún no explorados con la suficiente profundidad.
En esta dirección, se pretende —como advierte Zemelman (2001)— evitar la aceptación acrítica de contenidos ya definidos, cuya organización altamente lógica tiende a reproducir lo establecido antes que a ampliar las posibilidades de construcción de nuevas significaciones y sentidos. Tal ejercicio crítico no solo permite desmontar posiciones falaces, sino también sustanciar y renovar el saber existente, abriendo paso a una comprensión más dinámica y creativa de la realidad. (Cabrera, 2022; Curiel, Marenco y Alvarado, 2021).
Entonces, operar de este modo significa asumir el cuestionamiento sistemático como parte del esfuerzo intelectual que le permita al investigador lograr la aprehensión explicativa e interpretativa de la realidad, con la finalidad de precisar unidades de significado susceptibles de transformación en argumentos sostenidos sobre la credibilidad, en un intento por responder a los requerimientos prácticos del sentido social de la ciencia así como de su potencial epistémico para resolver problemas en el plano de la teorización.
Esto supone el despliegue de una nueva racionalidad capaz de incursionar en nuevos territorios asociados con el saber, para lo cual se requiere de la trascendencia de las barreras impuestas por discursos históricos y disciplinares limitantes del afloramiento de la creatividad, a la que se precisa como parte del proceso de abordar los problemas desde una práctica investigativa contextualizada, en la que los esfuerzos cognitivos giren en torno a la precisión de elementos novedosos y en la determinación de aspectos particulares que una vez articulados de manera organizada en premisas, le aporten clarificación a los procesos de compresión profunda y rigurosa como operaciones en razón de los cuales lograr dos cometidos importantes para la producción de conocimiento tanto cierto como verificable, a decir: el redimensionamiento de la capacidad para formular y reformular conjeturas, así como establecer relaciones sistémicas que no solo doten de coherencia interna al nuevo discurso, sino que además, coadyuve en la tarea de organizar nuevos discursos que abonen a la construcción de conceptos renovados y abiertos a la reformulación constante.
En consecuencia, el pensamiento epistémico puede considerarse como un modo de acceder a la realidad desde el desafío de enfrentar lo novedoso como un modo de enriquecer el conocimiento disciplinar; proceso que implica asumir el distanciamiento de los referentes teórico-conceptuales dados para pensar lo no considerado, pero además, para irrumpir y trascender las formas cerradas en un intento por motivar la emergencia o afloramiento de la actividad creadora que da paso a la tarea de hilvanar nuevos horizontes que invitan a adentrarnos en la tarea compleja de filosofar en torno a aquello que se tiene frente a sí, procurando respuestas que llenen los vacíos epistémicos con los que vienen arrastrando las disciplinas y/o comunidades científicas (Morales, 2025b).
Esta actitud intelectual supone la ruptura con el cobijo que otorgan los córporas teóricos, asumiendo el distanciamiento meditativo que no solo permite la superación de los límites propios de la armazón teórica-conceptual que procura condicionar la visión comprensiva novedosa, sino el afrontamiento de las trampas del conformismo y en ocasiones de seguridad que aporta la repetición (Molina, 2021). En estos términos la ampliación de las posibilidades de pensar aflora como la forma de acceder a contenidos diversos así como significados diferentes que no solo amplían la aprehensión del mundo en toda su complejidad sino la significación unívoca que reduce a la explicación en razón de conceptos ya definidos.
Romper los límites de lo dado debe ser comprendido entonces como una actitud epistémica, que asociada con la problematización insta a quien procura dar cuenta de la realidad a precisar nuevas interpretaciones a partir de las cuales construir posiciones propias (Hooks, 2022; Lipman, 1998), que no solo den cuenta del operar crítico-reflexivo sino que abonen el transitar complejo de ir en la búsqueda de la verdad, de los razonamientos cuya solvencia lógica y la consistencia de sus premisas puedan servir para el avance del conocimiento en determinada área del saber (García, 2022; Morales, 2024b; Lipman, 2016).
