Zandra Ravelo Díaza
aCursante del Doctorado en Ciencias de la Educación. Docente del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Magister en Educación, mención TIC. Email: zanrav2@gmail.com. Código ORCID: https:/orcid.org/0000-0002-0846-6089
Entregado: 30 de mayo de 2022
Aprobado: 24 de junio de 2022
La presente investigación tuvo como propósito generar una aproximación teórica que fundamente la Hebegogía como gnosis de transición entre la Pedagogía y la Andragogía en la formación del adolescente, considerando como alternativa el nivel educativo de Educación Media General. Dicha investigación, surgió por la necesidad de valorar la dinámica presente en el proceso de formación de los adolescentes, a fin de garantizar una transición efectiva desde la niñez a la vida adulta y que a su vez el nivel de educación media general pueda valorarse como una oportunidad para la apropiación de las habilidades y competencias inherentes a la adultez. Dentro de los fundamentos teóricos de la presente investigación, se consideró entre otras la Teoría de aprendizaje experiencial de John Dewey. En cuanto a la metodología, se consideró el paradigma interpretativo, con un enfoque cualitativo; la investigación se desarrolló bajo el método fenomenológico, el cual permitió la construcción de unidades de significados a partir de la valoración de las experiencias y vivencias como actores y protagonistas del proceso de formación en la adolescencia, de cuatro estudiantes del último año de la educación media general y dos docentes de diferentes áreas, quienes además aportaron elementos ontológicos, gnoseológicos y epistemológicos que permitieron viabilizar la investigación. Se concluyó que la Hebegogía plantea la educación del ser humano, más que la formación del estudiante es la educación en su sentido más amplio, traspasando las barreras impuestas por las parcelas de conocimientos que se generan en la organización de la educación media por áreas de formación.
The purpose of this research was to generate a theoretical approach that bases Hebegogy as a transitional gnosis between Pedagogy and Andragogy in the formation of adolescents, considering the educational level of General Secondary Education as an alternative. This research arose from the need to assess the dynamics present in the process of training adolescents, in order to guarantee an effective transition from childhood to adult life and that, in turn, the level of general secondary education can be assessed as a opportunity for the appropriation of skills and competencies inherent to adulthood. Within the theoretical foundations of this research, John Dewey's Experiential Learning Theory was considered, among others. Regarding the methodology, the interpretive paradigm was considered, with a qualitative approach; The research was developed under the phenomenological method, which allowed the construction of units of meanings from the assessment of the experiences and experiences as actors and protagonists of the process of formation in adolescence, of four students of the last year of secondary education. general and two teachers from different areas, who also contributed ontological, epistemological and epistemological elements that made the research feasible. It was concluded that the Hebegogía raises the education of the human being, more than the formation of the student, it is education in its broadest sense, crossing the barriers imposed by the parcels of knowledge that are generated in the organization of secondary education by areas of study. training.
La antropogogía como ciencia al servicio de la educación, ha determinado la necesidad de que cada grupo etario sea atendido bajo los principios y características que se derivan de las particularidades y especificidades que cada estadio ofrece, desde el entendido que la educación es un proceso inconcluso y permanente, cuya vigencia y desarrollo se extienden hasta el último de nuestros días y que pasa por una serie de variaciones marcadas por cada una de las etapas del desarrollo vital. De esta manera, lo que antes era guiado de manera genérica por la pedagogía, ha comenzado a diversificarse y más aún, a especializarse en atención a las necesidades e intereses que perfilan y caracterizan cada etapa.
El proceso de formación del ser humano se establece desde las ciencias agógicas como un proceso permanente que se extiende a lo largo de toda la vida, siendo necesario que cada una de las etapas de vida que se van superando pueda ser correspondida desde el método y la filosofía de enseñanza que cada estadio requiere. De esta manera, la
Hebegogía nace como esa ciencia al servicio de la formación de los adolescentes, que permite generar una oportunidad de aprendizaje en atención a las necesidades e intereses en este grupo social concebido desde diversas perspectivas como un grupo de gran complejidad en su abordaje.
Desde este orden de pensamiento, los estudios realizados, así como los esfuerzos utilizados hasta los momentos, no han sido los más aptos ante las necesidades de aprendizaje de los adolescentes; considerando que en la actualidad se le ha ofrecido una formación puramente pedagógica, a un estudiante adolescente que comienza a presentar nuevas formas de interactuar; así como de adquirir e internalizar los conocimientos.
Desde esta óptica, las instituciones educativas deben generar cambios contundentes, necesarios para concebir la enseñanza como una actividad participativa y reflexiva, en donde la intervención docente sea interactiva, con una proyección hacia el uso de nuevas formas de aprendizaje, tomando en consideración el desarrollo de contenidos bajo la participación activa y reflexiva del estudiantado y no hacia una acción de sólo transmitir conocimientos, como actualmente sucede con la educación pedagógica en los adolescentes.
