https://doi.org/ 10.61154/rucs.v9i1.4223

Reporte de caso: Extremidad única en paciente con ulcera venosa activa. De la amputación inminente al rescate exitoso.


 Case report: Single limb in a patient with active venous ulcer. From imminent amputation to successful rescue. 

                                                                                                   

Jonny Javier Montenegro Flores I, Andrea Carolina Buenaño Nuñez II, Digna Tatiana Godos Rivera III, Jefferson Marcelo Mora Caiza IV Fander Roberto Rodriguez Manzano V

I..Hospital Enrique Garcés Quito. Pichincha. Ecuador. E-mail: javimontenegrof83@gmail.com, https://orcid.org/0009-0009-7223-3704

II.. Hospital Enrique Garcés Quito. Pichincha. Ecuador. E-mail: caritobuenano8@hotmail.com, https://orcid.org/0000-0002-4671-1436

III.. Hospital Enrique Garcés Quito. Pichincha. Ecuador. E-mail: tatiannath13@hotmail.com , https://orcid.org/0000-0002-1400-4104

IV.. Hospital Enrique Garcés Quito. Pichincha. Ecuador. E-mail: jefferson._1706@hotmail.com,https://orcid.org/0000-0001-7125-2262 

V.. Hospital Enrique Garcés Quito. Pichincha. Ecuador. E-mail: fanderrodriguez@hotmail.com, https://orcid.org/0009-0004-4840-5012

             

Recibido:  04/09/2025                                      Revisado: 20/10/2025

Aprobado: 01/12/2025                                     Publicado: 01/01/2026

 

RESUMEN

Las úlceras venosas representan la manifestación más severa de la enfermedad venosa crónica, están asociadas principalmente a la hipertensión venosa sostenida. Constituyen la patología crónica más común en las extremidades inferiores. Se estima que entre el 1 y el 2 % de la población general sufre de úlceras crónicas en los miembros inferiores, las cuales se definen como pérdidas de continuidad de la piel que persisten por más de seis semanas y no cicatrizan en un periodo de tres meses. Aproximadamente el 70 % de estos casos son de origen venoso, seguidos por las úlceras de causa arterial (20 %) y neuropática (10 %).

Se calcula que el 22 % de los pacientes desarrolla su primera úlcera venosa antes de los 40 años, incrementándose su frecuencia con el envejecimiento. Asimismo, la mayoría de los estudios reportan una mayor prevalencia en mujeres, con una razón que varía entre 1.5:1 y 10:1. Esta afección puede originarse por alteraciones en el flujo del sistema venoso superficial y/o profundo, secundarias a reflujo y/o obstrucción, lo que conlleva a hipertensión venosa.

Las úlceras venosas constituyen un problema de salud pública a nivel mundial, cuya incidencia aumenta debido al envejecimiento poblacional, el sedentarismo y la obesidad, factores que además incrementan significativamente los costos en salud⁵.

La prevalencia de la enfermedad venosa crónica varía según la población estudiada. Un análisis internacional realizado en 99 359 pacientes atendidos por médicos de atención primaria en 23 países se evaluó características clínicas y factores de riesgo, revelando una prevalencia de enfermedad venosa crónica del 51,9 % en Asia, 70,18 % en Europa del Este, 68,11 % en América Latina y 61,65 % en Europa Occidental.

Palabras clave: úlcera venosa, enfermedad venosa crónica, sistema venoso, síntomas, amputación, ablación.

ABSTRACT

Venous ulcers represent the most severe manifestation of chronic venous disease, primarily associated with sustained venous hypertension. They constitute the most common chronic pathology in the lower extremities. It is estimated that between 1% and 2% of the general population suffers from chronic ulcers in the lower limbs, which are defined as losses of skin continuity that persist for more than six weeks and do not heal within a three-month period.

