
V.A. Ponce Álava, E.G. López Chaquinga, M.E. García Bravo, J.A. López Chaquinga, V.L. Vizcaíno Villavicencio
Revista Mikarimin. Publicación cuatrimestral. Vol. 6, Año 2020, Edición Especial
Según el autor (BanEcuador, 2018), indica que la gran importancia del sistema financiero dentro
de cualquier economía se basa en que permite encaminar el ahorro hacia la inversión, es por esto
que con el paso del tiempo se ha llegado a transformar en la fuente principal para la obtención de
capital de trabajo y expansión. Gracias al financiamiento otorgado por este sistema, las PYMES
pueden generar una mayor cantidad de empleos. Asimismo, un mayor crecimiento y por ende un
grado considerable de crecimiento económico. Por otra parte, se denomina Sistema Financiero
Nacional, al conjunto de instituciones financieras formadas por bancos, cooperativas de ahorro y
crédito, sociedades financieras entre otras. Entre las funciones principales de este sistema se
encuentra servir de intermediario financiero para el público.
Según el autor (BanEcuador, 2018), indica que el sistema financiero de Ecuador está formado por
todas las instituciones bancarias, financieras y demás empresas ya sean de tipo público y privado
que han sido autorizadas por la Superintendencia de Bancos Seguros. Hasta el 2014, el sistema
financiero ecuatoriano estaba formado por 79 entidades financieras (Banco Central del Ecuador,
2014). Los primeros bancos en otorgar créditos para los pequeños y medianos negocios fueron el
Banco Nacional de Fomento, Banco de Loja y la Previsora. Desde décadas pasadas hasta la
actualidad los bancos públicos son caracterizados por direccionar sus créditos al sector del
desarrollo económico; es por esto que las condiciones de este tipo de créditos se caracterizan por
brindar plazos más largos, tasas de interés más bajas, años de gracia, entre otros. En marzo de
2014, el crédito otorgado por el sistema financiero privado tuvo el valor de $23.585 millones, de
los cuales solo el 10% fue destinado al microcrédito (Monserrate, 2014). Por otra parte, el actual
gobierno ecuatoriano ha visto un gran apoyo a la designación de los créditos hacia el sector de las
PYMES. Como ejemplo, se tiene la creación del programa Progresar.
El emprendimiento social y sus características básicas
Según el autor (BanEcuador, 2018), indica que el emprendimiento social es la parte del
emprendimiento en general que tiene por protagonistas a las personas e instituciones de la
economía social al servicio de valores que van directamente más allá del mero beneficio
económico personal de las personas emprendedoras, para desarrollar iniciativas y redes
compartidas capaces de generar valor añadido social en sentido amplio.
Según el autor (BanEcuador, 2018), plantea que la adjetivación del emprendimiento como
“social” tiene el sentido de diferenciarse del emprendimiento comercial, que se dirige a las
actividades económicas en general, mediante el desarrollo de nuevas actividades y nuevas
organizaciones cuyo éxito beneficia directamente a sus impulsores solo indirectamente a la
sociedad en términos de creación del empleo o de generación de renta y de riqueza. El
emprendimiento social se caracteriza por pertenecer al sector privado de la economía, y no al
sector público.
Tanto el emprendimiento comercial como el social tienen varios puntos en común, como la
detección de necesidades no cubiertas o insuficientemente cubiertas, la innovación en productos o
servicios que diferencien a las actividades emprendedoras del resto, el diseño de estructuras
organizativas capaces de proporcionar tales bienes y servicios a una escala adecuada, o las
dificultades iniciales de los proyectos de emprendimientos (financiación, tamaño mínimo,
pérdidas iniciales, etc.). (BanEcuador, 2018)
Sin embargo, en el caso del emprendimiento social, las necesidades no cubiertas de modo
adecuado se caracterizan por ser comunes a amplios grupos sociales con menor poder