Se requiere ir más allá, es decir transformar al máximo las potencialidades de cada estudiante, desde una perspectiva hebegógica, donde el estudiante pueda generar opiniones de razonamiento, de intercambio con el docente, que les permitan adquirir nuevos conocimientos y generar nuevas estructuras mentales hacia su desempeño como adulto.
La presente investigación tuvo como finalidad generar una aproximación teórica que fundamentara la Hebegogía como gnosis de transición entre la Pedagogía y la Andragogía en la formación del adolescente, considerando como alternativa el nivel educativo de Educación Media General, para lo cual se realizó el abordaje de una institución perteneciente al referido nivel, que permitiera analizar la experiencia de los participantes en relación los constructos teóricos planteados, bajo la modalidad de un estudio fenomenológico.
En cuanto a su estructura el presente artículo presenta en una primera parte los conceptos y teorías asociados a la temática de estudio, para luego presentar elementos metodológicos de lo que fue la experiencia investigativa y por último presenta de manera sintetizada los resultados de forma preliminar, obtenidos a partir de la ejecución de dicho proceso de investigación.
La Hebegogía viene a formar parte, desde las ciencias agógicas, de la atención educativa del ser humano, específicamente en su período de la adolescencia, es decir entre los 12 y los 18 años de edad, determinando de esta manera, una serie de particularidades asociadas a los rasgos que definen este estadio de la vida. Analizando el origen etimológico de la palabra, el término Hebegogía se encuentra inspirado en la mitología griega bajo la figura de Hebe, Diosa hija de Zeus, quien representaba la juventud o la flor de la vida, y gogía vocablo asociado a la educación y la enseñanza. Rodríguez (2007) expresó que los adolescentes no son niños para ser tratados por la pedagogía, ni son adultos para ser atendidos desde la andragogía, por lo que era necesario pensar en una ciencia que pudiera atenderles desde sus particularidades etarias y es así como surge la Hebegogía.
En este orden de ideas, la hebegogía como ciencia de la antropogogía, está determinada por ciertas particularidades que le hacen diferenciarse de la pedagogía y de la andragogía, y que viene a representar precisamente ese estadio de transición entre ambas etapas. En contraposición con la pedagogía, donde se evidencia la presencia de un mediador que dirige todo el proceso de enseñanza y aprendizaje del niño, la hebegogía se encuentra enmarcada de acuerdo a lo expresado por Castillo (2018) en un proceso de problematización aprendizaje (PP-A) donde el estudiante comienza a dar respuesta a dicha problemática desde la reflexión y la propia experiencia, siendo necesario un entorno mediado por la escucha activa, la colaboración, la creatividad y la celebración de los logros. Dentro de este contexto, los adolescentes, como sujetos de estudio de la hebegogía, fueron, y siguen siendo, atendidos por los procesos didácticos derivados de la pedagogía, entendiendo esta última, como la educación dirigida a los niños en su infancia intermedia, lo que origina, la falta de pertinencia y la incongruencia en los métodos y en las formas del hacer educativo. Adicionalmente a la dificultad descrita, la adolescencia, es la etapa de la vida en la que las ambivalencias alcanzan su máxima expresión, generando así, una población de difícil abordaje, que requiere de un proceso de mediación efectiva, que le permita el autoconocimiento y la autoaceptación como elementos claves para la
autorealización.
En consecuencia, la educación del adolescente necesita trascender la concepción de clase o sesión centrada en la acumulación de información y el desarrollo del contenido producto de la planificación aislada del docente. Se hace necesario comenzar a pensar, en
el establecimiento de elementos y relaciones que no caducan y que se mantendrán vigentes como la vida misma. Así pues, la educación del adolescente debe estar centrada en el estudiante y en su problema existencial, debe ayudarle a buscar respuestas a esas contrariedades que se alojan en la cabeza y que hacen perder la identidad.
La Hebegogía como tema de reciente abordaje, permite valorar los elementos necesarios para la organización de espacios de aprendizaje, partiendo de un enfoque de construcción colectiva del conocimiento, donde el estudiante desempeña un rol de mayor participación en la organización y la toma de decisiones. Desde esta perspectiva, el participante, tiene la oportunidad de orientar su propio proceso de aprendizaje, tomando en cuenta sus intereses y necesidades y determinando además el método a ser empleado, dejando atrás la figura pedagógica del docente, para asumir la dinámica hebegógica de un problematizador, como instrumento que le permita avanzar a la concepción andragógica de un facilitador. Es precisamente de esta concepción de donde surge la interrogante por conocer si nuestros estudiantes de educación media se están preparando para asumir de manera efectiva las exigencias y desafíos de la vida adulta.
