Artículo científico


Educación de la inteligencia espiritual en estudiantes de primaria Education of spiritual intelligence in elementary students


aLizbeth Coromoto Morán Beleño


aMagister en Innovaciones Educativas. Cursante del Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Mérida-Venezuela. Email:lizbethcoromotomoran@gmail.com. Código ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2225-5923


Entregado: 2 de mayo de 2022

Aprobado: 20 de junio de 2022


RESUMEN


La investigación tuvo como objetivo describir la importancia de la educación de la inteligencia espiritual en los estudiantes de educación primaria de la Unidad Educativa Colegio San Pío X, ubicada en la parroquia Matriz, municipio Campo Elías, Estado Mérida. Es una investigación de enfoque cuantitativo, paradigma positivista, de tipo descriptiva, diseño de campo; la población estuvo conformada por 25 docentes; como técnica para la recolección de datos se empleó la encuesta, como instrumento un cuestionario conformado por 30 ítems con tres alternativas de respuestas en escala de Likert: Siempre, Algunas veces, Nunca, validado a través de la técnica del juicio de expertos, para la confiabilidad se aplicó una prueba piloto a una población con características similares a la objeto de estudio; luego se utilizó el coeficiente Alfa de Cronbach dando como resultado 0,83 considerándose confiable. Los resultados del cuestionario fueron tabulados, representados en cuadros y gráficos por medio de distribución de frecuencias y porcentajes con su respectivo análisis. Se concluye que los docentes no ofrecen a los estudiantes estrategias que permitan obtener los beneficios de la inteligencia espiritual, tales como desarrollo de la creatividad o riqueza interior, conciencia crítica, proyecto de vida, equilibrio interior. De igual manera no ofrecen actividades que faciliten la empatía, gozar de la belleza que se revela en el mundo y capacidad de conexión. No obstante, ofrecen algunas actividades que ayuden a la formación de la interioridad, a la sabiduría, respeto, solidaridad, honestidad y amor.


Palabras clave: Inteligencia espiritual, educación de la inteligencia espiritual, interioridad, beneficios de la educación de la inteligencia espiritual.


ABSTRACT


The objective of the research was to describe the importance of the education of spiritual intelligence in primary school students of the Colegio San Pío X Educational Unit, located in the Matriz parish, Campo Elías municipality, Mérida State. It is an investigation of quantitative approach, positivist paradigm, descriptive type, field design; the population was made up of 25 teachers; The survey was used as a data collection technique, as an instrument a questionnaire made up of 30 items with three alternative

responses on a Likert scale: Always, Sometimes, Never, validated through the technique of expert judgment, for the Reliability A pilot test was applied to a population with characteristics similar to the object of study; then Cronbach's Alpha coefficient was used, resulting in 0.83, being considered reliable. The results of the questionnaire were tabulated, represented in tables and graphs by means of frequency distribution and percentages with their respective analysis. It is concluded that teachers do not offer students strategies that allow them to obtain the benefits of spiritual intelligence, such as the development of creativity or inner wealth, critical awareness, life project, inner balance. Similarly, they do not offer activities that facilitate empathy, enjoy the beauty that is revealed in the world and the ability to connect. However, they offer some activities that help the formation of interiority, wisdom, respect, solidarity, honesty and love.


Keywords: Spiritual intelligence, education of spiritual intelligence, interiority, benefits of education of spiritual intelligence.


INTRODUCCIÓN


Los estudios acerca de la inteligencia espiritual datan aproximadamente del año 2000; Danah Zohar y Ian Marshall publicaron el libro “Inteligencia Espiritual”. Zohar y Marshall (2001) definieron la inteligencia espiritual como una capacidad interna e innata del cerebro y la psiquis humana; animan a hacer uso de esta capacidad para encontrar verdadero sentido a todas las experiencias que en la vida tienen las personas; se trata de asumir esta inteligencia conscientemente, como una brújula interior que permite vivir a plenitud y con seguridad, sintiéndose capacitados para tomar decisiones correctas y trascendentes.

Es evidente entonces, que conocer la inteligencia espiritual como el alma de la inteligencia, porque es la que descansa en lo profundo del ser humano, conectada admirablemente con la sabiduría, es reconocerse capaz de hacerse a sí mismo una gran persona. En Zohar y Marshall (2001), se afirma: “es la inteligencia con que no solo reconocemos los valores existentes, sino que creativamente descubrimos nuevos valores. La inteligencia espiritual crea la posibilidad de tener valores” (p.24). Los seres humanos que reflejan en su actuar una vivencia de valores, ponen en evidencia de que en su interior poseen inteligencia espiritual y manifiestan dejarse influir por ella, ser sensible ante esta capacidad interior; además, sienten que la vida no es hueca o superficial, siempre hay un sentido en cada experiencia que viven.

En ese mismo sentido, Sohar y Marshall (ob.cit), sostienen que la inteligencia espiritual “la usamos para ser creativos. Recurrimos a ella cuando necesitamos ser flexibles, visionarios o creativamente espontáneos. Es nuestra guía en el límite” (p.27). Esta inteligencia orienta a la persona para la expresión sabia de sus emociones, para el autocontrol, ayuda a percibir intuitivamente dónde está la razón de las cosas y qué decisiones tomar con seguridad; permite que el intercambio social sea de calidad; ser

consciente de tener esta capacidad beneficia en gran manera al ser humano y a la sociedad.

Sin embargo, toda esta visión de la inteligencia espiritual no surge de la nada, parte de su fundamento, nace de las teorías de las inteligencias múltiples publicadas en 1983; esta teoría hizo aportes significativos a nivel pedagógico en el siglo XX. Gardner con su teoría de las inteligencias múltiples, demostró que no existe una única inteligencia y que todo ser humano puede ser inteligente de acuerdo a las diferentes aptitudes o capacidades que posea. Gardner con esta teoría dio marco conceptual a partir de ocho formas de inteligencia: lingüístico – verbal, lógico – matemática, espacial, musical, corporal kinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista; demostró que hay diferentes formas de inteligencia y cada persona expresa la modalidad de la suya o la que tiene más desarrollada.

Mientras que, años posteriores surgieron otras teorías como la inteligencia emocional de Daniel Goleman y a principio del siglo XXI otra forma de inteligencia, la espiritual, existencial o trascendental. Gardner al mismo tiempo aclara que la inteligencia espiritual en la persona es la que permite tomar distancia de las situaciones, desafiar límites y buscar llegar a extremos no imaginados.

Mucho más adelante, en sus estudios Gardner afirmó que la inteligencia existencial o trascendente es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a tales rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida y de la muerte” (Sánchez, 2012, p.13); la capacidad de poderse situar ante la realidad existencial, evidencian que en el ser humano existe algo que le exige salir de sí mismo, existe un algo profundo que hace eco y que lo impulsa a hacerse preguntas y a indagar hasta poder encontrar las respuestas; esa búsqueda se hace insistentemente y de manera perseverante.