Lo planteado deja ver en la posibilidad de pensar de otro modo, también la oportunidad para precisar otra realidad cuyos elementos no estimados con rigurosidad determinan la apertura a la construcción de nuevo conocimiento; esto supone replantear los esquemas de interacción con el mundo que se quiere dar a conocer (Zemelman, 2012), asumiendo como actitud mediadora la emancipación que deja el camino ya transitado para asumir otros ángulos desde los cuales valorar, dialogar y zambullirse aprehensivamente con la intencionalidad de resolver interrogantes emergentes del estar frente a las circunstancias.
Este proceder del pensamiento epistémico ubica al sujeto cognoscente en el compromiso de asumir la construcción de un nuevo camino, en el que el cometido central debe ser la lectura de lo potencial, de lo inédito; en un intento irreverente que deja los esquemas teórico-conceptuales como posiciones dominantes, en cuyo propósito se estima el condicionamiento hacia la reproducción más que a la re-construcción y renovación pertinente del conocimiento a través de la integración de significados y sentidos al margen de las lógicas hegemónicas (Ballesteros y Gallego, 2022; Puiggrós, 2024).
Visto lo anterior, la construcción de lo nuevo como propósito del pensamiento epistémico implica lidiar en ocasiones con la incertidumbre de aventurarse hacia lo desconocido, de evitar posiciones predictivas y anticipaciones ajenas a las circunstancias reales; a las cuales estimar desde su trasfondo hasta lograr el rompimiento de límites y la ruptura con afiliaciones académicas rígidas, como requerimientos que dan paso a la búsqueda de lo inédito. Esto supone el despliegue del arsenal cognitivo así como el compromiso con la construcción de conocimiento, aspectos que logran su consolidación en la precisión de los atributos reales que permean la realidad (Zemelman, 2012).
Según Morales (2025b), el pensamiento epistémico para lograr estos cometidos se vale del preguntar y repreguntar, del dialogar profundo y sensible que derive en la construcción de enunciados que por contener significados tanto creíbles como validados se conviertan en una posibilidad para responder a las necesidades explicativas de una realidad cuyas particularidades exigen el uso de referentes que potencien la construcción de un nuevo discurso adecuado tanto a las circunstancias cambiantes, como abierto a la renovación permanente.
En estos términos, el acercamiento comprensivo a la realidad se erige como el resultado de la disposición plena de los sentidos hasta lograr que el distanciamiento de lo dado conduzca a la superación de las estructuras y encuadres teóricos cerrados; prestando de este modo atención focalizada a la articulación dinámica del mundo, en el cual se entretejen tramas de significado que al ser leídos con actitud de apertura dan paso a la inteligibilidad de otras visiones que al ser puesta en relación epistémica permiten la superación de los reduccionismos que conducen a planteamientos sesgados, así como cerrados a nuevas posibilidades interpretativas (Beltrán, 2023; Morales, 2025a).
Reconsiderando la idea de acercamiento comprensivo, es posible dejarla ver como parte de las operaciones mentales que procura la profundización a las estructuras esenciales que conforman no solo el saber dado, sino la realidad a la que el sujeto procura entender acuciosamente; estas estructuras contentivas de unidades de significado se precisan como los insumos a partir de los cuales esclarecer aspectos no trabajados por las comunidades disciplinares, esto en un intento por aportar a la sustanciación de lo inédito como una calidad de la que depende la progresividad del conocimiento disciplinar.
Entonces, la tarea de producir conocimiento novedoso exige de quien asume la compleja responsabilidad de participar de la vida académica, un desafío que invita a evocar la capacidad para problematizar como la habilidad cognitivo lingüística que no solo procura ir sobre las razones últimas que motivan ciertas afirmaciones controversiales, sino además, contribuir desde el esclarecimiento crítico-reflexivo a la búsqueda de sentidos que aporten a la reconceptualización o resignificación que, como operaciones propias del pensamiento epistémico dan paso a la fundamentación de nuevas afirmaciones.