Por otra parte, al hacer referencia a la forma como desde la Hebegogía es concebido el proceso de formación, se hace necesario considerar la propuesta llevada a cabo por Palazuelos (2014) desde el colegio de bachilleres del estado de Sinaloa, donde proponen que:
Desde la plataforma hebegógica, el sentido o finalidad del acto educativo es que los jóvenes desarrollen un aprendizaje autoformarse para que aprendan a actuar y resolver sus problemáticas desde lo que buscan en sus proyectos de vida y el comprender y aplicar los contenidos disciplinares, y no memorizar para repetir dichos contenidos sólo para acreditar un curso con una buena calificación. (p.85)
La Hebegogía promueve el aprendizaje desde la autoformación, establece la adolescencia como una etapa de preparación que permite desarrollar habilidades vinculadas a la cotidianidad, a la vida misma; entendiéndolo desde esta perspectiva, la hebegogía plantea la educación del ser humano, más que la formación del estudiante, es la educación en su sentido más amplio, traspasando las barreras impuestas por las parcelas de conocimientos que se generan en la organización de la educación media por áreas de formación.
No se trata de promover la anarquía en este nivel educativo, se trata de que todo cuanto se desarrolle, esté vinculado con el logro de competencias para la vida, como producto de la reflexión, conciencia y acción de cada adolescente frente a cada una de
las experiencias de aprendizaje propiciadas en las distintas instituciones educativas. Tal como lo expresa Castro (2014) “no se educa desde lo que se dice, sino desde lo que se hace. El aprendizaje atiende problemas concretos de los jóvenes concretos. La educación se realiza en un contexto real concreto, no se lleva a cabo en abstracto” (p. 115).
La Hebegogía propone como uno de sus principios, que el aprendizaje se da a través de la resolución de problemas. En la educación media, se asocia la resolución de problemas a la ejecución de ejercicios cerrados, generalmente con una sola alternativa de solución que no representan mayor importancia para los estudiantes. Cuando se habla de problemas bajo la perspectiva del tratadista Díaz Barriga, se quiere asociar con la necesidad de incorporar como parte de las estrategias didácticas de este nivel educativo, la resolución de problemas abiertos, reales, complejos y significativos, que están determinados por situaciones de la vida diaria y que contribuyen, en palabras de la autora de esta teoría, Díaz (2005) “al razonamiento, la identificación y empleo de información relevante, la toma de decisiones ante diversos cursos de acción o eventuales soluciones a la par que planteen conflictos de valores que constituyan un catalizador del pensamiento crítico y creativo” (p. 1)
Por tal razón, esta teoría permite analizar la dinámica de enseñanza asumida desde la intervención de los sujetos de estudio en la construcción de significados de lo que representa su propia experiencia como aprendices y docentes y permite, además, establecer una categoría vinculada con la pertinencia de los recursos didácticos en la consolidación de competencias para la vida adulta.
De manera más específica, entre las habilidades que se pretenden desarrollar bajo este enfoque de aprendizaje basado en problemas, Díaz Barriga (2005) propone:
Abstracción: implica la representación y manejo de ideas y estructuras de conocimiento con mayor facilidad y deliberación. Adquisición y manejo de información: conseguir, filtrar, organizar y analizar la información proveniente de distintas fuentes. Comprensión de sistemas complejos: capacidad de ver la interrelación de las cosas y el efecto que producen las partes en el todo y el todo en las partes, en relación con sistemas naturales, sociales, organizativos, tecnológicos, etcétera. Experimentación: disposición inquisitiva que conduce a plantear hipótesis, a someterlas a prueba y a valorar los datos resultantes. Trabajo cooperativo: flexibilidad, apertura e interdependencia positiva orientadas a la construcción conjunta del conocimiento. (p. 3)
La Hebegogía como tema de reciente abordaje, permite valorar los elementos necesarios para la organización de espacios de aprendizaje, partiendo de un enfoque de construcción colectiva del conocimiento, donde el estudiante desempeña un rol de mayor participación en la organización y la toma de decisiones. Desde esta perspectiva, el participante, tiene la oportunidad de orientar su propio proceso de aprendizaje, tomando en cuenta sus intereses y necesidades y determinando además el método a ser empleado, dejando atrás la figura pedagógica del docente, para asumir la dinámica hebegógica de un problematizador, como instrumento que le permita avanzar a la concepción andragógica de un facilitador. Es precisamente de esta concepción de donde surge la interrogante por conocer si nuestros estudiantes de educación media se están preparando para asumir de manera efectiva las exigencias y desafíos de la vida adulta.
