DOI: https://doi.org/10.61154/mrcm.v11i2.3495

 

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

CIENCIAS ADMINISTRATIVAS

 

Efectividad de la colaboración intersectorial en la gestión sostenible del recurso hídrico: un análisis sistemático

Effectiveness of intersectoral collaboration in sustainable water resource management: a systematic analysis

 

Carlos Geovanny Delgado CastroI

I Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Manta, Manabí, Ecuador

   carlosg.delgado@uleam.edu.ec. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2332-4246.

 


Fecha de recepción: 23/3/2024

Fecha de revisión: 6/3/2025

Fecha de aceptación: 25/3/2025

Fecha de publicación: 1/5/2025


 

RESUMEN

La gestión sostenible del agua constituye uno de los mayores desafíos globales debido al impacto creciente del cambio climático y al aumento constante en la demanda de este recurso vital. En respuesta a esta problemática, la cooperación entre sectores diversos se ha consolidado como una estrategia indispensable para asegurar una gestión eficaz y equitativa del recurso hídrico. Esta investigación tuvo como propósito analizar la efectividad de la cooperación intersectorial en la administración sostenible del agua. Se examinaron diferentes modelos implementados por instituciones públicas, empresas privadas y comunidades locales mediante una revisión sistemática de 81 estudios académicos publicados desde el año 2019 hasta la actualidad. A partir de dicho análisis, fue posible identificar estrategias exitosas, así como reconocer claramente las barreras y facilitadores principales. Los resultados indican que la Gestión Integrada de Recursos Hídricos constituye el enfoque más efectivo, debido a su capacidad de integrar dimensiones económicas, sociales y ecológicas, lo que permite un uso equilibrado del agua, la protección ambiental y una distribución equitativa del recurso. Además, el modelo conocido como Triple Hélice resalta por su capacidad de impulsar procesos innovadores y transferencia tecnológica efectiva hacia la gestión del agua. No obstante, se observaron retos considerables relacionados con la transparencia y equidad en las asociaciones público-privadas, sumados a obstáculos administrativos como la excesiva burocracia y la falta de claridad normativa. Finalmente, se recomienda fortalecer la gobernanza intersectorial mediante mecanismos efectivos de diálogo, participación comunitaria activa y estudios longitudinales para evaluar integralmente los resultados obtenidos. 

PALABRAS CLAVE: Colaboración intersectorial, Asociaciones Público-Privadas, Triple Hélice, Gestión Integrada de Recursos Hídricos.

 

ABSTRACT

Sustainable water management is one of the greatest global challenges due to the increasing impact of climate change and the constant rise in demand for this vital resource. In response to this issue, cooperation among various sectors has become an essential strategy to ensure efficient and equitable management of water resources. This study aimed to analyze the effectiveness of intersectoral cooperation in sustainable water administration. Different models implemented by public institutions, private companies, and local communities were examined through a systematic review of 81 academic studies published from 2019 to the present. Through this analysis, it was possible to identify successful strategies, as well as clearly recognize key barriers and facilitators. The results indicate that Integrated Water Resources Management is the most effective approach due to its ability to integrate economic, social, and ecological dimensions, allowing for a balanced use of water, environmental protection, and equitable resource distribution. Additionally, the so-called Triple Helix model stands out for its capacity to drive innovation processes and effectively transfer technology to water management. However, significant challenges related to transparency and equity in public-private partnerships were observed, along with administrative obstacles such as excessive bureaucracy and a lack of regulatory clarity. Finally, it is recommended to strengthen intersectoral governance through effective mechanisms for dialogue, active community participation, and longitudinal studies to comprehensively evaluate the results obtained.

KEYWORDS: Intersectoral Collaboration, Public-Private Partnerships, Triple Helix, Integrated Water Resources Management.

 

INTRODUCCIÓN

La gestión sostenible del agua se considera uno de los grandes desafíos de la época, marcado tanto por la presión del cambio climático como por el crecimiento constante de la demanda poblacional. Esta preocupación trasciende fronteras y sectores, puesto que el agua desempeña un papel esencial en la subsistencia, la producción de alimentos, la salud pública y el equilibrio de los ecosistemas (Velasco Caballero, 2023). Además, su adecuada administración requiere un enfoque que atienda las dimensiones sociales, económicas y culturales, lo que implica la articulación de múltiples actores con agendas e intereses potencialmente divergentes.

En este sentido, la colaboración intersectorial se presenta como un mecanismo que reúne esfuerzos de instituciones gubernamentales, compañías privadas y colectivos ciudadanos para enfrentar la complejidad que acarrea el uso responsable de los recursos hídricos. Algunos sectores, como la salud, han demostrado la importancia de la cooperación entre lo público y lo privado al abordar problemas relevantes de financiamiento o normativas, lo que evidencia la necesidad de diseñar estrategias más inclusivas (Rodríguez et al., 2023). A su vez, los enfoques que contemplan variables sociales, económicas y ecológicas permiten equilibrar demandas productivas con la conservación de los ecosistemas, lo cual adquiere especial relevancia ante la urgencia de asegurar el acceso equitativo al agua y la protección de la biodiversidad (Nicora et al., 2021).

En un ámbito amplio y diverso, diferentes experiencias académicas y prácticas realzan la necesidad de establecer un entramado de relaciones que no solo responde a lo técnico, sino que incorpora las percepciones locales y los valores culturales. De manera particular, la colaboración intersectorial ofrece la oportunidad de superar visiones fragmentadas del problema hídrico, al integrar componentes de la infraestructura, la gobernanza y la participación de la comunidad. Esta perspectiva se alinea con la idea de que el agua no es únicamente un recurso económico, sino un bien común que determina la calidad de vida y la estabilidad de entornos naturales. Según Turienzo et al. (2022), la inclusión de nuevos actores en la construcción de procesos educativos impulsa la diversidad de miradas y la flexibilidad en la duración de los proyectos, mientras que Roldán-Clarà (2021) reconoce la riqueza que aporta la cooperación entre sectores con experiencias y objetivos aparentemente dispares.