Hasta el presente, ha habido varios autores que expresaron en sus libros el rico contenido relacionado con la inteligencia espiritual el autor Francesc Torralba presenta en el año 2010 un libro titulado Inteligencia Espiritual, afirma que “todo ser humano, es capaz de vida espiritual, de cultivarla dentro y fuera del marco de las religiones. En virtud de su inteligencia espiritual, necesita dar un sentido a su existencia y al mundo en que vive” (Torralba, 2010, p.59). Mirando el mundo y la vida desde esta conciencia ya nada sería superficial, todo lo contrario, la vida se vería desde la perspectiva de la profundidad, la reflexión y la verdad; se viviría de manera naturalmente profunda y sabia. La capacidad de asombro y de admiración permitiría captar todos los mensajes que tanto la naturaleza como las personas transmiten permanentemente.

Posteriormente, en el año 2012 Torralba publica otro libro titulado Inteligencia espiritual en los niños, con una segunda edición en el año 2014; para el autor la

inteligencia espiritual, su desarrollo y educación en el aula contribuye a ampliar el horizonte educativo actual y ensancha sus posibilidades; así comenta al resaltar su importancia y relevancia; también hace mención que incluso los más reacios al mundo espiritual han sido capaces de reconocer cómo esta dimensión desempeña un papel esencial en el desarrollo mental, emocional, social y físico del niño.

Actualmente, en los congresos educativos en España, donde se habla de innovación educativa, la participación de Torralba presentando la educación de la inteligencia espiritual en los niños, ha sido de mucho impacto y varias instituciones educativas lo han tomado en cuenta y aplican estrategias didácticas para desarrollarla conjuntamente con las inteligencias múltiples de Gardner. Torralba (2014), hace énfasis en la importancia que tiene el educador y lo expresa de la siguiente manera:


El educador no es un artefacto técnico, una máquina aséptica, carente de vida emocional y mental. Es un ser histórico, utiliza su lengua materna, atesora unas creencias y convicciones, y todo ello, de un modo consciente o inconsciente, está en el proceso educativo que lleva a cabo. Pero, además, el educando, el destinatario del esfuerzo educativo, tampoco puede concebirse como un recipiente neutro, como una vasija carente de vida. Es un ser vivo, activo, dinámico, con una historia y una vida emocional, mental, social y espiritual. La educación es, antes que nada, un encuentro entre dos subjetividades. No es posible una educación moral aséptica, como tampoco es posible una educación de la inteligencia espiritual independientemente de la espiritualidad del educador o del entorno del educador. (p.37)


Debe señalarse, que como educador se es testigo de la pluralidad espiritual, y de la carencia de la misma que existe en los estudiantes; cada uno expresa lo que en el seno familiar ha recibido; también se es testigo del contagio de conductas que ponen en evidencia el ser conscientes de poseer una inteligencia espiritual desarrollada en las personas. Es menester pensar cómo se puede ofrecer un medio para ayudar y reforzar su educación, para vivirla, para expresarla y que se convierta en una actitud de vida espontánea para el ser humano, docentes, estudiantes o madres y padres y de esta forma podrán generar aportes significativos para un cambio social.

Así mismo, tener presente que educar es una noble tarea y los medios que se usen para ello nunca serían suficientes. Torralba (2014), también describe el impacto en la persona al experimentar la inteligencia espiritual en su vida, marcando la importancia de educar en ella; lo explica de esta manera:


La inteligencia espiritual faculta al niño para reflexionar críticamente sobre su propia espiritualidad, sobre el sistema de valores de su entorno y el suyo propio, sobre los estilos de vida que dictan los medios de comunicación y la publicidad a través de sus eslóganes. Da poder para tomar distancia de ellos y, si cabe, innovar y alterar los modos de vivir y de expresarse. Es, pues, una fuente de libertad intelectual y de consciencia crítica. (p.65)

Debido a esto, el conocer que la inteligencia espiritual es una fuente de libertad intelectual y de consciencia crítica, abre caminos en la personalidad de todo aquel que se interese por educarla y aprovechar los importantes aportes que a nivel personal se generan, resulta muy atractivo y motivador saber y conocer las riquezas que esta inteligencia proporciona a las personas que la buscan y la desean para sí mismas. Inculcar la sana curiosidad por indagar en el crecimiento espiritual, sería una noble acción, una satisfacción personal como facilitadores de la educación.

Actualmente, la realidad de educar la inteligencia espiritual en los niños se encuentra como tema de motivación e innovación en varios países; en España, la congregación religiosa Hermanas de Nazaret llevan a cabo un proyecto llamado Nazaret Global Education en el que implementan la educación de la inteligencia espiritual junto con las inteligencias múltiples; en Colombia, México, Ecuador y Venezuela también han incluido en su didáctica la inteligencia espiritual conjuntamente con las inteligencias múltiples, desarrollando estrategias innovadoras que han permitido evidencias importantes que conllevan a la implementación de la educación de la inteligencia espiritual en el ámbito escolar, incluyendo a los más pequeños que se encuentran en edad preescolar.

Ahora bien, en Venezuela, la Congregación Religiosa de las Hermanas de Nazaret implementan también el proyecto de las inteligencias múltiples sin obviar las exigencias del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Para fortalecer este proceso, Pérez Esclarín (2016) publica en Venezuela el libro llamado Inteligencia Espiritual y Espiritualidad Cristiana en el que expresa:


Hablar de volver al corazón y proponer el cultivo de la Inteligencia Espiritual es hablar de humanización. Por ello, educar la Inteligencia Espiritual es humanizar. Esto exige educar en y para el respeto y la convivencia, en y para la solidaridad, en y para la compasión, en y para el perdón, en y para la paz. Más allá de si las personas son religiosas o no, de si son creyentes, agnósticos o ateos, todos poseemos Inteligencia Espiritual que es la que capacita para la contemplación y el asombro, para buscar el sentido último de la vida y de la muerte, para llevar una existencia solidaria y feliz. (p.18)


A partir de las ideas de lo que expresa este autor en el citado libro, de educar en y para el respeto y la sana convivencia, desprendidos de educar en la inteligencia espiritual, algunas instituciones educativas de Venezuela toman en cuenta el rico contenido expuesto por él; educar en el perdón, para la compasión y para la paz, hacen una perfecta cohesión con las exigencias del currículo venezolano. Las escuelas de Fe y Alegría llevan cerca de seis años implementando el proyecto de las inteligencias múltiples y la educación de la inteligencia espiritual siguiendo las estrategias de la

Hermana Monserrat del Pozo, miembro de las Hermanas de Nazaret; este proyecto ha generado resultados favorables y siguen apostando por su implementación.