Castillo (2016) afirma que “pasar de la Pedagogía a la Andragogía, sería hacer un cambio paradigmático dentro de la institución y en las aulas, donde prevalezcan los principios andragógicos de Horizontalidad y Participación” (p.8) En este mismo orden de ideas, Castillo (ob.cit.) plantea que “para tal fin será conveniente que a los docentes se les forme como facilitadores (Andragogos) para que puedan identificar, comprender y aplicar la praxis andragógica” (p.8)
Tal como lo afirma el autor anteriormente citado, el paso de la Pedagogía a la Andragogía, representa un proceso de transformación no sólo del método, sino que representa una inminente transformación conceptual del proceso de aprendizaje. Por tal razón, la Hebegogía, como período intermedio, debe garantizar las condiciones necesarias que permitan la transición efectiva del participante entre ambas etapas en atención no sólo a las condiciones previamente concebidas, sino desde el grado de madurez y participación que exige cada etapa como mecanismo de pertinencia y apropiación. Aunado a lo anteriormente expresado, existe otro elemento adverso como lo es la resistencia al cambio y la prevalencia en mantenerse dentro de una zona de confort derivada del análisis de las prácticas y los modos tradicionales de gestionar el proceso de aprendizaje.
En este mismo orden de ideas, Castillo (2016) afirma que:
Las universidades a pesar de los cambios que ha conllevado su evolución a la actualidad pareciese que consciente o inconscientemente el proceso de aprendizaje y enseñanza lo han resguardado bajo cinco llaves para que no sufra alteración, para
que sean fortalecidos, como protegiéndolos de los cambios modernos, considerando que muchas universidades se distinguen por la férrea disciplina, la excelencia de sus docentes, otras han apostado por el currículum y otros por la manera de promover el aprendizaje. (p.6)
La educación media general e incluso la educación superior, han sido concebidas desde la didáctica de la pedagogía, generando escenarios de aprendizaje poco pertinentes y en ocasiones aburridos, pues obedecen a experiencias aisladas de la realidad, que no constituyen representaciones efectivas y que no se corresponden con lo que realmente necesita el adolescente y/o joven dentro de su preparación, por lo tanto, generan como resultado un proceso de formación que no es más que la acumulación de una serie de requisitos por cumplir, para alcanzar ciertos indicadores propuestos dentro de la planificación docente, sin mayor relevancia que la de conseguir una valoración cuantificada en una calificación que permita aprobar o no un determinado contenido. Sin considerar la transición entre la pedagogía y la andragogía
La adolescencia ha sido caracterizada como la etapa de la vida en la que las indecisiones, conflictos, inseguridad y necesidad de aprobación comienzan a ser los elementos que determinan las acciones de los individuos que se encuentran en esa edad. Es concebida como etapa de transición, puesto que el individuo está dejando de ser niño para convertirse en adulto, pero al encontrarse en el umbral de la madurez, requiere de una serie de habilidades y competencias que le permitan avanzar a la siguiente etapa de su vida, contando con los recursos necesarios y con las aptitudes para continuar. El desarrollo en esta etapa está determinado por una serie de factores biopsicosociales que se resumen en la búsqueda de una identidad que les permita ser aceptados socialmente. La adolescencia, permite además el ensayo de roles que serán asumidos en la vida adulta de manera permanente por lo que es necesario propiciar las oportunidades necesarias para el afianzamiento de dichos roles.
Los supuestos de esta teoría se enmarcan en el aprendizaje como producto de la experiencia, y más que en la experiencia, el aprendizaje es el producto de la reflexión que el individuo es capaz de construir en base a la experiencia vivida.
Tal como lo expresa Mojica (2019) al referirse a la obra de Dewey, “el mecanismo de aprendizaje experiencial es la reflexión del alumno sobre las experiencias que utilizan habilidades analíticas” (p.1). La Hebegogía representa una forma del quehacer educativo que se corresponde con las características, necesidades e intereses de una población particular como son los adolescentes. Una de las ventajas de esta forma de concebir el aprendizaje en la adolescencia es precisamente el tema de la motivación, pues es necesario entender que el aprendizaje tiene lugar cuando existe el deseo de obtener conocimiento.
Por otra parte, de acuerdo con lo expresado por Yturralde (2018)
El Aprendizaje Experiencial es una poderosa metodología basada en el Constructivismo, que es utilizada de manera consciente, planificada y dirigida para ser utilizada como un sistema formativo adaptable a los diversos Estilos de Aprendizaje. Llevada la metodología a la práctica, nos permite orientarla a la formación y transformación de las personas como individuos en relación con sus competencias, su liderazgo, capacidad de toma de decisiones, así como desde el punto de vista sinérgico y sistémico en la inter-relación con otros individuos, en la convivencia armónica, en la comunicación efectiva, en la conformación de equipos de trabajo de alto rendimiento, en la concienciación de la seguridad y salud, así como el fortalecimiento de sus valores y de su cultura, acompañando el desarrollo de estas habilidades blandas o acompañando el aprendizaje de habilidades duras, en un sinfín de enfoques que incluyen al campo terapéutico. (p.1)
De esta manera, el aprendizaje experiencial representa, en la adolescencia, una herramienta para propiciar la adquisición de habilidades que permitan el desarrollo efectivo del estudiante en preparación, que le conduzcan a la apropiación de los métodos propios de la andragogía, ya que el aprendizaje comienza a generarse a partir de un proceso intrínseco del individuo, donde además se requiere de un desempeño personal que va asociado al cómo concibe la experiencia y a los elementos que se encuentran presentes en el momento de la experiencia vivida.