Por otro lado, la intersectorialidad también demuestra un papel clave en la lucha contra la pobreza extrema, pues facilita la unión de esfuerzos y la comunicación eficiente para incrementar la eficacia de políticas orientadas a la equidad y el bienestar social (Barril, 2022). En el caso de la revitalización de espacios urbanos, Villarejo Galende (2020) describe cómo la colaboración público-privada puede ser determinante al mejorar áreas comunes en diversos países, lo que refleja las posibilidades de acciones conjuntas que trascienden las barreras burocráticas. Este mismo esquema de colaboración se extiende al ámbito de la gestión hídrica, en el que la articulación de esfuerzos es fundamental para consensuar metas y métodos.

Diversas investigaciones puntualizan el papel de la Gestión Integrada de Recursos Hídricos, que incorpora variables ambientales, sociales y económicas en su planificación, y que se beneficia de metodologías participativas para lograr una mayor efectividad (Nicora et al., 2021; Cortinas, 2019). Sin embargo, se advierte que la burocracia, las tensiones de poder y la carencia de compromisos normativos pueden obstaculizar su implementación exitosa (Breña Naranjo, 2020). Ante ello, se destaca la necesidad de un liderazgo claro, el establecimiento de reglas de juego equitativas y la provisión de financiamiento que incentive la adopción de soluciones a largo plazo.

Bajo esta perspectiva, la sostenibilidad no solo remite a la conservación de la cantidad y calidad del agua, sino también a la participación comunitaria y la construcción de conocimiento compartido. De acuerdo con Carrillo-Hidalgo et al. (2021), la educación ambiental y la investigación en torno a la relación sociedad-naturaleza fortalecen la capacidad de la población para reconocer la relevancia de la gestión responsable del agua, lo que impacta en la adopción de hábitos y conductas más sostenibles. En la misma línea, Vásquez Bermúdez et al. (2019) proponen que las prácticas colaborativas ganan efectividad al incorporar la experiencia local y el conocimiento tradicional, lo que potencia la apropiación de los proyectos por parte de la gente involucrada.

Adicionalmente, la presencia de asociaciones público-privadas en la administración del agua pone de relieve cuestiones relativas a la asignación de riesgos y beneficios. Aunque la participación del sector privado puede robustecer la inversión y la eficiencia operativa, es necesario garantizar el interés común para evitar la concentración de poder o el privilegio desmedido de objetivos lucrativos (López Rodríguez et al., 2019; Morales-Piñero et al., 2022). Ante tales circunstancias, la sociedad civil puede fungir como contrapeso al promover la transparencia y el debate público sobre los lineamientos que regulan la gestión hídrica. De ahí que la intersectorialidad no se limite a la esfera técnica, sino que se vincule de manera ineludible con factores políticos y sociales (OllagueValarezo, 2020).

La revisión de antecedentes muestra, pues, que la colaboración intersectorial constituye un enfoque complejo y multifacético. De su éxito depende la voluntad de diálogo, la capacidad de generar consensos y la existencia de instrumentos efectivos que promuevan la participación de todos los actores. En este sentido, la combinación de visiones académicas, experiencias empíricas y aportes de la ciudadanía fortalece la adopción de modelos de gobernanza hídrica que respeten la diversidad de contextos y la pluralidad de intereses. Tal como se sugiere en investigaciones recientes, la vinculación efectiva de los diferentes sectores aumenta las probabilidades de proponer soluciones integrales que se mantengan en el tiempo (Huaraca Aparco et al., 2021; Tagle-Zamora & Caldera-Ortega, 2021).

A partir de estos elementos, se aprecia la trascendencia de explorar las barreras y oportunidades que surgen al unir esfuerzos de manera colaborativa en la gestión del agua. La complejidad del asunto no radica exclusivamente en aspectos técnicos, sino en los vínculos institucionales, la construcción de confianza y la habilidad para equilibrar demandas comerciales con la protección del medioambiente. Este trabajo, por tanto, se ubica en la intersección de enfoques teóricos y evidencias prácticas que resaltan la pertinencia de una perspectiva integradora.

Con base en esta aproximación, se define un objetivo general que busca examinar de forma sistemática la eficacia de la colaboración intersectorial a la gestión sostenible del agua. Además, se plantean objetivos específicos que profundizan en el análisis de modelos de cooperación exitosos, la valoración del aporte de las asociaciones entre lo público y lo privado, y la propuesta de recomendaciones basadas en evidencia. Se aspira a que estos propósitos ofrezcan un panorama amplio y fundamentado para los hacedores de políticas, los gestores de proyectos y la ciudadanía interesada en promover una administración hídrica más justa y equilibrada. De igual modo, se espera contribuir a la literatura especializada al ofrecer luces sobre las rutas más prometedoras para consolidar alianzas capaces de atender los retos presentes y futuros.

MÉTODOS

El presente estudio se fundamentó en una revisión sistemática de la literatura, cuyo propósito principal fue analizar la colaboración intersectorial en la gestión sostenible del recurso hídrico. La búsqueda bibliográfica se realizó en tres bases de datos académicas reconocidas: Scopus, Web of Science (WoS) y Google Scholar, y se incluyeron únicamente publicaciones entre 2019 y la fecha actual. Esta delimitación temporal se justificó por la necesidad de identificar tendencias recientes, innovaciones relevantes y avances contemporáneos sobre el tema.