De igual manera, en la ciudad de Mérida los Colegios de Fe y Alegría ubicados en San Javier del Valle y José Adelmo Gutiérrez, en Ejido, ambos colegios en el Estado Mérida, han venido implementando este proyecto innovador de educar con las inteligencias múltiples y la espiritual; dos Colegios más se sumaron a este proyecto en el año 2019, ambos son colegios privados pertenecientes a la Asociación Venezolana de Educación Católica, uno es el Colegio Arquidiocesano Unidad Educativa El Seráfico y el otro es la Unidad Educativa Colegio San Pío X, ubicado en Ejido; ambas instituciones iniciaron con el proyecto de la Hermana Monserrat del Pozo como colegios pilotos de la Asociación Venezolana de Educación Católica en el Estado Mérida. Los resultados, de lo poco que han podido implementar, han sido favorables y novedosos; motivadores e innovadores para el personal docente.

Se evidencia por otra parte, que las instituciones educativas del Estado Mérida ofrecen una educación que responde a un currículo que presenta vacíos en cuanto a los contenidos de la formación espiritual de la persona, a pesar de exigir que se eduque de una manera integral a todos los estudiantes. Si bien es cierto, hay escuelas privadas católicas que educan en valores e imparten clases de educación religiosa escolar pero el contenido es más dogmático que práctico y no está enmarcado en la educación de la inteligencia espiritual. Resulta preocupante porque este vacío hace que a los estudiantes se les dificulte expresar empatía entre sus iguales, se dejan llevar de la emoción de la rabia muy a menudo junto a la intolerancia y crean un ambiente un tanto tenso por no saber manejar sabiamente las emociones.

Con respecto, a lo expuesto Torralba (2014) señala los resultados de una verdadera educación religiosa:


La espiritualidad es transversal, se puede vivir y desarrollar en el marco de las instituciones, pero también en el espacio exterior. La denominada educación religiosa, cuando es auténtica, no se limita a la transmisión de ciertos símbolos, rituales, textos y prácticas, sino que aspira a despertar el fondo espiritual del niño y a estimular su inteligencia espiritual. De otro modo, tal educación es puramente epidérmica y no alcanza el fondo del ser personal. (p.58)


Tomando en cuenta el aporte de Torralba se puede observar la importancia de impartir de una forma correcta este tipo de educación; no es una asignatura más, no es un salir del paso, es una preparación personal con la que debe contar el docente, se trata de un compromiso vital porque las consecuencias personales tienen impacto a nivel social y eso es lo verdaderamente importante. Educar es ir más allá de simples contenidos, es dejar huella en las personas y si estas se dejan en el alma para

fortalecerla y darle valía en su vida, para que sea una persona de éxito y de valores profundos, sería de mucha satisfacción.

Se plantea entonces el problema, en la Unidad Educativa Colegio San Pío X ubicada en la ciudad de Ejido, Municipio Campo Elías, de la Parroquia Matriz; se observa un interés por el compromiso adquirido con la Asociación Venezolana de Educación Católica de implementar el desarrollo de las inteligencias múltiples en el quehacer educativo respondiendo al mismo tiempo a las exigencias del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Cabe señalar, que para los docentes resulta ser un reto puesto que ameritan constante apoyo para el desarrollo de sus planificaciones; es una inquietud expresada en la puesta en práctica del mencionado proyecto.

Al mismo tiempo, no es un secreto que para el sistema educativo hoy en día aún sigue privilegiando y desarrollando la inteligencia lógico–matemática y la lingüística, considerando además que los estudiantes que las tienen más desarrolladas son los verdaderamente inteligentes; esta realidad ha sido muy tomada en cuenta por los docentes, más por costumbre que por menosprecio alguno; aún ahora se observa esta postura en algunos de ellos, pero también se evidencian los comprometidos y exigentes consigo mismos que seguro podrán responder y llevar adelante cualquier proyecto innovador; es cuestión de tiempo, preparación, acompañamiento, interés y puesta en práctica.

Así pues, al observar a los estudiantes de educación primaria de la Unidad Educativa Colegio San Pío X, llama la atención en ellos conductas que expresan poca tolerancia entre los compañeros de estudio; expresiones de irritabilidad en sus gestos y también verbalmente; algunos hablan en un tono de voz retador de la autoridad al dirigirse a los docentes; a veces les cuesta controlar las emociones de enojo y tristeza, manifestando las consecuencias de estas espontáneamente; se les dificulta compartir sanamente en los momentos de ocio, en ocasiones se muestran hostiles hacia los docentes y compañeros; a veces muestran poca empatía hacia las emociones de tristeza y dolor que manifiestan sus iguales, les cuesta controlar sabiamente las emociones llegando a exagerar la rabia cuando el estímulo no lo amerita realmente.

Por consiguiente, la investigación tuvo como objetivo describir la importancia de la educación de la inteligencia espiritual de los estudiantes de educación primaria de la Unidad Educativa Colegio San Pío X ubicada en la Parroquia Matriz, Municipio Campo Elías del Estado Mérida.

La inteligencia espiritual


La inteligencia se aprecia en la forma cómo la persona se conduce en la vida, demuestra que la ha desarrollado tomando decisiones que le ayudan a fortalecerse humanamente y en todos los aspectos de su vida personal, demuestra entender los mensajes que recibe en su vida, haciendo un buen uso de ello. Al respecto, Pérez Esclarín (2016) expresa: “supone garantizar los conocimientos, lenguajes, estilos cognitivos y también sentimientos, emociones y virtudes necesarios para un aprendizaje permanente, de modo que los educandos puedan vivir como protagonistas de sus propias vidas” (p.75). Ser capaz de discernir, de separar, entre distintas alternativas y poder tomar la decisión más oportuna lo favorece la inteligencia, en efecto, ser inteligente implica poseer la capacidad de aprender a desaprender, a aprender, comprender y emprender.

Así mismo, para Torralba (2014) “una persona inteligente tiene poder para dirigir su vida y capacidad para evitar que otros se la dirijan” (p.34). De manera que, si se educa a los niños enseñándoles el empoderamiento, se puede garantizar que la convivencia en cualquier ambiente social estará enmarcada en el respeto, en el trato digno a toda persona, pues el niño debe considerarse una persona con la edad que posea y merece ser educada con suma responsabilidad, hacer que se sienta respetado es de gran importancia y tratar de tomar en cuenta aspectos importantes para la formación de la personalidad de los estudiantes.

Ahora bien, todas las personas pueden ser espirituales si se les brinda la orientación correcta; Pérez Esclarín (2016), publicó en Caracas el libro Inteligencia Espiritual y Espiritualidad Cristiana, el autor enfoca la inteligencia espiritual desde la existencia o trascendencia de la persona, comenta que permite abordar los distintos escenarios que la vida ofrece. Afirma que esta inteligencia es la que permite tomar decisiones responsables, optar por valores esenciales, conducir la propia vida, tomando el control y la responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores, que lo importante es educar en la consciencia de la búsqueda de la propia felicidad y mostrar como primera opción para ser feliz, el desarrollo o el cultivo de la inteligencia espiritual pues la fuente de la felicidad viene de adentro, no depende de circunstancias externas.