Al pensar en un ambiente de aprendizaje mediado por la experiencia, es necesario pensar un aula de educación media donde el estudiante se mantenga en contacto directo con el objeto del conocimiento; además de ello, la organización de ambientes de aprendizaje problematizados y dispuestos para el autodescubrimiento, no sólo desde la reflexión personal del estudiante, sino también desde la interacción con diversos elementos que conlleven a la trascendencia de eso que se aprende y a la construcción colectiva del conocimiento y de aquello que se requiere para la próxima etapa de vida.
En este apartado de la investigación, se planteó de manera exhaustiva, rigurosa y sistemática, la metodología para el desarrollo de la misma, de acuerdo al pluralismo metodológico contemporáneo; en este sentido, tanto histórico, socioeducativo como epistemológico, ontológico, axiológico y metodológico, que se llevaron a cabo para la consecución de los objetivos planteados, con la construcción de una propuesta teórica que fundamente la Hebegogía como gnosis de transición entre la pedagogía y la andragogía en la formación del adolescente, considerando como alternativa el nivel educativo de Educación Media General. En tal sentido, se hizo referencia al contexto paradigmático, así como al enfoque epistemológico y el método seleccionado, para luego ofrecer información sobre los informantes clave y las técnicas e instrumentos empleados para la recolección y el análisis de la información.
Considerando el orden del desarrollo metodológico, es importante hacer referencia al paradigma en el cual se enmarcó el presente estudio; el mismo se ubicó en el paradigma interpretativo: llamado también paradigma cualitativo, fenomenológico, naturalista o humanista, cuyo propósito fue comprender e interpretar la realidad a través de la relación mutua, Piñero y Rivera (2013) señalan: “…dentro del estudio de múltiples realidades educativas este paradigma ofrece la posibilidad de producir conocimiento a partir de los significados que le atribuyen las personas que forman dichas realidades y que hacen visibles a través de sus creencias, intenciones, motivaciones” (p.32).
Desde esta perspectiva, este paradigma se centró, dentro de la realidad social, en percibir desde los significados de las personas involucradas en los procesos; por lo que se estudió sus opiniones, así como sus propósitos y finalidades; sin dejar a un lado otras características propias del proceso social no notorias. En este orden de pensamiento, de acuerdo con los fundamentos onto-epistemológicos, el método, los objetivos y la finalidad última de esta investigación, se realizó bajo el enfoque metodológico de la investigación cualitativa, pues pretendía un acercamiento a la realidad de los participantes en relación al objeto de estudio. Tal como la define Rojas (2014)
La investigación cualitativa se orienta hacia la construcción del conocimiento acerca de la realidad social y cultural a partir de la descripción e interpretación de las perspectivas de los sujetos involucrados. Metodológicamente, tal postura implica asumir un carácter dialógico en las creencias, las mentalidades, los mitos, los
prejuicios y los sentimientos, todos los cuales son aceptados como elementos de análisis sobre la realidad humana (p. 57) .
Los procesos cualitativos, como estrategia, permitieron la caracterización de la información con base a lo propuesto en la situación problemática, este elemento motivó el análisis y la reflexión pasa su interpretación, con el fin de lograr los objetivos que habían sido propuestos en esta investigación, y de esta manera, generar una aproximación teórica que permitiera valorar la Hebegogía como gnosis de transición desde la infancia hacia la adultez, utilizando como alternativa el nivel de Educación Media General para la formación del adolescente, por ser ese el nivel educativo que atiende a los adolescentes como sujetos de transición.
En cuanto al método de investigación, se interpretó la Hebegogía como gnosis de transición entre la pedagogía y la Andragogía, desde la estructura propuesta por el método fenomenológico, Husserl (1907), sostiene: “para estudiar un fenómeno social se debe cuestionar la manera como hemos aprendido a entender las cosas, a mirarlas y a comprenderlas” (p.122). Para Fuster (2019) surge como una respuesta al radicalismo de lo objetivable. Se fundamenta en el estudio de las experiencias de vida, respecto de un suceso, desde la perspectiva del sujeto.