En estos términos, la transformación de conocimiento como una exigencia propia de la ciencia, implica renovar la inteligibilidad con la intención de integrar ideas y planteamientos desde los cuales organizar entramados interpretativos que permitan procesar los hallazgos derivados de experiencias interactivas tanto profundas como significativas con el conocimiento acumulado y la realidad; como dimensiones en las que se encuentran contenidos supuestos que sometidos a la interpelación racional hacen posible la emergencia de reflexiones novedosas, desde las cuales dialogar epistémicamente con otros campos disciplinares.
Es posible afirmar, que el pensamiento epistémico tiene dentro de sus posibilidades no solo trascender lo dado en los discursos organizados, sino el descubrimiento de nuevos horizontes asociados con el conocer, ampliar y despejar dudas en función de las cuales hilvanar afirmaciones válidas que permitan la emergencia de cuestionamientos que rompan la univocidad disciplinar que históricamente se ha adjudicado el manejo de los referentes desde los cuales explicar la realidad.
De allí, que se le considere a este modo de pensar en su relación con la investigación científica como la posibilidad para construir un nuevo orden interpretativo-explicativo del mundo, de la realidad y de los fenómenos sociales en el que se integren hallazgos, significados y aspectos de cuya interacción dinámica se desprenden posibilidades para resolver interrogantes desde el proceder científico y riguroso que le asista al investigador en la tarea de hilvanar aseveraciones susceptibles no solo del contraste como medio de comprobación, sino como la forma de aportarle reconocimiento a lo hallado, a lo novedoso (Zemelman, 2011b).
Esto supone pensar el dinamismo que permea la realidad asumiendo que en los córporas teóricos existentes no se precisan los referentes que permitan un acercamiento diferente a lo ya dado; razón por la cual, aflora la necesidad de resignificar el conocimiento dado y, por consiguiente, trascender a la comprensión de los planos o unidades de significación que permitan mostrar posibilidades del conocer que articulen hallazgos libres de condicionamientos teóricos asociados con la reproducción de conocimiento. Esto implica desplegar la capacidad para problematizar a través del zambullirse en la realidad con enfoque de apertura a lo novedoso, lo cual supone un ejercicio cognitivo sustentado en el distanciamiento que permita superar los códigos teóricos hasta lograr la integración de la pluralidad de significados que den paso a la construcción de conocimiento pertinente.
En suma, el pensamiento epistémico como el modo de ir sobre lo inédito constituye la alternativa para acceder a un cúmulo de posibilidades sobre el conocer, proceso cognitivo que supone zambullirse en la realidad con actitud de apertura a la articulación de los diversos planos y dimensiones como ésta se presenta, entreteje y entrelaza; esto sugiere el deslastre de los prejuicios, de la carga teórico y de los entramados conceptuales a los que se le adjudica la distorsión comprensiva del mundo, así como la puesta de límites a la tarea de organizar lo indeterminado, en el cual precisar significados desde los que sea posible sustanciar el saber que enriquecerá la comprensión profunda del mundo.
CONCLUSIONES
El pensamiento epistémico, entendido como un modo de pensamiento estrechamente vinculado con la investigación en ciencias sociales y humanidades, posee entre sus bondades el potencial de ofrecer respuestas a los asuntos no resueltos que gravitan en torno a los problemas teóricos y prácticos que ocupan a las comunidades científicas. De allí que se le considere un pensamiento que trasciende los límites, que busca recuperar lo olvidado pero esencial, aquello que ha quedado oculto por las lógicas procedimentales de la ciencia, pero que conserva en su interior relaciones significativas desde las cuales enfrentar los requerimientos interpretativos y explicativos de una realidad dinámica, cambiante y en transformación constante.
En este sentido, la interacción con un mundo dinámico exige un accionar científico comprometido con la comprensión profunda de las complejas relaciones que se tejen en la realidad. Ello implica un proceso intelectual orientado a romper con los encuadres teóricos y conceptuales tradicionales a través de los cuales históricamente se ha intentado explicar el mundo. Esta actitud investigativa se asocia con el distanciamiento crítico respecto de los corpora teóricos, en un esfuerzo por precisar, en los discursos existentes, tanto su escasa correspondencia con la realidad como su limitado potencial epistémico para responder a las circunstancias contemporáneas.