La estrategia de búsqueda empleó una combinación específica de palabras clave conectadas mediante operadores lógicos (AND): "colaboración intersectorial" AND "gestión sostenible del agua" AND "políticas de recursos hídricos" AND "participación comunitaria en la gestión del agua" AND "2019-2024". Este procedimiento inicial permitió identificar 120 referencias potencialmente relevantes.

Tras una primera revisión crítica de títulos y resúmenes, se eliminaron duplicados y documentos que no tenían una relación directa con los objetivos planteados, así como aquellos sin acceso completo al texto. Luego de esta fase preliminar, quedaron disponibles 100 artículos para un análisis más exhaustivo.

Posteriormente, se aplicaron criterios específicos de inclusión y exclusión para asegurar la calidad académica y la relevancia temática de los documentos seleccionados. Los criterios para la inclusión fueron: (1) artículos revisados por pares en inglés o español; (2) estudios centrados explícitamente en la colaboración intersectorial; y (3) investigaciones empíricas o revisiones sistemáticas enfocadas en modelos colaborativos, barreras, facilitadores o impactos relacionados con la gestión sostenible del recurso hídrico. Se excluyeron aquellos documentos que presentaban enfoques excesivamente técnicos, generales o poco prácticos.

Este proceso resultó en la exclusión adicional de 39 documentos que no cumplían plenamente con los criterios establecidos. Finalmente, se seleccionaron 81 artículos distribuidos de la siguiente manera:

Los documentos seleccionados se analizaron manualmente mediante una plantilla diseñada específicamente para registrar información clave: tipo de investigación (revisión teórica o empírica), actores involucrados (sector público, privado y comunidades locales), principales hallazgos, limitaciones identificadas y aportaciones particulares.

Esta información permitió realizar una clasificación temática precisa de estrategias colaborativas y la identificación de barreras y facilitadores comunes, además de evaluar la coherencia y relevancia de los resultados obtenidos respecto a los objetivos específicos planteados. La codificación temática facilitó la identificación de patrones claros, similitudes y discrepancias entre los estudios analizados y proporcionó una base sólida para la discusión posterior.

La metodología implementada garantizó transparencia, rigurosidad y replicabilidad, y permitió ofrecer una muestra representativa del estado actual de la literatura sobre la colaboración intersectorial en la gestión sostenible del recurso hídrico.

 

RESULTADOS

Importancia de la colaboración intersectorial.

La colaboración bien definida y gestionada, con selección cuidadosa de actores y fortalecimiento de vínculos ciudadanos, resulta clave para el éxito de las iniciativas intersectoriales (Velasco Caballero, 2023). En el sector salud, esta cooperación enfrenta desafíos como la resistencia antimicrobiana (Rodríguez et al., 2023). En educación, las asociaciones público-privadas han permitido integrar nuevos actores y promover procesos inclusivos (Turienzo et al., 2022; Roldán-Clarà, 2021). También incide en la lucha contra la pobreza extrema, donde la coordinación entre sectores mejora la eficacia de políticas sociales (Barril, 2022). En contextos urbanos, la colaboración público-privada ha resultado efectiva en la revitalización de espacios mediante esquemas como los Business Improvement Districts, con impactos positivos en la recuperación de áreas comunes en distintas ciudades (Villarejo Galende, 2020).

Modelos de colaboración intersectorial en la gestión del agua.

La Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) representa un modelo emblemático de colaboración intersectorial en la gestión del agua, ya que articula dimensiones sociales, económicas y ecológicas. Esta articulación refleja cómo las dinámicas de poder y los perfiles profesionales inciden en la gobernanza del recurso hídrico, y evidencia la importancia de una infraestructura adecuada y una regulación eficaz (Nicora et al., 2021; Cortinas, 2019; Breña Naranjo, 2020). Alcácer Santos (2019) y Gárate Ríos et al. (2021) resaltan la urgencia de superar conflictos institucionales y barreras burocráticas para garantizar una gestión efectiva.

La sostenibilidad del agua requiere no solo la administración técnica, sino también la promoción de la participación comunitaria y la educación ambiental. La protección de áreas naturales y la formación en sostenibilidad mejoran la calidad del agua y fortalecen las prácticas responsables (Carrillo-Hidalgo et al., 2021; Vásquez Bermúdez et al., 2019; Zermeño Flores et al., 2019; Toscano Hernández et al., 2019; Rodríguez Espinosa et al., 2019).

En Manabí, la ejecución de proyectos de agua potable ha demostrado la utilidad de herramientas de evaluación de madurez y la necesidad de adaptar los modelos de gestión a cada territorio (García Urdánigo et al., 2022; Hernández-Vargas & Chacón-Ortiz, 2021). En Bogotá, la participación de mujeres en áreas urbano-rurales ha dado lugar a estrategias innovadoras que añaden valor al territorio (Palacio Tamayo & Arrieta Narváez, 2020). Asimismo, la microcuenca del río Santa Rosa constituye un ejemplo de modelo colaborativo e inclusivo con fuerte componente comunitario (Sánchez Rodríguez et al., 2021).

El Modelo de la Triple Hélice, que vincula a la academia, la industria y el gobierno, ha enriquecido la gestión del agua a través de proyectos impulsados ​​por usuarios finales (Valencia Achuri & Taboada Álvarez, 2022). Este enfoque se ha consolidado en el ámbito educativo colombiano, donde se reconocen los beneficios de integrar metodologías de gestión de proyectos para alcanzar objetivos comunes (Caicedo et al., 2019).