Los fundamentos de esta investigación de carácter fenomenológico pasan por conocer el fenómeno, lo que implicó, la búsqueda del conocimiento desde la intuición y la reflexión tomando en cuenta la información suministrada por los participantes del fenómeno por parte de agentes externos. En la misma, se planteó un acercamiento a los participantes a fin de generar una aproximación teórica que permitiera valorar la Hebegogía como gnosis de transición desde la infancia hacia la adultez, utilizando como alternativa el nivel de educación media general para la formación del adolescente, por ser ese el nivel educativo que atiende a los adolescentes como sujetos de transición.
De igual forma se considerará en la selección la participación consentida y voluntaria de los informantes una vez abordados, así como la disposición de tiempo para la realización de las entrevistas.
Técnicas e instrumentos de recolección de la información
En cuanto a las técnicas que se utilizaron en la presente investigación, destaca la entrevista a profundidad, definida por Taylor y Bogdan (2000) como reiterados encuentros cara a cara entre el entrevistador y los informantes, dirigidos hacia la comprensión de las
perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal y como las expresan con sus propias palabras (p. 100) como instrumento se utilizó una guión de entrevista, definido por Gómez, Latorre, Sánchez (2006) como “un guión que contiene las preguntas sugeridas y aspectos a analizar en una entrevista” (p.143), el mismo fue aplicado a los docentes y estructurado con preguntas en profundidad .
Dichas entrevistas anteriormente mencionadas, se llevaron a cabo a partir de encuentros previamente establecidos con los informantes, donde se tomó registro grabado de cada una de sus intervenciones. Una vez desarrolladas las diferentes técnicas, se procedió a la categorización de la información. Se tomó notas sobre los diferentes aspectos y tópicos planteados a fin de determinar las categorías y significados que otorgaron los participantes a cada uno de los planteamientos sugeridos.
RESULTADOS
Se ordenó la información como producto de la interpelación entre la teoría presente en la revisión de la literatura, permitiendo establecer las relaciones necesarias entre dicha teoría y la realidad vinculada al problema de investigación. Para ello fue necesario abordar la lectura del material en diversas ocasiones, permitiendo extraer del mismo las categorías y dimensiones que describieran y definieran mejor la realidad de la investigación. Al respecto Pérez (2000) expone “El análisis de datos en la investigación cualitativa consiste en reducir, categorizar, clarificar, sintetizar y comparar la información con el fin de obtener una visión lo más completa posible de la realidad objeto de estudio” (p.102). A partir de este proceso de organización y categorización de la información recolectada, se diseñaron varias matrices de análisis que se presentarán de forma sintetizada para efectos del presente artículo.
La primera de ellas establece las categorías que se vinculan con los elementos que, desde la información recolectada, se relacionan directamente con la Hebegogía como proceso de formación en la edad de la adolescencia, donde se presenta la concepción epistemológica de la formación del adolescente desde la propuesta teórica desarrollada.
Competencias y habilidades
desarrolladas
Necesidades e intereses del
estudiante
Formación del
adolescente
Aprendizaje experiencial
Preparación para la vida
Figura 1: Hebegogía
En esta primera matriz, se presentan elementos de atención prioritaria desde la concepción de la Hebegogía como modelo educativo en la adolescencia, siendo necesario considerar que dicha concepción se corresponde con ese proceso de transición necesaria entre la niñez y la adultez, que viene a considerar un período etario de gran significación, para garantizar las herramientas necesarias, que permitirán el efectivo desempeño sociocultural del adolescente en formación, una vez que logre su egreso del nivel de educación media general como referente de esta investigación.
De la misma manera, el proceso de investigación arrojó la necesidad de conceptualizar, los elementos que deben considerarse en el proceso de transición entre la pedagogía y la andragogía, a fin de que el nivel educación media general como referente utilizado en la presente investigación, constituya una verdadera oportunidad de desarrollo de competencias de diversa índole y de aprehensión de habilidades, que permitan un desenvolvimiento efectivo en la sociedad de ese adolescente que se prepara para asumir su vida adulta.
Transición
Andragogía
Pedagogía
Se presenta a continuación, los elementos conceptuales que vienen a definir el cómo de ese proceso transitorio.
Figura 2: Transición entre Pedagogía y Andragogía
En esta segunda figura, se representan los elementos necesarios para la conceptualización del proceso de Transición entre la Pedagogía y la Andragogía. Dichos elementos deben ser considerados como indispensables para propiciar que el proceso de transición permita crear las oportunidades desde la organización efectiva de los ambientes de aprendizaje y la creación de experiencias educativas que contribuyan a consolidar estos elementos.
Adicionalmente, el proceso de transición entre la Pedagogía y la Andragogía a partir de la Hebegogía, debe estar basado en la problematización, como elemento generador de aprendizajes, no sólo a nivel conceptual, sino también en el desarrollo de habilidades de tipo procedimental y actitudinal, representando de esta manera, un proceso dentro de las ciencias agógicas que se condiciona desde la etapa que abandona y la etapa que asumirá.