Approximately 70% of these cases are of venous origin, followed by ulcers of arterial cause (20%) and neuropathic (10%). It is estimated that 22% of patients develop their first venous ulcer before age 40, with frequency increasing with aging. Likewise, most studies report a higher prevalence in women, with a ratio that varies between 1.5:1 and 10:1. This condition can originate from alterations in the flow of the superficial and/or deep venous system, secondary to reflux and/or obstruction, which leads to venous hypertension.

Venous ulcers represent a public health problem worldwide, with incidence increasing due to population aging, sedentarism, and obesity, factors that also significantly raise healthcare costs.

The prevalence of chronic venous disease varies according to the studied population. An international analysis conducted on 99,359 patients treated by primary care doctors in 23 countries evaluated clinical characteristics and risk factors, revealing a prevalence of chronic venous disease of 51.9% in Asia, 70.18% in Eastern Europe, 68.11% in Latin America, and 61.65% in Western Europe.

Keywords: Venous ulcer, Chronic venous disease, venous system, symptoms, amputation, ablation.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad venosa crónica (EVC) se define como la presencia de anormalidades morfológicas y/o funcionales del sistema venoso, de evolución prolongada, que se manifiestan con signos y síntomas clínicos que ameritan evaluación especializada. (1–3)

Las úlceras de etiología venosa constituyen la forma más frecuente de úlcera crónica en las extremidades inferiores, representando entre el 75 % y el 80 % de los casos. Estas lesiones cutáneas suelen desarrollarse sobre piel previamente alterada por dermatitis por estasis, como consecuencia de hipertensión venosa sostenida (HTV), lo que genera pérdida de tejido con heridas de difícil cicatrización. Si no se corrige la causa subyacente, las tasas de recurrencia son elevadas: del 20 al 30 % a los dos años, del 35 al 40 % a los tres años y hasta del 55 al 60 % a los cinco años9.  Esta elevada tasa de recurrencia explica su comportamiento clínico crónico.(4)

En estudios internacionales las úlceras venosas son un desafío clínico importante y el resultado de la insuficiencia venosa crónica (IVC) y la hipertensión venosa. Se manifiestan en el miembro inferior y representan entre el 60% y el 80% de todas las ulceraciones de las piernas. (5)

Los estudios se identificaron a partir de búsquedas en Medline (PubMed), CINAHL Complete (EBSCOhost), Embase, Scopus, Web of Science, LiSSa (Littérature Scientifique en Santé), Google Scholar y Cochrane Database of Systematic Reviews hasta noviembre de 2022. (5) La prevalencia poblacional en esta patología es del  0,5 %–0,8 %; aumenta hasta 3 %–5 % en mayores de 65 años; incidencia anual de 2 a 5 nuevos casos por cada 1000 personas. (4)

En Ecuador, no hay datos claros sobre prevalencia de úlceras venosas específicamente, aunque la alta prevalencia de insuficiencia venosa crónica (30 %) sugiere una población en riesgo, en mayores de 50 años se observa hasta un 50% de prevalencia. (6,7)

Dentro de los factores de riesgo se encuentran la edad avanzada, sexo femenino, historia familiar de enfermedad venosa, bipedestación prolongada, obesidad, tabaquismo, trauma de extremidad inferior, antecedente de trombosis venosa, embarazo y estados de estrógenos aumentados. (6–8)

La fisiopatología es compleja y multifactorial³; se han descrito alteraciones en las venas superficiales, venas profundas, tejidos blandos y microcirculación². En el sistema venoso superficial, los procesos inflamatorios generan cambios estructurales en la pared vascular, como degeneración de colágeno y elastina, lo cual conduce a incompetencia valvular y reflujo venoso. (2,9)

La aparición de várices se asocia a múltiples factores de riesgo, en su mayoría no modificables, que frecuentemente coexisten en el mismo paciente. Entre ellos se encuentran: antecedentes familiares de insuficiencia venosa crónica, envejecimiento, sexo femenino, trombosis venosa profunda (TVP) o embolia pulmonar previas, embarazos múltiples, lipodermatoesclerosis y enfermedades musculoesqueléticas o articulares¹. También existen factores modificables que influyen en la progresión de la enfermedad venosa, como el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo. (2)