Las Asociaciones Público-Privadas (APPs) han aportado conocimientos técnicos desde el sector privado, aunque enfrentan retos como la terminación anticipada de contratos (Giraldo, 2019). Se plantea fortalecer estos modelos con participación ciudadana y consensos políticos (López Rodríguez et al., 2019; Morales-Piñero et al., 2022; López Rodríguez et al., 2022; OllagueValarezo, 2020).

Los principios de la Conferencia de Dublín promueven el uso equitativo del agua (Huaraca Aparco et al., 2021), aunque la corporatización neoliberal ha generado tensiones que exigen equilibrar objetivos económicos y ambientales (Tagle-Zamora & Caldera-Ortega, 2021). La colaboración intersectorial ofrece respuestas complejas pero necesarias para alcanzar una gestión sostenible, equitativa y adaptada a cada realidad territorial.

Perspectivas regionales en la gestión del agua.

La gestión del agua en América, especialmente bajo la dirección de empresas públicas y en el marco de colaboraciones intersectoriales, revela la complejidad y la necesidad de aplicar un enfoque integral para enfrentar los desafíos relacionados con la sostenibilidad y la eficiencia del recurso hídrico. Diversos estudios han contribuido a este análisis mediante la evaluación de prácticas desde múltiples enfoques y al resaltar tanto logros como limitaciones en el camino hacia una gestión hídrica eficaz.

Salvador-Flores (2021) analiza la gestión del agua en municipios de América Latina, desde conceptos teóricos hasta conclusiones aplicadas. Su trabajo demuestra la diversidad de modelos y prácticas en la región, lo cual evidencia la importancia de adaptar las políticas a los contextos locales. Tagle-Zamora y Caldera (2021) presentan un estudio sobre la corporatización del agua en México y muestran cómo determinadas prácticas impactan la sostenibilidad de los servicios hídricos, lo cual destaca la necesidad de evaluar los modelos de gestión en función de su eficiencia y equidad.

Ríos-Badilla et al. (2022) propone una gestión del agua basada en principios de responsabilidad social empresarial, al integrar la ética ambiental dentro de estrategias corporativas, lo cual fortalece la competitividad y los vínculos con la comunidad. Agoff et al. (2021) plantean directrices para una gobernanza participativa del agua, con la inclusión de la ciudadanía en la toma de decisiones, lo que garantiza políticas más ajustadas a las necesidades reales.

Núñez Marín y Valencia Serrano (2020) exploran la gestión comunitaria del agua como una alternativa del sector solidario, donde las comunidades organizadas asumen la prestación del servicio. Esta estrategia realiza la autonomía comunitaria y representa una solución local sostenible. En la región, estudios como los de Besana y Fernández (2020) y Bascans et al. (2022) abordan la gestión desde las dimensiones pública, privada y comunitaria, con vínculos estrechos con la modernización de infraestructuras y políticas tarifarias. Pedraza y Brangier (2021) insisten en que la gestión del agua también implica aspectos culturales y sociales que deben integrarse.

Paneque et al. (2021) analizan la percepción ciudadana sobre el cambio climático, la sequía y el agua, e identifican su relevancia para formular políticas efectivas. Lara García y del Moral (2020) destacan la necesidad de aplicar modelos de gestión inclusivos que superen las limitaciones de participación pública. Sánchez Rodríguez et al. (2021) y Figueroa Elenes et al. (2023) subrayan la importancia de vincular la participación ciudadana con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mediante acciones que garanticen el acceso y la sostenibilidad del recurso.

Frausto Ortega (2021, 2022) y Sánchez Carrión y Punín Larrea (2021) presentan experiencias en ciudades como Piedras Negras y Acuña, donde se implementaron modelos eficaces en la gestión del agua potable. Estas experiencias reflejan una tendencia hacia la Nueva Gestión del Agua, con énfasis en el acceso equitativo y la democratización del servicio.

Palacio Tamayo y Arrieta Narváez (2020), Quintana (2022), Perugachi y Cachipuendo (2020) y Gómez et al. (2022) describen cómo las comunidades han asumido un papel protagónico en la gestión hídrica, lo cual ha fortalecido la cohesión social y ha promovido el respeto por los ecosistemas. Estas prácticas han creado nuevas formas de gobernanza territorial e impulsado el desarrollo de proyectos que integran el conocimiento local.

En Ecuador, Alcívar Laz y Ruíz Cedeño (2023) y Arellano y Lindao (2019) identifican avances relevantes en la regulación y administración del agua tanto en modelos empresariales como comunitarios. Sandoval Moreno (2020) sostiene que la gestión comunitaria ha sido clave para avanzar hacia esquemas más inclusivos. Holcim Ecuador SA, como caso empresarial, ha demostrado que aplicar estrategias competitivas no solo fortalece la sostenibilidad del recurso, sino que también mejora la calidad del servicio (Alcívar Laz & Ruíz Cedeño, 2023).

Arellano y Lindao (2019), Sandoval Moreno (2020) y Fernández-Vargas (2020) relacionan el acceso a agua potable con el consumo de agua embotellada, lo que indica la urgencia de una gestión eficaz por parte de las entidades responsables. Estos estudios reflejan la necesidad de establecer marcos de gobernanza que recuperen la confianza ciudadana en los servicios mediante públicos transparentes y eficientes.

En conjunto, estas experiencias reflejan una diversidad de modelos intersectoriales que fortalecen la gobernanza hídrica, promueven la equidad y priorizan la sostenibilidad ambiental.

Gobernanza y desarrollo sostenible del agua.