Cognitiva
Correspondencia
del Nivel de Educación Media General
Social
Emocional
Figura 3: Correspondencia del Nivel de Educación Media General
En esta tercera figura, se representa la necesidad de conceptualizar el Nivel de Educación Media General, como referente de acción de la presente investigación, desde su correspondencia con el área cognitiva, emocional y social a fin de contribuir a un proceso de formación integral del adolescente, que le permita contar con la preparación necesaria para lograr un desarrollo pleno, que se resuma en autoconocimiento, autoaceptación y autorrealización.
En este mismo orden y dirección, de acuerdo con lo establecido en el documento que recoge el Proceso de Transformación Curricular en educación media emanado por el Ministerio del Poder Popular para la Educación (2016) “el desarrollo de las potencialidades humanas es un proceso abierto, no tiene límites. Refiere a nuestras capacidades para vivir, pensar, sentir, percibir, actuar, transformar, disfrutar, crear, construir, producir” (p. 12). Todas estas habilidades, constituyen un sin fin de experiencias y oportunidades que deben ser propiciadas en la Educación Media, desde una concepción acertada que permita realmente, generar espacios de aprendizaje acordes a las características que poseen los adolescentes como protagonistas del proceso de formación y con la finalidad de prepararlos para la vida, para asumir responsabilidades y para la dinámica propia que se deriva de la vida adulta.
DISCUSIÓN
La Hebegogía como gnosis de transición entre la Pedagogía y la Andragogía, representa las aristas de un modelo educativo que, si bien es cierto, se alimenta de elementos de ambas ciencias vinculadas, posee sus propias características y particularidades que le dan ese rango transitorio. La Hebegogía se encuentra enmarcada en un proceso de problematización del aprendizaje, donde el estudiante en edad de adolescencia, comienza a hallar respuestas como producto de su proceso de reflexión e internalización de su propia experiencia, por lo que es necesario propiciar ambientes de aprendizaje cuyo factores de desarrollo estén asociados con la construcción individual y colectiva del conocimiento, el proceso de escucha activa, la colaboración, la creatividad y la consecución de objetivos.
Al valorar la realidad, desde el abordaje directo de los protagonistas de la Educación Media, se hace necesario considerar algunos elementos fundamentales que deben constituir la esencia de la formación del adolescente, puesto que implica el empoderamiento conceptual y procedimental de este nivel educativo. Por tal motivo, se debe garantizar que ese adolescente en formación, cuente con la oportunidad propiciada, que le conduzca hacia el desarrollo de su madurez cognitiva, como elemento que le permitirá asumir una actitud favorable para comprender su realidad y transformarla y que constituirá además, la base para el accionar en pro de la superación de dificultades que se presentan como producto de la adaptación y la transición a una nueva etapa de la vida como lo es la adultez, garantizando así una participación protagónica en consonancia con un desenvolvimiento social efectivo.
En base a lo anteriormente planteado, el documento Proceso de Transformación Curricular en Educación Media del Ministerio del Poder Popular para la Educación (2016) expresa que “La educación media universal tiene como finalidades centrales: el desarrollo de las potencialidades humanas y la formación de una ciudadanía protagónica, crítica, informada, comprometida con los valores de justicia, libertad, igualdad, solidaridad… y con una vinculación permanente del estudio con el trabajo y la educación con la producción” (p.12). Esto determina que la dinámica de la Educación Media como nivel educativo de referencia para la Hebegogía debe asociarse a un conjunto de experiencias que surjan de la resolución de problemas, de la ejecución de diversos roles ante diversas situaciones, de la adaptación y vinculación de métodos de autoformación, en fin, de la participación activa, reflexiva, crítica y productiva del adolescente en su proceso de formación integral.
La Hebegogía permite la formación de los adolescentes desde una visión creativa y colaborativa, donde la participación del estudiante juega un papel fundamental. Tal como lo expresa Castillo (2018), la Hebegogía deja de lado el proceso de enseñanza y aprendizaje planteado por la pedagogía, para asumir una nueva concepción del aprendizaje desde un proceso de problematización – aprendizaje “cuyas principales ventajas denotan un empoderamiento desafiante del proceso de enseñanza al cognoscente y el facilitador denominado en la Hebegogía como problematizador y el cognoscente asume el rol de participante”( p. 2 ). De esta manera, se genera un proceso de reflexión - acción- reflexión, donde el adolescente comienza a tomar conciencia de su rol y de la necesidad de ir transformando hábitos, actitudes y conductas para irse apropiando de otras acciones que se correspondan con su progresiva adquisición de madurez emocional, espiritual, física y psicológica.
