
Horacio Ademar Ferreyra, Ana M. Rúa
Revista Mikarimin. Publicación cuatrimestral. Vol. VII, Año 2021, No. 3 (septiembre-diciembre)
presencia en el frente de un segundo voluntario para hacer el mismo ejercicio con idéntico paso a
paso.»
Sin esta ejercitación, sucede lo que se registra en un 7% de las clases: predomina la enseñanza
tradicional, circunscripta a la demostración de la técnica de resolución del ejercicio o a la
exposición docente de conceptos, sin otra intervención del estudiante que la de escuchar o ver esa
transmisión –de una conducta, en el primer caso; de una idea, en el segundo– pero sin la
posibilidad de operar con este procedimiento algorítmico mostrado o explicado.
Otro 7% de las clases se encuadra en el modo socioconstructivista de enseñanza. En él, el docente
acerca al aula un problema matemático desafiante e insta a los estudiantes a resolverlo poniendo
en acción los recursos cognitivos de que disponen. A partir de esta movilización de
conocimientos previos se problematizan las distintas heurísticas implementadas por los
estudiantes para considerar cuáles son las más seguras, las más fiables, las más completas, las
más simples de implementar para resolver ese problema, cuáles están sustentadas en razones y
argumentos más estables, cuáles son resistentes a pruebas de consistencia; y, si es necesario y no
ha surgido del grupo, el profesor acerca las resoluciones que han dado los matemáticos a esa
cuestión para que los estudiantes las confronten con las propias. De este proceso de indagación
para la comprensión surgen conclusiones que se transfieren a otros problemas y a otros ejercicios.
El 2% de las clases observadas que completa el total corresponde a prácticas no directivas, con
mínimas intervenciones docentes y máxima autonomía de los estudiantes:
«El profesor de Matemática Aplicada de sexto año de la formación de Técnicos en Electrónica no
da clases. Ha preparado una carpeta de problemas graduados –de los menos exigentes a los más
exigentes–, que enriquece constantemente incorporando nuevas situaciones, incluso de una
dificultad máxima, cuando algún alumno resuelve los de nivel más moderado.
La dinámica de trabajo en sus clases es que un alumno o grupo de alumnos selecciona un
problema de esa carpeta y le da una solución en el tiempo que le resulte necesario. Luego,
presenta su solución al profesor quien, si todo está bien, le propone encarar otro problema y, si
existe algún aspecto mal resuelto, le sugiere revisarlo… Cuando el estudiante llega a la solución
óptima, la comparte con otros miembros del grupo.»
El marcado predominio de las prácticas docentes tecnicistas por sobre las enmarcadas en el
socioconstructivismo constituye un aspecto necesario de ser revertido, como forma de contribuir
a una educación matemática de calidad para todos los estudiantes.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Astolfi, J. (2003). El “error”, un medio para enseñar (2ª ed.). Sevilla, España: Díada.
Coll, C. (2010). Enseñar y aprender, construir y compartir: procesos de aprendizaje y ayuda educativa. En Coll, C.
(coord.). Desarrollo, aprendizaje y enseñanza en la Educación Secundaria. Barcelona, España: Graó.
Newman, D., Griffin, P. y Cole, M. (1991). La zona de construcción del conocimiento. Madrid: Morata.
Polya, G. (1972). El descubrimiento matemático. Buenos Aires: Cartago.