La evaluación clínica debe incluir una anamnesis detallada orientada a antecedentes tromboembólicos, alergias y síntomas venosos. Los pacientes suelen referir prurito (con o sin lesiones visibles), dolor sordo en la pantorrilla, edema vespertino del pie y calambres nocturnos. (10)

El examen físico, en fases iniciales de la EVC, puede revelar telangiectasias y venas reticulares. En estadios avanzados, se identifican várices prominentes, hiperpigmentación marrón-anaranjada, edema persistente, dermatitis por estasis, atrofia blanca y lipodermatoesclerosis. (2,10)

Las úlceras venosas típicamente se localizan en la parte distal de la pierna, sobre todo en la región maleolar medial. Se caracterizan por ser lesiones superficiales, de bordes irregulares, pero bien definidos, con tejido fibrinoso en el lecho de la herida1,5. Estos hallazgos clínicos se integran mediante la clasificación CEAP (clínica, etiológica, anatómica y fisiopatológica), herramienta fundamental tanto para la evaluación como para la investigación. (1,2,10)

Aunque las úlceras venosas son la causa más común de úlceras crónicas en miembros inferiores, es fundamental considerar diagnósticos diferenciales como enfermedad arterial oclusiva, úlceras mixtas (arteriovenosas), neuropatía diabética, lesiones neoplásicas, pioderma gangrenoso y otras causas inflamatorias. (10)

En todos los casos donde se sospeche una úlcera de origen venoso, se recomienda realizar estudios de imagen no invasivos, como una ecografía Doppler venosa completa, junto con la evaluación de pulsos arteriales periféricos y el cálculo del índice tobillo-brazo (ITB), para descartar enfermedad arterial concomitante. (1,2,10)

Para promover la cicatrización adecuada de la ulcera venosa el manejo incluye curación avanzada, siendo la terapia de compresión el pilar fundamental. Si se confirma insuficiencia venosa crónica, deben considerarse tratamientos etiológicos mínimamente invasivos, como la ablación endotérmica y la escleroterapia. Si no se observa mejoría en un periodo de ocho semanas, debe reconsiderarse el plan terapéutico y ampliar la evaluación diagnóstica para identificar factores que impiden la evolución favorable de la úlcera.

Una úlcera vascular crónica se define como una herida abierta que no cicatriza en el tiempo fisiológico esperado (generalmente más de 8 semanas). Una úlcera vascular incurable es aquella que, a pesar del tratamiento médico adecuado, no se espera que cicatrice completamente debido al grado de daño vascular o a su irreversibilidad. Una úlcera de difícil manejo es aquella que no presenta cicatrización en el plazo estimado (6 a 8 semanas), muestra recurrencias frecuentes, se complica con infecciones persistentes o necrosis, presenta dolor intenso que interfiere con el tratamiento, o existe baja adherencia del paciente por factores físicos o sociales.

La amputación de una extremidad es una opción generalmente rechazada tanto por el paciente como por el cirujano. No obstante, los intentos fallidos de rescate pueden resultar en altos costos, morbilidad significativa e incluso riesgo vital. Por ello, han surgido diversas herramientas para ayudar a predecir el pronóstico de una extremidad comprometida.

Una de ellas es el Índice de Salvación de la Extremidad (ISE). Este sistema establece que, con una puntuación menor de 6 puntos, es posible salvar el miembro; mientras que una puntuación igual o superior a 6 predice amputación. Su sensibilidad es del 61 % y su especificidad del 43 %. Aunque detallado, su aplicación en la práctica clínica requiere una valoración quirúrgica cuidadosa, por lo que su utilidad en situaciones de emergencia es limitada.