Igualmente, el autor presenta la Inteligencia Espiritual como una modalidad de inteligencia que permite a las personas preguntarse el porqué y el para qué de la existencia; sostiene que ayuda a crear vínculos con los demás y el mundo. Además, es muy importante saber que capacita para penetrar en el interior de cada persona y establecer un autodiálogo positivo. De esta manera, se va siendo consciente de la

existencia de esta inteligencia y se adquiere el poder de enrumbarla por caminos que lleven a la realización plena como seres humanos.

De igual manera Pérez (ob. cit.) afirma que: “una persona de alta Inteligencia Espiritual llegará a ser un líder positivo, capaz de brindar una visión y valores a los demás y enseñarles cómo usarlos; es una persona que inspira y arrastra” (p.99). Lo que quiere decir, es que es la inteligencia espiritual es la que impulsa a la persona a tratar a todo el mundo con respeto, a evitar causar daño a cualquier ser vivo y procurar el bienestar de todos, siendo solidarios y asertivos en la manera de actuar y hablar; esta inteligencia es tan necesaria para vivir intensa y felizmente en estos días tan confusos, superficiales y violentos.

En este orden de ideas, Torralba (2014) en su obra “Inteligencia Espiritual en los niños”, llama inteligencia espiritual en las personas, a la capacidad que tiene el ser humano para interiorizar todo cuanto acontece a su alrededor y servirse de ello para responder con asertividad en el mundo que le rodea, la manera de actuar de las personas denotan que es capaz de expresar con paz sus puntos de vista y de buscar una solución correcta a cada problema; destaca que todos los seres humanos tienen necesidades espirituales.

Tal como se observa, la inteligencia espiritual se debe cultivar como se hace con las otras formas de inteligencia, así el ser humano logrará ser más libre, profundo y capaz de hacer de su vida un proyecto personal. El autor denota, que la inteligencia espiritual no sólo se puede educar, sino que su desarrollo es de fundamental importancia en los tiempos actuales, poniendo en juego el desarrollo pleno de la persona, culturas y pueblos. Menciona que lo espiritual está en el centro de la persona y, por lo tanto, afecta, directa o indirectamente, a todas las esferas de la existencia humana, ya sea de un modo consciente o inconsciente.

De este modo, expresa que la Inteligencia Espiritual faculta al niño para reflexionar críticamente sobre el sistema de valores de su entorno y el suyo propio, es fundamentalmente importante saber cómo influye esta inteligencia en el niño desde temprana edad y cómo le da poder para tomar distancia de todo antivalor que visualice. Para Torralba (ob. cit.) la inteligencia espiritual “da poder para tomar distancia de ellos y, si cabe, innovar y alterar los modos de vivir y de expresarse. Es, pues, una fuente de libertad intelectual y de consciencia crítica” (p.65).

Por otra parte, señala que una persona espiritualmente inteligente es capaz de identificar emociones y este es un aspecto esencial en el ser humano ya que le ubica en la forma de expresarse y le facilita la convivencia diaria, además indica que es capaz de canalizar sus emociones negativas y también de expresar creativamente sus emociones positivas, cabe destacar que sus relaciones con las otras personas están

presididas por la benevolencia, la compasión, la gratitud y el desapego. Este modo de interaccionar emana de su vida espiritual. Cuan necesaria es el desarrollo de esta inteligencia para favorecer los espacios de paz que cada uno debe generar.

Significa entonces, que la inteligencia espiritual, es uno de los puntos de partida que debe tomar en cuenta el docente y la familia para formar o educar de una manera integral a los niños que están bajo la responsabilidad de estos ambientes. No debe verse como difícil sino como un reto y un compromiso puesto que todo adulto para poder dar antes, debe llenarse, es decir, el docente y la familia deben buscar los espacios en los que su inteligencia espiritual pueda desarrollarse en ellos como adultos y así adquirir las bases y seguridad para instruir y acompañar.

Es evidente entonces, que la inteligencia espiritual es la que permite a las personas ser felices. Es el poder alcanzar y comprender la felicidad. Es la capacidad para conducir bien la propia vida, tomando el control y la responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores, decidiendo la manera de responder a los eventos de la vida. La fuente de la felicidad viene de adentro, brota desde nuestra verdadera naturaleza.

Además, la inteligencia espiritual es la capacidad de resolver los retos de la vida sin crear sufrimiento en los demás ni en sí mismo; es reconocer y valorar la vida, es curativa, sanadora; solo la inteligencia espiritual puede garantizar una vida feliz, porque permite actuar con sabiduría y compasión, manteniendo la ecuanimidad en relación a las circunstancias. Aunque es innata hay que descubrirla, desarrollarla y evaluarla cualitativamente. La inteligencia espiritual celebra el valor de la paz, nos lleva a rechazar causar daño innecesario a cualquier ser sensible, ve la compasión como el interés genuino y profundo en el bienestar de todos los seres; la inteligencia espiritual es respeto, amor incondicional y paz interior y exterior.


Educación de la inteligencia espiritual


Educar se entiende como un acto de transmisión de conocimientos, es necesario entender esta noble acción como un proceso que tiene como fin formar a la persona, teniendo en cuenta que todas sus esferas se ven implicadas en el proceso. Ante esta acción, Torralba (2014) se expresa así:


Parto de la idea de que la espiritualidad debe tener algún lugar en la escuela, porque si el objetivo de ésta es la educación integral del ser humano, de todas sus facetas, dimensiones y esferas -cognitivas, física, social y espiritual-, tal esfera no puede olvidarse. (p.84)

En este mismo orden y dirección, cuando se piensa en incluir la educación de la inteligencia espiritual desde el aula, se parte de la convicción de que el bienestar se logra cuando se atiende y se educa una de estas dimensiones de un modo simétrico; es pues importante atender esta dimensión desde la educación al igual que las otras formas de inteligencias, si se estimulan (la emocional, la social, la intrapersonal), la espiritual requiere también atención; de este modo la escuela estaría mostrando activamente su propósito real, el de educar integralmente al niño. Educar consiste en desarrollar todo el potencial latente en la personalidad del niño; se trata de extraer de él toda la riqueza latente de su ser, despertar todas sus habilidades y posibilidades.

En tal sentido, la educación de la Inteligencia Espiritual en los niños, Torralba (2014) precisa que es una herramienta básica para que desarrollen su potencial ético y su sensibilidad estética. También señala, que se requiere de sensibilidad, de un sentido intuitivo para captar los momentos en los cuales los niños y los docentes necesitan espacio para expresar lo relevante, lo que da sentido. Así mismo, destaca que educar la inteligencia espiritual es fundamental para alcanzar la autodeterminación, la capacidad de decidir y obrar por sí mismo, de convertir la vida personal en un proyecto individual y de integrarse en el conjunto del cosmos. He aquí la importancia de ver al niño como una persona dotada de capacidades para enfrentarse al mundo y al mismo tiempo confiado en sus guías, docentes comprometidos, para aprender a dirigirse en su vida.