En torno a lo anteriormente expuesto, se parte de la Hebegogía como referente filosófico para la educación de los adolescentes, y la necesidad de concebir la adolescencia como un proceso de transición que permita a ese joven que dejó de ser niño y que ahora se está preparando para la vida adulta, desarrollar un conjunto de destrezas, habilidades, actitudes y aptitudes que le permitan garantizar el pleno desarrollo de sus facultades, así como un desenvolvimiento efectivo en su vida adulta.
Así mismo, la Hebegogía esboza la necesidad de consolidar un proceso educativo dirigido al pleno desarrollo de la personalidad, así como del pensamiento crítico, a fin de lograr que jóvenes y adolescentes sean cónsonos intelectualmente con la realidad que les rodea, y sean capaces de lograr niveles de participación social con sentido de transformación, no sólo una participación basada en actitudes mecánicas y complacientes, sino que dicha participación represente el resultado de un proceso formativo que complementa la realidad con la experiencia a través de una interpelación constante entre ambas actitudes.
De esta manera, es necesario que se conciba la Hebegogía desde los procesos de autoformación, con la figura de un facilitador que permita establecer la vinculación entre los referentes personales de cada adolescente y la construcción del nuevo conocimiento. En consecuencia, la educación del adolescente necesita trascender la concepción de clase o sesión centrada en la acumulación de información y el desarrollo del contenido producto de la planificación aislada del docente. Se hace necesario comenzar a pensar, en el establecimiento de elementos y relaciones que no caducan y que se mantendrán vigentes como la vida misma. Así pues, la educación del adolescente debe estar centrada en el
estudiante y en su problema existencial, debe ayudarle a buscar respuestas a esas contrariedades que se alojan en la cabeza y que hacen perder la identidad.
El fin último de la adolescencia como etapa de la vida, debe ser la preparación para la edad adulta en la concatenación de diversos elementos que permitan desde la atención a necesidades e intereses individuales y colectivos, adquirir las habilidades y competencias necesarias desde una formación que no se culmina con la prosecución escolar y la incorporación a un nuevo año escolar, sino con una concepción de aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de toda la vida y representa la base para la participación social efectiva, no sólo para el futuro, sino para la construcción de ese porvenir desde su actualidad.
CONCLUSIONES
La Hebegogía como ciencia de la antropogogía, está determinada por ciertas particularidades que le hacen diferenciarse de la Pedagogía, de la Andragogía, y que viene a representar precisamente ese estadio de transición entre ambas etapas. La misma representa un sistema educativo, desde la conceptualización de un estadio intermedio que debe garantizar las condiciones necesarias para la transición efectiva del participante entre la Pedagogía y la Andragogía, en atención no sólo a condiciones previamente concebidas, sino desde el grado de madurez y participación que exige cada etapa como mecanismo de pertinencia y apropiación.
En la Hebegogía, el aprendizaje es producto de la resolución de problemas, llegando a la resolución de dichos problemas desde el necesario proceso de reflexión e internalización del participante. En tal sentido, existe un elemento adverso representado por la resistencia al cambio y la prevalencia de mantenerse dentro de una zona de confort, derivada del análisis de las prácticas y los modos tradicionales de gestionar el proceso de aprendizaje.
Esta teoría, permite analizar la dinámica de enseñanza asumida, desde la intervención de los sujetos de estudio en la construcción de significados, de lo que representa su propia experiencia como aprendices y docentes y permite, además, establecer una categoría vinculada con la pertinencia de los recursos didácticos, en la consolidación de competencias para la vida adulta.
Por otra parte, el proceso de formación en la educación media debe contar con las condiciones mínimas que garanticen el nivel de participación efectiva del adolescente, pues
desde la perspectiva del aprender haciendo y el aprendizaje experiencial, es necesario que el estudiante pueda vincularse de manera activa con su proceso de formación.
Es necesario además, contar con la figura de un problematizador docente empático, dispuesto a escuchar de manera activa y con herramientas como la comunicación asertiva e inteligencia emocional, capaz de transformar la didáctica tradicional en un espacio de autoaprendizaje y construcción colectiva del aprendizaje que le permitan al estudiante de este nivel educativo, el grado de madurez necesaria, así como la preparación requerida para afrontar la vida adulta y la formación desde la concepción andragógica.
La Hebegogía promueve el aprendizaje desde la autoformación, establece la adolescencia como una etapa de preparación que permite desarrollar habilidades vinculadas a la cotidianidad, a la vida misma; entendiéndolo desde esta perspectiva, la Hebegogía plantea la educación del ser humano, más que la formación del estudiante, es la educación en su sentido más amplio, traspasando las barreras impuestas por las parcelas de conocimientos que se generan en la organización de la educación media por áreas de formación.
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