Otro sistema es la puntuación NIPBOSE (por sus siglas en inglés: Nerve injury, Ischemia, soft-tissue injury/contamination, Bone injury, Shock, and Age), introducido por McNamara et al. en 1994. Esta escala considera variables como lesión nerviosa, isquemia, daño en partes blandas, fractura ósea, estado de shock y edad. Tiene mayor sensibilidad y especificidad que el ISE, pero es más compleja y presenta limitaciones similares, por lo que su uso debe complementarse con el juicio clínico y la experiencia del profesional tratante. (3,10)

DESCRIPCION DE LAS FUENTES DE INFORMACIÓN

La información fue recopilada mediante la historia clínica de la paciente, del Hospital General Enrique Garcés, la cual permitió obtener datos acerca de su atención en el servicio de Emergencia, centro quirúrgico, hospitalización, así como el tratamiento, evolución y seguimiento del paciente.

OBJETIVO GENERAL

Describir un caso clínico sobre el abordaje médico y quirúrgico para la preservación exitosa de la extremidad inferior en un paciente con úlcera venosa activa y antecedentes de amputación contralateral por insuficiencia venosa crónica, destacando la importancia de una valoración integral y un manejo adecuado, evitando considerar la amputación como primera opción terapéutica ante úlceras crónicas extensas.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

●      Identificar los factores clínicos, sociales y quirúrgicos que aumentan el riesgo de complicaciones en pacientes con úlcera venosa crónica.

●      Enfatizar la importancia de una evaluación adecuada y del abordaje multidisciplinario en el manejo de estas lesiones.

●      Promover la amputación como última alternativa terapéutica, especialmente en pacientes con úlceras crónicas extensas que no han recibido un tratamiento completo y adecuado.

MATERIALES Y MÉTODO

Se trata de un estudio y reporte de caso descriptivo y retrospectivo. Se utilizó la aplicación de escalas e índices para valorar la salvación de la extremidad y criterios de amputación para la valoración de la paciente. El caso describe el rescate exitoso de la extremidad inferior en un paciente con antecedente de amputación contralateral por insuficiencia venosa crónica asociada a úlcera activa.

CASO CLÍNICO

Femenina de 74 años, sin instrucción académica formal, ama de casa, diestra, de religión católica. No refiere antecedentes de alergias, ni consumo de tabaco, alcohol o exposición a biomasa. Tampoco reporta antecedentes de transfusiones sanguíneas. Entre sus antecedentes personales patológicos, presenta diabetes mellitus tipo II diagnosticada hace 10 años, en tratamiento con metformina 500 mg vía oral una vez al día. Antecedentes quirúrgicos previos amputación supra genicular izquierda en una unidad privada hace 1 mes sin complicaciones.

La paciente cursa con úlceras vasculares bilaterales en miembros inferiores desde hace aproximadamente 10 años, con evolución tórpida, manteniéndose bajo curaciones periódicas tanto domiciliarias como en centros de atención primaria. Tres meses antes de su ingreso, comienza con dolor bilateral y secreción serosa fétida en ambas extremidades.

Acude inicialmente a un centro de salud privado, donde es valorada por los servicios de traumatología y cirugía plástica. Tras un consenso interdisciplinario, se determina que, debido al tiempo de evolución, tipo y extensión de las lesiones, una de las extremidades no presenta viabilidad funcional ni estructural, por lo que se propone amputación supragenicular bilateral como tratamiento definitivo. Se realiza en primer tiempo la amputación supragenicular izquierda y se planifica una segunda intervención para amputar la extremidad contralateral.

EXAMEN FÍSICO

Al ingreso, se evalúa a paciente adulta mayor, de complexión normosómica, con funciones mentales superiores conservadas, orientada en las tres esferas, bien hidratada, afebril y hemodinámicamente estable.

 Signos vitales: tensión arterial 140/80 mm Hg, frecuencia cardíaca 80 latidos por minuto, frecuencia respiratoria 18 rpm, temperatura 36.5 °C, peso 65 kg, talla 158 cm, índice de masa corporal (IMC): 27,08 kg/m².

Cabeza, cuello, tórax, abdomen y extremidades superiores: sin hallazgos patológicos relevantes.

Extremidades inferiores:

●      Miembro inferior izquierdo: muñón en adecuado estado posquirúrgico, sin signos clínicos de infección. Se observan puntos de aproximación quirúrgica sin dehiscencia, pulso femoral presente (++/+++).