Todo lo anterior, conlleva a resaltar lo que para el autor antes nombrado significa innovar y es que este aspecto entra también en una adecuada reforma de la educación; comenta: “La reforma de la educación que urge en el mundo actual para poder resolver los graves problemas que afectan a la humanidad, incluye el cultivo de lo espiritual, la exigencia de filosofar y la superación del adiestramiento tecnológico” (Torralba (2014, p, 91). Esta afirmación motiva para la insistente innovación educativa que se debe generar en las aulas, abriendo paso a un nuevo modo de aprender para garantizar el aprovechamiento de las habilidades y destrezas de los estudiantes.

Al respecto, Torralba (2014) expone sus pensamientos en cuanto a la educación de la inteligencia espiritual:


Educar es dar a luz al propio ser, hacerlo aflorar para donarlo íntegramente al mundo. El ser es el campo de cultivo de la educación y, a través de ella, el maestro trata de sacar a la luz los tesoros intangibles que esconde el ser del discípulo. La donación de sí sólo es posible si uno se libera del obstáculo fundamental que es el ego, pero, para ello, resulta básica y necesaria la educación de la dimensión espiritual. (p.111)

Por consiguiente, educar la inteligencia espiritual, es ser testigos de la transformación de las personas como consecuencia de una educación de calidad enmarcada en la verdadera integralidad, que es la que toma en cuenta a la inteligencia espiritual; es cuestión de constancia y dedicación, de mirar a través de la innovación todo lo que pueda aplicarse en el aula y fuera de ella, transformando todos los

De igual manera, la autora Alonso (2011) dice al respecto: “El desarrollo espiritual es un importante elemento en la educación de los niños y fundamental para otras áreas del aprendizaje” (p.158). Lo que quiere decir, si los docentes son conscientes de los beneficios que trae consigo el desarrollo espiritual en los estudiantes, serán testigos de las exitosas respuestas que darán en todas las áreas de estudio. El éxito será un fiel compañero y la satisfacción personal también será evidente.


Importancia de la educación de la inteligencia espiritual


Al educar la inteligencia espiritual en las personas, con seguridad se observan cambios personales que impactan en la sociedad. Poner en práctica la inteligencia espiritual es impregnar todo lo que se hace en la vida cotidiana con una actitud positiva, dejando buena impresión, además de percibir una sensación grata por la forma de conducirse en la vida. La manera como se conduzca la persona dice de la práctica de la inteligencia espiritual en la vida; siempre que sean positivas, coherentes y responsables, las personas manifiestan vivir la influencia de esta inteligencia.

La educación de la inteligencia espiritual representa gran importancia para el docente en estos momentos de crisis social y educativa. En este sentido, parafraseando a Pérez (2016) para efectos de esta investigación, la educación de la inteligencia espiritual, reviste gran importancia debido a:

(a) La educación de la interioridad, ayuda a adquirir la capacidad de estar a solas y en silencio. (b) La sabiduría, permite ir a lo profundo de las cosas y de sí mismos. (c) Capacidad para tolerar, es otro de los beneficios que se adquieren. (d) Necesidad de respetar e incluso alegrarse de la diversidad y considerarla como riqueza. (e) La solidaridad, se hace también presente incentivando interiormente a la búsqueda del bien común. (f) Desarrollo de la conciencia, que permite vivir en la honestidad y la sinceridad.

(g) Crecimiento en la capacidad para ser más humanos y los valores se fortalecen. (h) El amor, como fuerza importante que mueve al universo.

En concordancia con lo expresado anteriormente, Buzan (2003) hace mención de las potencialidades que se observan en los estudiantes cuando hacen uso de la inteligencia espiritual:

Las personas espiritualmente inteligentes como aquellas que intentan ser siempre conscientes de la grandiosidad de todo ser viviente y de la belleza del universo. Y como consecuencia: - Tienen amor y respeto por la naturaleza. – Están convencidas de que pueden cambiar algo. – Saben que todo lo que dicen, hacen y creen, afecta a los demás. – Poseen unos valores y unos códigos internos de conducta que dan sentido a sus vidas. – Son compasivos y están comprometidos, comprenden sus causas y el significado de sus acciones y reacciones. – Saben dar y recibir. – Observan y aprenden de los niños, sin que esto signifique comportarse como ellos. (p.41)


En efecto, todas las decisiones o acciones en la vida generan unas consecuencias tal como se observan las que se despiertan en las personas a partir de la dedicación, mediante la educación de esta inteligencia que aporta resultados beneficiosos para las personas. Como comenta el autor Buzan en una de las consecuencias de educar la inteligencia espiritual, que al hacerlo se poseen unos valores y unos códigos internos de conducta que dan sentido a la vida; esta consecuencia anima a buscar la forma de llegar a los estudiantes y educarlos de una manera integral tomando en cuenta la inteligencia espiritual.


Los Valores como horizonte de referencia en la formación del estudiante


Los valores son horizontes de referencia, así lo expresa Torralba (2014); para el autor, un valor no es algo que se posea sino algo que se aspira a vivir, los muestra como inagotables y como opciones para vivir con intensidad y profundidad; son una fuente motriz que impulsa a la persona para vivir de un determinado modo, hace énfasis, de que “la escuela debe transmitir valores y estos no se sostienen en el aire, sino que emanan del interior de la persona, de su espiritualidad” (p.84). Como se puede apreciar, es importante el desarrollo de la inteligencia espiritual en las personas para poder crecer, nutrirse y generar acciones que favorezcan la convivencia y el ambiente de paz que beneficie a todos.

Se destaca, la importancia de la orientación espiritual en el ambiente escolar partiendo de que el ser humano no debe recibir solo educación académica, sino que se le debe propiciar el espacio para aprender a nutrir su espíritu partiendo de la realidad de que debe educarse en forma integral y parte de la integralidad del ser humano es que es netamente espiritual, sensible y hambriento de espacios de silencio y de paz. Sin un desarrollo maduro de la espiritualidad, los valores se desvanecen, porque necesitan un arraigo donde poder crecer y nutrirse. En esta línea de ideas, Chaktoura (2015) expresa lo siguiente:

Los valores espirituales están relacionados entre sí como si de una gran familia se tratase; de la paz y la felicidad surge la alegría interior y este estado de plenitud despierta el amor, el deseo de dar y de compartir. Se caracterizan por tener como base la tolerancia, el respeto y el dominio de sí mismo y quienes los practican, experimentan un estado de paz, de felicidad que les permite vivir con atención, conscientemente y con sentido de vida. (p.71)


Cabe decir que, el autor cuando menciona que la práctica de los valores en la vida, se caracteriza por tener como base la tolerancia, el respeto y el dominio de sí mismo, está de una u otra forma favoreciendo la puesta en práctica de la inteligencia espiritual en las personas; esta inteligencia descansa en la parte más profunda del ser humano y se conecta con la sabiduría; en base a esto, permite que se reconozcan los valores existenciales y además, capacita a la persona para descubrir nuevos valores y que libremente decida ponerlos en práctica en la vida cotidiana.