La gestión del agua en América, y especialmente en Ecuador, abarca enfoques diversos como la corporatización, las asociaciones público-privadas, la gestión comunitaria y la responsabilidad social empresarial. Estas prácticas reflejan la complejidad de garantizar un suministro sostenible y accesible, al tiempo que se integran políticas públicas, participación ciudadana y una gobernanza efectiva que enfrente los desafíos hídricos actuales. Su objetivo es asegurar que la gestión del agua contribuya al bienestar social, al desarrollo económico y a la sostenibilidad ambiental de la región.

La literatura reciente aporta una visión detallada sobre estos temas y resalta la necesidad de un enfoque colaborativo y multidisciplinario en la gestión de los recursos hídricos. La colaboración intersectorial, junto con la gestión comunitaria, resulta clave para el desarrollo de políticas y proyectos sostenibles. Esta sinergia fomenta la participación local, empodera a las comunidades y genera soluciones innovadoras que combinan conocimientos técnicos, experiencias locales y recursos compartidos.

En Ecuador y América Latina, la gestión comunitaria del agua se consolida como una estrategia eficaz para mejorar el acceso, garantizar la calidad del recurso y promover la sostenibilidad ambiental. Modelos como los acueductos comunitarios evidencian cómo la gobernanza participativa y la autodeterminación fortalecen la gestión de los recursos hídricos.

Asimismo, los modelos de colaboración intersectorial han sido reconocidos por su capacidad para atraer el interés académico y por su papel en la formulación de políticas públicas. Estos modelos permiten enfoques integrados que incrementan la eficiencia y la sostenibilidad del agua. Su implementación ofrece un marco robusto para enfrentar obstáculos, fortalecer la equidad en el acceso y generar soluciones sostenibles a largo plazo.

Consolidar estos modelos implica un compromiso constante de gobiernos, sector privado, comunidades y organismos internacionales. La adaptación a contextos locales, la innovación en prácticas de gestión y la inclusión de actores diversos son aspectos esenciales para avanzar hacia una gobernanza inclusiva y efectiva del agua.

La coordinación entre sectores resulta crucial en este proceso. Fernández Villalobos (2019) destaca su papel en la atención sanitaria, mientras que herramientas como la gamificación mejoran la comunicación y el intercambio de saberes (Restrepo-Tamayo et al., 2022). Mojica Sauza et al. (2019) destacan la transparencia como eje de la colaboración efectiva, y Pinho de Oliveira y Hernández (2023) subrayan la importancia de la participación ciudadana en modelos de gobierno abierto.

Woldesenbet (2020) propone la gobernanza colaborativa como vía para optimizar políticas ambientales. Olvera-García y Sipe (2019) afirman que la participación activa de múltiples sectores mejora la ejecución de soluciones. Herramientas como el marco W4RM, según Soares et al. (2021), facilitan la gestión de riesgos hídricos. Por otro lado, Köhler et al. (2022) destacan los marcos de economía circular como impulsores de innovación y sostenibilidad. Van Vooren et al. (2020) consideran crucial establecer roles claros, fomentar la confianza y el compromiso mutuo. A pesar de sus ventajas, estas alianzas enfrentan barreras, como tensiones por el uso del agua, que afectan la equidad y el empoderamiento femenino (Palacio Tamayo & Arrieta Narváez, 2020; Romero García et al., 2021). Dueñas-Ocampo et al. (2021) y Fernández-Vargas (2020) proponen alianzas intersectoriales, innovación social y modelos híbridos para alcanzar la GIRH y cumplir los ODS.

Ceballos Higuita y Otálvaro-Castro (2021) insisten en comprender mejor los facilitadores y obstáculos de la intersectorialidad. Huaraca Aparco et al. (2021) y Calderón et al. (2020) vinculan el acceso a agua segura con el ordenamiento territorial como eje de prevención de riesgos hídricos. En esta línea, Cansi y Marcio Cruz (2020) consideran que la economía circular garantiza suministros sostenibles. Castro Salvador (2020) advierte que la falta de coordinación y los intereses diversos dificultan la cooperación. Para Orozco-Hernández et al. (2020), es necesario definir metas claras y estrategias articuladas desde lo local para construir una colaboración sólida. Tiburcio y Perevochtchikova (2020) concluyen que un enfoque integral y colaborativo en la planificación de los recursos hídricos no solo permite superar las barreras actuales, sino que fortalece los vínculos comunitarios y sienta las bases para una gobernanza hídrica sostenible.

En este contexto, la adopción de un enfoque de economía circular representa una vía prometedora hacia la sostenibilidad, ya que garantiza suministros de agua seguros y sostenibles a largo plazo (Cansi & Marcio Cruz, 2020). Sin embargo, los conflictos de intereses y la falta de coordinación plantean obstáculos adicionales, derivados de la diversidad de actores con intereses propios y muchas veces opuestos (Castro Salvador, 2020). Estos desafíos reflejan la necesidad de definir metas claras, generar transparencia y confianza, y aplicar estrategias eficaces desde lo local para lograr una colaboración intersectorial efectiva (Orozco-Hernández et al., 2020; Ceballos Higuita & Otálvaro-Castro, 2021).

Para avanzar, se requiere una planificación y gestión integral de los recursos hídricos que incluya los intereses ambientales, sociales y económicos, además de enfrentar los desafíos de coordinación y reforzar la sostenibilidad a largo plazo (Tiburcio & Perevochtchikova, 2020). Este enfoque resulta esencial para superar las barreras existentes y consolidar vínculos comunitarios que garanticen una gestión del agua sostenible.