●       Miembro inferior derecho: piel reseca, eutérmica, pulsos distales palpables (++/+++), llenado capilar <3 segundos.

●       En el tercio medio de la pierna se observa una úlcera de aproximadamente 20 × 30 cm, de bordes regulares, con compromiso de tejidos blandos y exposición ósea a nivel del tercio distal del peroné. La lesión presenta moderado tejido esfacelado y escasa secreción serosa fétida.

●       En el dorso del pie derecho se identifican dos úlceras adicionales, de 2 × 2 cm y 2 × 3 cm, ambas de bordes regulares y fondo fibrótico.

BCA                                                                                                                

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A. Miembro inferior derecho           B. Miembro inferior izquierdo       C. Muñón izquierdo

 

 

LABORATORIO CLÍNICO:  (10/02/2025)

Parámetro

Valor

Interpretación

Leucocitos

9.21 x10³/µL

Normal

Neutrófilos

77.0 %

Levemente elevados (neutrofilia leve)

Hemoglobina

11.4 g/dL

Levemente baja (anemia leve)

Hematocrito

35.5 %

Ligeramente bajo

Plaquetas

431 x10³/µL

Levemente elevadas (trombocitosis leve)

Glucosa

132 mg/dL

Elevada (hiperglucemia)

HbA1c

6.8 %

Indicativo de diabetes tipo 2

Urea

22.9 mg/dL

Normal

Creatinina

0.63 mg/dL

Normal

Proteínas totales

6.2 g/dL

Ligeramente bajas

Albúmina

3.3 g/dL

Levemente baja

Sodio

139 mEq/L

Normal

Potasio

3.89 mEq/L

Normal

Cloro

106 mEq/L

Normal

TSH

6.89 µUI/mL

Elevado → posible hipotiroidismo subclínico

FT4 (Tiroxina libre)

1.47 ng/dL

Normal

PCR ultrasensible

9.98 mg/L

Alta

 

Estudio ecográfico venoso, realizado con transductor lineal equipo General Electric Logiq P6 PRO, en decúbito dorsal posición contra trendelemburg se rastrea sistema venoso superficial y profundo hallado.

Vena femoral, común, vena femoral profunda, femoral , poplítea y gemelares , permeables, paredes delgadas, comprensibles al 100%, con captación de flujo doppler color y espectral, sin signos de insuficiencia.

Sistema venoso superficial, unión safeno femoral de   8 mm , incompetente, safena mayor en muslo 6 mm, pierna 4 mm , pre maleolar 2.5 mm insuficiente en todo su trayecto, venas tributarias de arco anterior y posterior en pierna más perforantes insuficientes. ITB (miembro inferior derecho):1

Se presenta el caso en el staff médico de cirugía vascular y después de un análisis detenido se llega a un consenso de realizar un manejo integral clínico quirúrgico, previo consentimiento informado dado por paciente y familiares se decide limpieza quirúrgica más Ablación endotérmica con radiofrecuencia y escleroterapia complementaria, sin descartar a la amputación como opción terapéutica a mediano o largo plazo.  

VALORACION PREQUIRÚRGICA: Riesgo quirúrgico y clínico alto.

PROTOCOLO QUIRÚRGICO

Paciente ingresa a sala de quirófano y bajo normas de asepsia y antisepsia, en decúbito dorsal y anestesia raquídea se realizó limpieza quirúrgica con desbridamiento mecánico de tejido necro biótico y esfacelar  más toma de muestra para cultivo y biopsia del lecho de la úlcera, se realizó lavado con 3000 ml de solución salina seguida de colocación de crema de óxido de zinc para protección de bordes y colocación de parche de adherencia bacteriana en el lecho de la úlcera más cobertura con gasa vaselinada  y vendaje de gasa. Se realiza una segunda asepsia más cambio de campos quirúrgicos. Bajo visión ecográfica se canaliza la  vena safena mayor a nivel de tercio medio pierna, con técnica de Seldinger, se coloca introductor 7 FR seguido de paso de guía de radiofrecuencia a 2 cm de la unión safeno femoral guiada por eco, se coloca tumescencia con solución de Klein del compartimento safeno y se procede a realizar ablación de safena mayor propiamente dicha, se comprueba permeabilidad de vena femoral y ablación de vena safena. Se canaliza venas tributarias para escleroterapia con polidocanol al 1 % en espuma, se finaliza con la colocación de vendaje de algodón más vendaje elástico, procedimiento que se llevó a cabo sin complicaciones.