El pensamiento epistémico, en su operar sobre el conocimiento acumulado, procura desplegar los recursos asociados al conocer y al significar los hallazgos, con el propósito de mejorar las ideas preexistentes y generar nuevas afirmaciones que expliquen el mundo. Al hacerlo, no solo contribuye a fortalecer el acervo disciplinar, sino que también abona el camino hacia la formulación de argumentos renovados capaces de responder a las interrogantes que cada disciplina mantiene pendientes, no solo dentro de su propio campo, sino también en diálogo con otras áreas del saber, a las cuales puede ofrecer sustento teórico para afrontar las exigencias de una realidad compleja y en permanente transformación.
Este modo de pensamiento se sustenta en operaciones cognitivas medulares, entre las cuales destaca la identificación de los requerimientos que el investigador debe asumir para posicionarse frente a la realidad. Se trata de un proceso que invita a determinar si el conocimiento dado responde realmente a las exigencias interpretativas y comprensivas del fenómeno de estudio. Desde esta lógica, el pensamiento epistémico busca detectar redundancias, repeticiones e imprecisiones en los discursos existentes que puedan obstaculizar la comprensión de las múltiples dimensiones que conforman la realidad.
Por tanto, la vinculación del pensamiento epistémico con la construcción de nuevo saber implica revisar reiterativamente lo dado, con el propósito de identificar referentes que aporten claridad y coherencia a afirmaciones confusas o inconsistentes. En otras palabras, se orienta a la superación de vacíos teóricos y conceptuales en el saber acumulado, procurando mejorar las afirmaciones existentes mediante una sustanciación teórica que no solo conduzca a explicaciones alternativas, sino que además redimensione la capacidad explicativa de las disciplinas frente a las interrogantes heredadas.
Este énfasis en la clarificación de los vacíos de conocimiento constituye una operación cognitiva orientada a dotar de rigor y credibilidad a las posiciones teóricas mediante la integración de evidencias que den cuenta de su validez. Implica afinar descubrimientos, organizar ideas en premisas sólidas y trascender lo evidente, de modo que la producción de conocimiento se asuma como una tarea libre de condicionamientos y sustentada en la calidad argumentativa, la consistencia conceptual y la comprobación empírica o interpretativa de los contenidos.
Desde esta perspectiva, el pensamiento epistémico tiene entre sus propósitos producir explicaciones novedosas que no solo den cuenta de lo que subyace en el mundo, sino que además tensionen los supuestos históricos sobre los que se ha asentado la comprensión de la realidad. Su finalidad es poner en palabras, conceptos e ideas nuevas interpretaciones que motiven futuras experiencias reflexivas, permitiendo la determinación de unidades de significación que no solo enriquezcan lo ya dado, sino que abran nuevos horizontes para el conocer.
Este operar propio del pensamiento epistémico promueve el acceso a los diversos planos que conforman la realidad, propiciando una mirada desde múltiples ángulos que, al articularse en diálogo, potencian la construcción renovada del conocimiento. Supone, por tanto, una ruptura con los límites impuestos por los conceptos o teorías establecidas, en un intento por avanzar hacia interpretaciones no subordinadas a las lógicas analíticas dominantes. Tal actitud crítica se manifiesta como una inconformidad epistemológica, que impulsa al investigador a superar repeticiones, reduccionismos e inconsistencias falaces, para así ampliar la comprensión de la realidad.
La construcción de conocimiento, como propósito esencial de las comunidades científicas, otorga al pensamiento epistémico el potencial de articular hallazgos novedosos desde los cuales tejer nuevos esquemas explicativos. Dichos esquemas no solo deben dar cuenta del carácter dinámico de los fenómenos sociales y de la realidad en la que se inscriben, sino también problematizar lo incierto y lo desconocido, con el propósito de romper los límites de lo dado y trascender hacia nuevos horizontes de significación que contribuyan al desarrollo teórico y a la comprensión profunda del mundo.
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