Dentro de este marco, Buzán (2008) expresa su punto de vista con relación a los valores:

Los valores son nuestros códigos de conducta interna; los principios sobre los cuales fundamos nuestras vidas y tomamos nuestras decisiones. De niños nuestros primeros valores nos los dan nuestros padres y estos posteriormente los complementamos gracias a nuestros compañeros, profesores, creencias religiosas y el resto de la comunidad. De ellos seleccionamos consciente o inconscientemente los principios con los que decidimos regir nuestra conducta y nuestras vidas. Los valores son la ética y las reglas de conducta que nos establecemos para nosotros mismos, y normalmente incluyen conceptos universales como veracidad, honestidad, imparcialidad, justicia, honor, etcétera. Dichas reglas de conducta son esenciales para nuestra supervivencia personal y social, sin ellas ¡se provocaría el caos y la anarquía y la civilización se extinguiría muy pronto. (p.23)


Es decir, los valores permiten que las personas puedan conducir sus vidas con una rectitud aceptable por la sociedad, así como también, dan seguridad en el actuar con responsabilidad y seriedad; vivir desde estos códigos de conducta interna hace que se asuma toda consecuencia que genere cualquier actitud. Vivir asumiendo los valores como ética y reglas de conducta genera actos responsables con beneficios personales con impactos positivos a nivel social.

De allí pues que, para Buzán (ob.cit) los valores espirituales más mencionados son: “verdad, compasión, amor, tolerancia, unidad, paciencia, honestidad, cooperación, comprensión, integridad, gratitud, justicia, valor, libertad, caridad, confianza, humor, igualdad, simplicidad, paz, responsabilidad, pureza, persistencia, armonía. No cabe duda de que se te pueden ocurrir unos cuantos más” (p.26). Como se puede observar, los valores van mucho más allá de lo que se pueda imaginar, ya que el autor no establece los que ha mencionado como únicos, sino que deja abierta la posibilidad de conocer otros que puedan regir las conductas de las personas.

MÉTODO


Toda investigación conlleva a un proceso metodológico que muestra una guía para cuantos accedan a ella. Palella y Martins (2012) expresan: “un paradigma es una manera de representar objetivamente un conocimiento un modelo al cual se llega para convalidar una manera de percibir la realidad, utilizando un lenguaje y una forma particular de ver las cosas” (p.40). Sin duda, el paradigma permite ver y explicar la realidad en estudio, ubicarse y comprender lo que el autor comparte en la investigación. Cabe mencionar, que el presente estudio fue enmarcado en el paradigma positivista, el cual percibe la uniformidad de los fenómenos. Según Palella y Martins (ob. cit) “el positivismo es la base del desarrollo formal del método científico y de la investigación cuantitativa” (p.41). En efecto, busca las causas de los fenómenos, visualizar una investigación cuyo enfoque sea el cuantitativo, indudablemente estará basado y orientado en el paradigma positivista, con todo lo que supone el método científico, dando respuestas a las interrogantes generadas de las realidades

observadas.

Por otra parte, la investigación estuvo enmarcada en el enfoque cuantitativo, el cual se basa en la medición de los datos, realza la credibilidad de la investigación y de manera concreta mediante la aplicación de instrumentos, su debida codificación, tabulación y análisis de los datos, generaron las conclusiones. Parafraseando a Hernández, Fernández y Baptista (2010) el enfoque cuantitativo ofrece resultados de una manera más amplia, los fenómenos son accesibles y controlables; además, se pueden verificar la magnitud de los resultados, y es sencilla la comparación entre otros estudios similares.

De igual manera, se considera la investigación de nivel descriptivo. Al respecto Méndez (2004) comenta: “el estudio descriptivo identifica características del universo de investigación, señala formas de conducta y actitudes del universo investigado, establece comportamientos concretos y descubre y comprueba la asociación entre variables de investigación” (p.137). Con referencia a lo planteado, esta investigación se demarca descriptiva, porque efectivamente, se hizo un análisis detallado a partir de los datos que arrojó la técnica utilizada, con el fin de especificar las propiedades, características y rasgos importantes de la población tal como lo detalla el citado autor.

En esta dirección se asumió el diseño de campo, cuyo propósito es el de interpretar realidades de hecho. En tal sentido, la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (2018) define la investigación de campo como:

El análisis sistemático de problemas en la realidad, con el propósito bien sea de describirlos, interpretarlos, entender su naturaleza y factores constituyentes, explicar sus causas y efectos, o predecir su ocurrencia, haciendo uso de métodos característicos de cualquiera de los paradigmas o enfoques de investigación conocidos o en desarrollo. Los datos de interés son recogidos en forma directa de la realidad; en este sentido se trata de investigaciones a partir de datos originales o primarios. (p.18)


Atendiendo a estas consideraciones, se enfatiza en la recolección de datos directamente de la realidad para evitar la manipulación deliberada de la variable; es así como el resultado de la investigación permitió dar los pasos correspondientes hasta la toma de decisión

La población objeto de estudio para la investigación estuvo conformada por 25 docentes de educación primaria de la Unidad Educativa Colegio San Pío X ubicada en la parroquia Matriz, municipio Campo Elías de la ciudad de Ejido Estado Mérida.

Se utilizó como técnica la encuesta y como instrumento el cuestionario, conformado en 30 ítems con tres alternativas de respuestas en escala de Likert: Siempre (S), Algunas veces (AV), Nunca (N). La validez del instrumento se obtuvo a través de la técnica del juicio de expertos. Para la confiabilidad se aplicó una prueba piloto a una población con características similares a la población objeto de estudio. Posteriormente, para determinar el nivel de confiabilidad del cuestionario, se aplicó el coeficiente Alfa de Cronbach y se obtuvo como resultado 0,83 considerándose muy alta consistencia interna.


RESULTADOS


Los resultados obtenidos se tabularon y representaron mediante cuadros y gráficos en los que se observa la distribución de frecuencias y porcentajes con su respectivo análisis y discusión.


Cuadro 1

Distribución de frecuencias y porcentajes para el indicador conciencia crítica.

Nº

Ítem


Alternativas





S

A/V

N

03

Utiliza las parábolas como recurso didáctico para potenciar la conciencia crítica del estudiante.

F


%

3


12

4


16

18


72

04

Establece espacios de reflexión con los estudiantes para aportar el punto de vista de cada uno y permitir ahondar y

         desarrollar la conciencia crítica.                 

F


%

0


0

2


8

23


92


100


S

A/V N

50


0

ÍTEM 3 ÍTEM 4



Gráfico 1 Distribución Porcentual para el Indicador Conciencia Crítica


En el cuadro 1 y gráfico 1 se expresan unos datos observables relacionados con el indicador Conciencia Crítica; en el ítem 3, el 72% de los docentes encuestados, respondieron nunca utiliza las parábolas como recurso didáctico para potenciar la conciencia crítica del estudiante; el 16% respondió hacerlo algunas veces, mientras que un 12% nunca las ha utilizado. En cuanto al ítem 4, el 92% de los docentes encuestados, respondieron nunca establecer espacios de reflexión con los estudiantes para que aporten el punto de vista de cada uno y así permitir ahondar y desarrollar la conciencia crítica; mientras que un 8% algunas veces.