Paciente en el post quirúrgico con evolución favorable, buen manejo del dolor, se realiza curación a pie de cama a las 48 horas, evidenciando un adecuado lecho quirúrgico, escaso tejido esfacelar, exposición ósea de la cabeza del peroné.  En el control de laboratorio sin signos de respuesta inflamatoria activa, anemia moderada asintomática, signos vitales dentro de parámetros normales, se decidió el alta hospitalaria para seguimiento en consulta externa por curación del área de úlceras vasculares.

BA 

A.B. LIMPIEZA POSQUIRÚRGICA INMEDIATA DE LA EXTREMIDAD.  

Se realizan curaciones periódicas de forma ambulatoria cada 6 días, con desbridamiento mecánico del tejido esfacelar, lavado con solución salina y seguido de la colocación del parche de adherencia bacteriana durante dos semanas.

CBAA la tercera semana la evolución es favorable, se educa al familiar y se enseña de cómo realizar las curaciones de una manera correcta, se aprecia escaso tejido esfacelar con áreas de tejido de granulación, se coloca parche hidrocoloide grueso sobre el lecho de la úlcera y sobre el tejido óseo, Este tipo de curación se mantiene durante 4 semanas más, apreciando abundante tejido de granulación con cobertura de tejido óseo y un cierre del 90% de las úlceras localizadas en el dorso del pie. Se continua las curaciones cada 8 días con parche hidrocoloide fino evidenciando zonas de epitelización progresiva con cierre total de la úlcera a las 12 semanas.     Imagen que contiene azul, natación, hombre, agua

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A.B.C Curaciones periódicas de miembro inferior derecho

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A.B. Curaciones periódicas de miembro inferior derecho C. Ulcera cerrada en su totalidad.

 

DISCUSIÓN

La úlcera venosa afecta aproximadamente al 1 % de la población general, con una prevalencia que aumenta hasta el 3 % en personas mayores de 80 años. Se estima que hasta el 93 % de estas lesiones se cierran en un plazo de 12 meses; sin embargo, alrededor del 7 % persiste sin cicatrización incluso después de cinco años. Es importante destacar que estos datos pueden sobrestimar los resultados reales obtenidos en entornos clínicos cotidianos. Por otro lado, la recurrencia tras la curación inicial es elevada, con tasas que alcanzan hasta el 70 % en los primeros tres meses posteriores al cierre de la herida. (2)

El manejo clínico-quirúrgico consistió en limpieza quirúrgica, ablación por radiofrecuencia de safena mayor izquierda, desbridamiento mecánico progresivo y aplicación de apósitos bacterianos, seguido por la colocación de parches hidrocoloides gruesos y finos, ajustando la terapia según la evolución clínica. Se observó ausencia de infección en el lecho ulceroso, reducción progresiva del tejido necrótico y formación de tejido de granulación, con inicio de epitelización y cicatrización completa a los tres meses de tratamiento.