La colaboración intersectorial se ha establecido como una estrategia esencial frente a los complejos desafíos relacionados con los recursos hídricos, mediante la articulación entre sectores públicos, privados y comunitarios. Este modelo busca atender temas como la salud pública y la conservación del agua, mientras impulsa el desarrollo sostenible a través de esfuerzos y conocimientos compartidos. La efectividad de estas colaboraciones se evidencia en su capacidad para reducir la morbilidad y mortalidad por enfermedades transmitidas por vectores como la malaria, lo cual refuerza el papel clave de la cooperación intersectorial en la salud pública (Kgoroebutswe et al., 2020; Llames Reyes et al., 2019). Además, fortalece el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con el agua, y demuestra su utilidad en la gestión integrada de vectores y enfermedades (Almulla & Nerini, 2021; Antonio et al., 2020). Esta estrategia también responde a los efectos emergentes del cambio climático en la salud mental y física, lo que la convierte en una herramienta clave frente a dichos riesgos (Hayes et al., 2019).

Respecto a la eficiencia en la gestión, estudios indican que la adopción de prácticas agrícolas innovadoras junto con la Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) mejora el uso del agua. No obstante, este avance enfrenta barreras como la burocracia y la falta de sistemas de monitoreo adecuados, lo cual compromete la conservación del recurso (Ortiz-Díaz et al., 2022; Ramos-Cruz et al., 2019; Gárate Ríos et al., 2021; Sánchez Rodríguez et al., 2021; Frausto Ortega, 2022; Serrano et al., 2019).

La evaluación de estas colaboraciones se apoya en herramientas como el análisis de la huella hídrica y el estudio del impacto de políticas específicas, elementos clave para determinar la efectividad ambiental y social de la gestión del agua (Alvarez Cancio-Bello, 2019; Fernández-Vargas, 2020; Buriti et al., 2020; Tiburcio & Perevochtchikova, 2020; Figueroa Elenes et al., 2023; López, 2020).

Estas alianzas entre universidades, centros de investigación y comunidades resultan esenciales para lograr un uso eficiente del agua y aumentar el impacto de las intervenciones. La huella hídrica permite cuantificar el uso del recurso, y su aplicación en sectores como el tratamiento de metales pesados expone la urgencia de modelos sostenibles (Gómez Velasco et al., 2021; Arce Quiñones & Hernández Vela, 2022; Sánchez Rodríguez et al., 2021). Consolidar estas colaboraciones exige el diseño de estrategias que mejoren la integración entre actores. Iniciativas como las mesas de agua y la GIRH muestran eficacia al integrar aspectos sociales, económicos y ecológicos dentro de una gestión intersectorial (López et al., 2022; Nicora et al., 2021).

La gobernanza del agua actúa como marco clave para alcanzar los ODS en Latinoamérica, al fomentar enfoques intersectoriales que garanticen eficiencia, sostenibilidad y consensos entre actores (Fernández-Vargas, 2020). Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) ofrecen nuevas posibilidades para democratizar la gestión del agua. Permiten mayor acceso a información y participación ciudadana, lo cual favorece prácticas sostenibles y transparentes (Güiza-Suárez et al., 2020).

La relación entre planificación territorial y gestión hídrica permite abordar los riesgos desde un enfoque integral, lo cual garantiza el acceso al agua para el consumo humano mediante marcos sostenibles de ordenamiento (Calderón et al., 2020). La Gestión Integral de Recursos Hídricos Municipales (GIRHMU) se posiciona como una herramienta prioritaria que, con enfoque regional y multidisciplinario, considera las dimensiones ecosistémicas y humanas del agua (Figueroa Elenes et al., 2023).

Limitaciones de la presente investigación.

Esta revisión sistemática destaca la importancia de la colaboración intersectorial en la gestión sostenible del agua. Sin embargo, se identificaron ciertas limitaciones metodológicas que deben considerar:

1.        Delimitación temporal: La revisión abarcó únicamente estudios publicados entre 2019 y la actualidad, lo que pudo excluir investigaciones previas que aportaran perspectivas complementarias o antecedentes relevantes sobre el tema.

2.        Diversidad geográfica: Se verificará que la mayoría de los estudios analizados provengan de regiones específicas, lo que limita la posibilidad de extrapolar los resultados a contextos globales y dificulta la comparación entre distintas realidades socioambientales.

3.        Escasez de estudios longitudinales: La mayoría de las investigaciones revisadas adoptan un enfoque transversal, lo que impide evaluar con precisión el impacto a largo plazo de la colaboración intersectorial en la gestión del agua. Esto subraya la necesidad de estudios que aborden la sostenibilidad de los modelos colaborativos en diferentes escalas temporales.

Si bien estas limitaciones no restan valor a los hallazgos obtenidos, sugiere la necesidad de ampliar el alcance temporal y geográfico en futuras investigaciones. Se recomienda el desarrollo de estudios comparativos que integren distintas regiones, así como evaluaciones longitudinales que permitan medir con mayor precisión la efectividad sostenida de los modelos de gestión intersectorial. Además, cada región, comunidad o país presenta características culturales, económicas y políticas propias, lo que implica que la efectividad de un modelo no siempre se replica de manera uniforme en diferentes contextos (Nicora et al., 2021).

Los resultados de la revisión sistemática realizada se presentan estructurados según los objetivos planteados, lo que permite evaluar claramente su nivel de cumplimiento y destacar los hallazgos específicos alcanzados en cada caso.

Objetivo General: Examinar sistemáticamente la efectividad de la colaboración intersectorial en la gestión sostenible del agua.