Cuadro 2

Distribución de Frecuencias y Porcentajes para el Indicador Equilibrio Interior

Nº

Ítem


Alternativas





S

A/V

N

09

Realiza ejercicios de meditación para favorecer el equilibrio interior en los estudiantes.

F


%

0


0

2


8

23


92

10

Incentiva a los estudiantes para ejercitarse en el silencio exterior y la quietud.

F


%

1


4

2


8

22


88


S

A/V N

100


50


0

ÍTEM 9 ÍTEM 10


Gráfico 2 Distribución Porcentual para el Indicador Equilibrio Interior


En el cuadro 2 y gráfico 2, se observa que los docentes encuestados, con relación al ítem 9, manifestaron en 92% que nunca realiza ejercicios de meditación para favorecer el equilibrio interior en los estudiantes, el 8% algunas veces. En cuanto al

ítem 10, afirmaron en 88% que nunca incentiva a los estudiantes para ejercitarse en el silencio exterior y la quietud, el 8% algunas veces y el 4% siempre.


Cuadro 3


Distribución de Frecuencias y Porcentajes para la Dimensión Importancia. Indicador Formación de la Interioridad                     

Nº

Ítem


Alternativas





S

A/V

N

19

Trabaja técnicas de autocontrol para ayudar a los estudiantes en la formación de

la interioridad.

F


%

0


0

0


0

25


100

20

Promueve momentos de reflexión y oración con el fin de favorecer la formación de la

interioridad de los estudiantes.

F


%

0


0

2


8

23


92


S


A/ V N

100

80

60

40

20

0

ÍTEM 19 ÍTEM 20

Gráfico 3 Distribución Porcentual para el Indicador Formación de la Interioridad


Presenta el cuadro 3 y gráfico 3, los datos aportados por los docentes encuetados, se observa que en el ítem 19, opinaron en 100% que nunca trabaja técnicas de autocontrol para ayudar a los estudiantes en la formación de la interioridad. Asimismo, en el ítem 20, señalaron en 92% que nunca promueve momentos de reflexión y oración con el fin de favorecer la formación de la interioridad de los estudiantes; el 8% algunas veces.

Cuadro 4


Distribución de Frecuencias y Porcentajes para el Indicador Respeto


Nº

Ítem


Alternativas





S

A/V

N

23

Implementa la dramatización de cuentos

para promover el valor del respeto entre los estudiantes.

F


%

4


16

5


20

16


82

24

Fortalece el valor del respeto en la vida diaria de los estudiantes, dentro y fuera del aula garantizando que este valor es

internalizado por cada uno.

F


%

5


20

4


16

16


82


S

A/V N

100


50


0

ÍTEM 23 ÍTEM 24


Gráfico 4. Distribución Porcentual para el Indicador Respeto


Se observa en el cuadro 4 y gráfico 4, que los docentes encuestados con relación al ítem 23, respondieron en un 82% que nunca implementan la dramatización de cuentos para promover el valor del respeto entre los estudiantes; el 20% algunas veces y el 16% siempre. De igual forma, en el ítem 24, manifiestan en un 82% que nunca fortalece el valor del respeto en la vida diaria de los estudiantes, dentro y fuera del aula garantizando que este valor es internalizado por cada uno, el 16% algunas veces y el 20% siempre lo hacen.

DISCUSIÓN


Los docentes pocas veces propician actividades que ayuden a desarrollar los beneficios que otorga la inteligencia espiritual como: la riqueza interior, la creatividad en los estudiantes; a veces usan las parábolas y espacios de reflexión que ayuden a tener una conciencia crítica. De igual manera, se evidenció debilidad en fomentar en los estudiantes, el interés por organizarse para el futuro y para realizar su proyecto de vida; en cuanto a equilibrio interior, los docentes manifestaron un porcentaje alto en el que nunca favorecer momentos, actividades, ejercicios que ayuden a los estudiantes a adentrarse en sí mismos para provocar la reflexión, el autoconocimiento y ayuda mutua. Como resultado relacionado con las características del estudiante espiritualmente inteligente, específicamente en la profundidad en las relaciones interpersonales, empatía, gozo por las bellezas que se revelan en el mundo y capacidad de conexión; los docentes no implementan diversas estrategias pedagógicas para favorecer en los

estudiantes el crecimiento y manifestación de cada una de estas características.

Los resultados reflejaron un alto porcentaje con respecto a la opción: nunca; lo cual debe llamar la atención a todas las personas involucradas en el proceso educativo. Es oportuno señalar que, la conciencia es esa voz interior que advierte sobre determinadas circunstancias de una realidad existente, es percatarse que esa realidad existe, que está a la vista. De allí que, la conciencia permite distinguir entre el bien y el mal y alerta si el comportamiento de la persona va a causar un daño en un momento determinado producto de sus actuaciones diarias.

Reflejan los datos presentados que los docentes no ofrecen a los estudiantes la oportunidad de formar la interioridad; cada ser humano la posee y amerita momentos de atención. En esta línea de ideas, la interioridad es un lugar exclusivo, privado, íntimo, donde la persona se puede mirar a sí misma. Sin duda, la interioridad es llegar a una relación personal e íntima que transforma, es un camino hacia dentro, hacia el centro de la persona, allí donde no hay juicio sino invitaciones a vivir desde los valores universales que favorecen la convivencia humana.

Es un concepto más amplio que hablar de emociones, conciencia, subjetividad, alma o espíritu. Se puede entender que la interioridad es entendida como el ámbito para sentir la individualidad o la libertad, que permite reconocer la capacidad de responsabilidad, de compromiso consigo mismo y los otros, posibilita el encuentro, es un espacio en el que no puede haber sitio para la injusticia o el abuso.

Por consiguiente, es importante que los docentes impulsen en los estudiantes esta postura para llegar al autoconocimiento y al desarrollo total de sus potencialidades, pues el ser humano necesita crecer como persona, cuestionarse, replantearse la vida, acoger sus temores, aceptar sus frustraciones, reconocer sus límites, superar sus dificultades, abrirse al encuentro con los demás y disfrutar de ser persona.

Es importante destacar que los resultados obtenidos reflejan una tendencia negativa hacia la formación del valor del respeto, se enfatiza que tomando en cuenta este valor se está fortaleciendo la educación de la inteligencia espiritual en los estudiantes, pues este valor permite evidenciar su educación. El respeto tiene su inicio en sí mismo, hacia los demás, así como en su entorno, no se puede exigir lo que no se puede dar, para lograr una auténtica convivencia, se debe valorar el respeto hacia los demás. El respeto es aceptar, comprender tal cual como son los demás, aceptar, comprender su forma de pensar, por ello, hay que aprender a respetar, aceptar la forma de ser y pensar de los demás.