La ablación por radiofrecuencia del sistema venoso superficial ha demostrado altas tasas de oclusión de venas con menos complicaciones trombóticas y de carácter como parestesias, quemaduras, equimosis o recurrencias de varices en comparación con otros métodos tales como ablación laser o abordaje abierto.  (11)

El abordaje de ablación de venas varicosas mediante ablacion por radiofrecuencia combinada con compresión mejora la cicatrización de ulceras en comparación con el manejo basado solo en compresión. El manejo del presente caso se apoya en la evidencia disponible y se basó en un manejo quirúrgico endovascular más compresión y curaciones periódicas de la úlcera de origen venoso. (11,12)

Por tanto, el manejo no invasivo de la úlcera venosa se basa en dos componentes principales: el manejo directo de la herida y la terapia de compresión. (5) Además de estos, el tratamiento debe ser integral, incluyendo el control de comorbilidades, fisioterapia y movilización para lograr una recuperación completa de la calidad de vida. (2)

El manejo directo de la herida comprende un conjunto de acciones destinadas a eliminar tejido necrótico, residuos y cuerpos extraños. La limpieza debe realizarse con sustancias no tóxicas para minimizar el daño al tejido viable, seguida de desbridamiento, que puede ser quirúrgico, mecánico, enzimático o autolítico. Los apósitos mantienen la humedad adecuada, protegen la herida y promueven la granulación y la epitelización. (2,10)

Un metaanálisis de Cochrane de Norman. G y colaboradores (13), evidenció que los apósitos de sucralfato y plata podrían ofrecer cierta ventaja en la cicatrización de úlceras venosas, pero debido a la baja certeza de la evidencia, no se emitieron recomendaciones específicas sobre qué apósito es superior en cuanto a la probabilidad de cicatrización. Además, se sugiere que los profesionales clínicos consideren otros factores importantes para el paciente, como preferencias personales y costo. (13)

En presencia de úlceras venosas con mal olor, secreción purulenta o cicatrización deficiente, se recomienda obtener muestras de tejido para cultivo en lugar de realizar un hisopado superficial, con el fin de orientar adecuadamente el tratamiento antimicrobiano. (10)

La compresión mecánica superpuesta se indica principalmente en el tratamiento de úlceras venosas de pequeño tamaño. Este método consiste en una media interior que fija el apósito en su lugar y se retira únicamente durante los cambios de curación. Esta capa puede mantenerse de forma continua y ejerce una presión sostenida de 20 mmHg, tolerable incluso en decúbito. Durante el día, se añade una segunda media que proporciona una presión adicional de 20 a 25 mmHg. En conjunto, el sistema genera una compresión total aproximada de 40 mmHg en reposo, aumentando hasta cerca de 50 mmHg al estar de pie, lo que favorece la recuperación de las úlceras. Según una revisión Cochrane, los sistemas elásticos multicomponentes proporcionan tasas de curación superiores en comparación con los sistemas de una sola capa. (2,10)

El manejo quirúrgico y endovascular de las venas superficiales en pacientes con úlceras venosas tiene como objetivo prevenir la recurrencia de las lesiones ulcerativas. Las intervenciones endovasculares mínimamente invasivas son preferidas actualmente sobre el manejo quirúrgico abierto. No obstante, la Guía de Práctica Clínica 2022 de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular recomienda que la selección del tratamiento endovascular debe guiarse tanto por la experiencia del médico como por la preferencia del paciente. (2)

CONCLUSIÓN

La insuficiencia venosa crónica en estadio CEAP 6 debe ser diagnosticada y tratada oportunamente para prevenir complicaciones severas, como la formación y cronicidad de úlceras venosas. La ecografía venosa es el estudio diagnóstico primario de elección, dado que es un método económico, no invasivo y proporciona información detallada sobre la morfología vascular, permeabilidad, patología de la pared venosa, flujo sanguíneo y la presencia de trombos en las venas de las extremidades inferiores.

En el caso clínico presentado, el abordaje clínico-quirúrgico integral para la insuficiencia venosa crónica permitió la preservación exitosa de la extremidad inferior afectada. La combinación de desbridamiento adecuado, terapia compresiva, curaciones periódicas y un manejo multidisciplinario fue factores fundamentales para la evolución favorable del paciente, tal como se respalda en la literatura científica. Este caso resalta la importancia de evitar la amputación como primera opción, enfatizando la necesidad de una valoración exhaustiva y un tratamiento oportuno y personalizado en pacientes con úlceras venosas crónicas.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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