El análisis de los 81 documentos seleccionados confirmó contundentemente que la colaboración intersectorial es un factor clave en la gestión sostenible del recurso hídrico. Diversos estudios revisados demostraron que la interacción entre instituciones públicas, privadas y comunidades locales resulta eficaz para abordar integralmente desafíos como la escasez, la contaminación y el acceso equitativo al agua. Los hallazgos ratifican que la eficacia de esta colaboración depende significativamente de factores como la claridad normativa, la estabilidad financiera y el liderazgo institucional. La revisión identificó, además, que modelos integradores como la GIRH facilitan la cooperación efectiva y promueven mejoras medibles en sostenibilidad y equidad.

Objetivo Específico 1: Analizar modelos exitosos de cooperación intersectorial y determinar sus facilitadores y barreras.

En el análisis detallado, el modelo GIRH emergió consistentemente como uno de los enfoques más exitosos, caracterizado por integrar componentes sociales, económicos y ecológicos. Estudios de casos concretos en América Latina demuestran que la aplicación rigurosa del modelo permitió una significativa reducción de conflictos sobre recursos hídricos, mejor coordinación institucional y la promoción de prácticas sostenibles. De manera particular, en contextos como Ecuador y Colombia, los resultados mostraron que el modelo se adaptó exitosamente a contextos locales específicos mediante la incorporación activa del conocimiento tradicional y cultural, lo que evidencia claramente la importancia de la participación local en el logro de resultados sostenibles. No obstante, también se evidencian que barreras estructurales, como la burocracia administrativa y la debilidad institucional, limitarán en ciertos casos la implementación efectiva, lo que señala áreas críticas para futuras mejoras.

En este ámbito, el modelo comunitario basado en principios de economía solidaria mostró resultados especialmente positivos. Los casos estudiados en Manabí (Ecuador) y Bogotá (Colombia) destacaron la capacidad de estos enfoques para involucrar activamente a las comunidades, lo que resultó en una mayor apropiación y compromiso ciudadano hacia el recurso hídrico (Palacio Tamayo & Arrieta Narváez, 2020; Sánchez Rodríguez et al., 2021). Esta implicación directa contribuyó sustancialmente a la reducción de costos operativos y favoreció prácticas cotidianas más responsables y sostenibles. Modelos como los acueductos comunitarios, las mesas de agua y las alianzas público-comunitarias han sido reconocidos por su efectividad en contextos locales (Núñez Marín & Valencia Serrano, 2020; Besana & Fernández, 2020). Sin embargo, la principal dificultad encontrada fue la sostenibilidad a largo plazo en ausencia de apoyos institucionales constantes. Además, se identifican facilitadores transversales como el liderazgo local efectivo, financiamiento adecuado y una normativa clara, aspectos también destacados por Breña Naranjo (2020) y Cortinas (2019) como claves para una gobernanza hídrica exitosa. En contraste, se identifican barreras como la excesiva burocracia, los conflictos interinstitucionales y la falta de continuidad financiera, que limitaron la implementación efectiva y la sostenibilidad de los resultados (Tagle-Zamora & Caldera-Ortega, 2021; Nicora et al., 2021).

Objetivo Específico 2: Valorar el aporte de las APPs a la gestión hídrica sostenible.

Los resultados relacionados con las APPs revelan un panorama complejo y mixto. Aunque se reconocieron beneficios evidentes en términos de financiamiento y ejecución acelerada de infraestructura hídrica (López Rodríguez et al., 2019; Morales-Piñero et al., 2022), también se identifican desafíos sustanciales en torno a la transparencia, la rendición de cuentas y la equidad en la distribución de beneficios (Tagle-Zamora & Caldera-Ortega, 2021). La evidencia sugiere que, si bien las APPs pueden mejorar la cobertura y calidad del servicio en el corto plazo, existe el riesgo de que los intereses comerciales primen sobre los objetivos públicos y socioambientales. Esta problemática refuerza la necesidad de marcos regulatorios sólidos, mecanismos de control independientes y una mayor participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones (Agoff et al., 2021; Núñez Marín & Valencia Serrano, 2020). La integración de las comunidades en estos esquemas no solo favorece la equidad y sostenibilidad de los proyectos, sino que también fortalece la legitimidad y aceptación social de las intervenciones.

Objetivo Específico 3: Proponer recomendaciones basadas en evidencia que fortalezcan la gestión intersectorial sostenible del recurso hídrico.

La revisión destacó que el modelo Triple Hélice, que involucra a academia, industria y gobiernos locales, constituye una estrategia eficaz para promover la gestión sostenible del agua mediante la integración de conocimientos científicos avanzados y tecnológicos con las realidades locales. Los resultados identifican que la participación temprana de actores académicos mejoró significativamente la adaptación tecnológica, lo que permitió desarrollar soluciones más ajustadas a las necesidades específicas regionales. No obstante, también se reconoció que la eficacia del modelo depende críticamente de mecanismos de coordinación eficientes y comunicación continua, lo que subraya la importancia de fortalecer estructuras de coordinación intersectorial.

DISCUSIÓN

La revisión sistemática realizada aporta fundamentos sólidos para confirmar la relevancia de la colaboración intersectorial como eje estratégico en la gestión sostenible del agua. Los hallazgos permiten contrastar de manera crítica los resultados obtenidos con investigaciones recientes que abordan los tres objetivos planteados en este estudio: la efectividad de la cooperación intersectorial, la identificación de modelos exitosos junto con sus barreras y facilitadores, y la evaluación del impacto de estas colaboraciones en la sostenibilidad hídrica. Este análisis comparativo no solo valida la pertinencia del enfoque adoptado, sino que también revela vacíos conceptuales y metodológicos que requieren atención en futuras investigaciones. En esta sección, se interpretan los resultados con base en la literatura especializada de los últimos cinco años; se identifican coincidencias, discrepancias y aportes diferenciadores. Asimismo, se abordan las implicaciones prácticas y teóricas más relevantes que emergen del estudio, con miras a orientar el diseño de políticas públicas, marcos regulatorios y estrategias colaborativas que integren efectivamente a todos los actores involucrados en la gestión del recurso hídrico.