En este orden de ideas, el equilibrio interior se logra una vez alcanzado los niveles de autorrealización, cuando las necesidades básicas están satisfechas. Por tanto, existe la necesidad imperante de aplicar actividades en los proyectos de aprendizaje para favorecer en los estudiantes su autorrealización, de tal manera que descubran en ellos la capacidad de hacerle frente a la vida, que cultiven en su mundo interior necesidades superiores como la verdad, la bondad, la honestidad. Si llegaran a alcanzar esta práctica en sus vidas, estarían adoptando una forma de ser, sentir y vivir diferentes a la de los demás.

En este sentido, la educación es un medio para formar integralmente a las personas, para desarrollar sus capacidades. En 1996 Delors, por encargo de la UNESCO, publicó un informe que tituló: La educación encierra un tesoro, él señalaba

entre sus objetivos, la función indispensable que tiene la educación, expresaba que era un instrumento para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social. En este mismo orden de ideas, Delors (1997) expresa:


Por último, la tensión entre lo espiritual y lo material, que también es una constatación eterna. El mundo, frecuentemente sin sentirlo o expresarlo, tiene sed de ideal y de valores que vamos a llamar morales para no ofender a nadie. ¡Qué noble tarea de la educación la de suscitar en cada persona, según sus tradiciones y sus convicciones y con pleno respeto del pluralismo, esta elevación del pensamiento y el espíritu hasta lo universal y a una cierta superación de sí mismo! La supervivencia de la humanidad. (p.12)


Lo expresado por el autor quiere decir, que existe una necesidad imperiosa de abordar la dimensión espiritual, de cuidar la transmisión de valores a los estudiantes, puesto que no se hace de manera verbal sino a través del ejemplo vivo, del estilo de vida que encarnan determinados valores. Por lo tanto, si al pensar ofrecer una calidad educativa se tomara en cuenta el desarrollo de la inteligencia espiritual, con seguridad los resultados se pudieran palpar y la satisfacción de aportar algo bueno a la sociedad serviría de motivación permanente.

Es importante saber que “se establece una profunda conexión e interdependencia entre esta inteligencia y otras esferas de la vida personal: lo mental, lo emocional, lo social y lo corporal” (Torralba, 2014, p. 43). Darse cuenta de esta conexión en la persona, no cabe duda, que se estaría ante consecuencias de una educación que toma en serio al ser humano, abriendo espacios de formación para trascender personalmente y afectar a la sociedad de forma positiva.

Por consiguiente, se desea que los estudiantes se proyecten hacia el futuro, sorprendan, se apropien de sus vidas y de su propio aprendizaje. Es conveniente, prepararlos para enfrentar el mundo con sabiduría; para lograrlo, se necesitarán nuevas formas de abordar la tarea diaria de enseñar. Todas las dinámicas nuevas que se requieren, exigen el desarrollo de la creatividad, la solución de problemas, la flexibilidad, la adaptación al cambio, la atención plena y el gusto por el silencio.

Atendiendo a esta realidad, la innovación educativa busca alternativas que puedan ayudar, plantear cambios impactantes, cuando se innova en la educación muchas veces se solucionan problemas dentro de un aula o incluso en la institución. Toda acción de innovación educativa, va a afectar positivamente el ambiente escolar. Tal como expresa la UNESCO (2016) la innovación educativa es la decisión, aunada a la planificación, de la solución de problemas, cuidando la calidad del aprendizaje de los estudiantes, favoreciendo la construcción del mismo para evitar caer en la monotonía y transformar lo tradicional.

Para esta investigación se considera importantísimo destacar la conciencia como característica fundamental de la inteligencia espiritual, la cual puede potenciarse en el estudiante mediante una educación de calidad.

En este sentido, para Goleman (1995) “La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás” (p.89). Lo que quiere decir que, cuanta más preocupación se exprese hacia las emociones de los demás, se podrá lograr mayor solidaridad y gestos de convivencia que evidencien un cambio social.

Es decir, la empatía hace referencia a la conciencia personal y esta debe ser considerada dentro de la educación de la inteligencia espiritual; así habría más oportunidad de ver estudiantes equilibrados, conscientes, empáticos, responsables, autónomos. Es un aporte, por parte de los docentes, que causaría un impacto en el ámbito personal, escolar y social.


CONCLUSIONES


La inteligencia espiritual es una capacidad innata del ser humano que puede desarrollarse. Esta capacidad hace a la persona más humana, abierta a valorar y a respetar la diversidad. En toda persona existe una sensibilidad para descubrir sus capacidades, para buscar más allá respuestas a las inquietudes, preguntas, sensaciones que percibe en el interior de sí misma, es la capacidad de trascender. La inteligencia espiritual ayuda a recuperar la interioridad e impulsa a encontrar sentido en la vida.

En relación a la importancia de la educación de la inteligencia espiritual, en cuanto a la formación de la interioridad y sabiduría, los docentes deben propiciar la reflexión y la oración que permitan su desarrollo; se amerita favorecer diariamente los valores de respeto, solidaridad, honestidad y amor; promoverlos en el ambiente escolar para impactar a nivel social. Se trata de entregarle al mundo personas espirituales, que conecten consigo misma, con los otros, con el mundo en el que viven.

Los docentes deben convertirse en mediadores para que el conocimiento se transforme en sabiduría. Hoy día los estudiantes necesitan aprender a solucionar problemas desde la inteligencia espiritual, por tanto, el docente debe promover actividades que ayudarán a los estudiantes a aprender sobre la riqueza del silencio; conocer los mensajes del cuerpo; experimentar la libertad interior; control del pensamiento. Otras actividades favorecerán la práctica de valores como el amor,

respeto, solidaridad. En fin, con cada actividad plasmada se busca dar respuesta a los indicadores de cada dimensión de la variable educación de la inteligencia espiritual.

Se trata de educar la inteligencia espiritual como fuente de innovación educativa; esta es una forma de inteligencia que integra todas las demás. La finalidad de la educación consiste en formar ciudadanos competentes, capaces de transformar el mundo. Esta es la consecuencia, finalidad tangible y evidente que logra la educación de la inteligencia espiritual., se trata de innovar – hacer algo nuevo, diferente, que impacte en la vida de los estudiantes; garantizar la educación desde el corazón y la espiritualidad de la persona; es asegurar un cambo social.

Por último, el cultivo de la inteligencia espiritual es un reto educativo que se debe afrontar si se decide educar para ser persona íntegra, feliz; que se evidencie en el estudiante, su capacidad para enfrentarse al mundo, para ser solidario y respetar a quienes le rodean; ya no se trata únicamente de información técnica, sino también de las habilidades que hacen del estudiante un mejor ciudadano y profesional.


REFERENCIAS


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Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. Disponible en: https://ciec.edu.co/wp-content/uploads/2017/08/La-Inteligencia-Emocional-Daniel-Goleman-1.pdf


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Pérez Esclarín, A. (2016). Inteligencia Espiritual y Espiritualidad Cristiana. Caracas.

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Torralba, F. (2010). Inteligencia Espiritual. Barcelona- España: Plataforma Editorial. Torralba, F. (2012). El cultivo de la inteligencia espiritual. Cuadernos formativos Adimen

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