Análisis crítico de los hallazgos.

a)      Coincidencias con la literatura.

La colaboración intersectorial ha sido ampliamente analizada en la literatura como un enfoque clave para mejorar la gestión sostenible del recurso hídrico. En relación con el objetivo general de esta investigación —analizar la efectividad de la colaboración intersectorial en la gestión del agua—, diversos estudios han confirmado que la articulación entre sectores público, privado y comunitario permite una gestión más eficiente, equitativa y adaptativa. En este sentido, Almulla y Nerini (2021) enfatizan la relevancia de estas colaboraciones en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente aquellos relacionados con el agua limpia y el saneamiento (ODS 6). Los autores sostienen que una cooperación efectiva entre sectores permite mitigar desigualdades en el acceso y promover un uso más responsable del recurso. Igualmente, Hayes et al. (2019) destacan la necesidad de esquemas colaborativos robustos que respondan a contextos sociales diversos, sobre todo en escenarios condicionados por el cambio climático.

b)     Modelos exitosos, barreras y facilitadores.

Respecto al objetivo enfocado en la identificación de modelos exitosos de colaboración intersectorial y sus barreras o facilitadores, se ha documentado que enfoques como el modelo de Triple Hélice —que integra academia, industria y gobierno— constituyen un marco funcional para impulsar la innovación en la gestión del agua (Etzkowitz & Zhou, 2018; Valencia Achuri & Taboada Álvarez, 2022). Estos modelos resultan especialmente eficaces en contextos con financiamiento adecuado, liderazgo político sólido y marcos normativos claramente definidos (Ceballos Higuita & Otálvaro-Castro, 2021). Sin embargo, la literatura también advierte sobre desafíos estructurales. Por ejemplo, Nicora et al. (2021) y Tagle-Zamora & Caldera-Ortega (2021) advierten que, sin una regulación adecuada, las asociaciones públicas-privadas (APPs) pueden priorizar intereses económicos sobre objetivos de sostenibilidad o equidad social. Esta contradicción ha sido abordada también por López Rodríguez et al. (2019), quienes advierten sobre la necesidad de fortalecer la gobernanza para evitar conflictos interinstitucionales.

c)      Impacto en la sostenibilidad hídrica.

En relación con el objetivo —evaluar el impacto de estas colaboraciones en la sostenibilidad hídrica—, se ha comprobado que los modelos colaborativos tienen efectos positivos en la conservación del recurso, siempre que se articulen con procesos de participación comunitaria (Palacio Tamayo & Arrieta Narváez, 2020; Núñez Marín & Valencia Serrano, 2020). Estudios como el de Sánchez Rodríguez et al. (2021) evidencian que las comunidades organizadas pueden asumir roles activos en la prestación del servicio de agua potable, lo cual no solo fortalece la gobernanza, sino que reduce los costos operativos y mejora la percepción ciudadana. A su vez, investigaciones recientes como las de Zhong et al. (2022) y Buriti et al. (2020) reclaman la necesidad de evaluaciones longitudinales que permitan validar la sostenibilidad real de estas estrategias colaborativas en el tiempo.

d)     Limitaciones metodológicas y sesgos geográficos.

La revisión coincide con las observaciones realizadas por Zhong et al. (2022), quienes plantean que la falta de evaluaciones de impacto a largo plazo representa una debilidad significativa en muchos estudios actuales. La escasez de estos estudios limita la capacidad para evaluar verdaderamente la sostenibilidad a largo plazo de los modelos colaborativos implementados. Esta revisión subraya además la necesidad de homogeneizar metodologías, métricas y marcos analíticos que permitan comparaciones sistemáticas y extrapolables a diferentes contextos, tal como lo propone también Buriti et al. (2020).  Asimismo, se identificó una concentración geográfica de los estudios analizados, lo cual restringe la generalización global de los hallazgos. Esta limitación se relaciona con los planteamientos realizados por Hoque et al. (2020), quienes enfatizan la necesidad de ampliar el alcance geográfico de los estudios para capturar con mayor precisión las diversas realidades regionales y culturales que condicionan la gestión hídrica.

e)      Implicaciones teóricas y prácticas.

A partir de estos elementos, surge claramente la necesidad de profundizar en futuras investigaciones en enfoques comparativos que permitan establecer similitudes y diferencias en los resultados obtenidos en diversas regiones y contextos socioeconómicos. Este abordaje comparativo facilitará la creación de modelos híbridos adaptativos que puedan transferirse de manera efectiva a otras regiones, al considerar especificidades locales y globales.  La revisión proporciona bases para proponer recomendaciones teóricas y prácticas, lo que refuerza la necesidad de avanzar en líneas de investigación que exploren métodos innovadores de financiamiento, tecnologías de información que promuevan la transparencia y nuevos mecanismos para integrar efectivamente a los actores comunitarios. Además, se plantea la importancia de fortalecer la gobernanza intersectorial mediante el establecimiento de plataformas robustas para el diálogo continuo entre actores involucrados en la gestión hídrica.  

Esta discusión ha permitido integrar críticamente los resultados obtenidos con aportaciones recientes de otros autores, lo que destaca tanto coincidencias como discrepancias significativas. El análisis realizado no solo valida la importancia de la colaboración intersectorial, sino que además señala áreas claras para futuras investigaciones que contribuyan a superar las limitaciones metodológicas identificadas, orientadas a mejorar sustancialmente la gestión del agua desde perspectivas más inclusivas, sostenibles e innovadoras.

 

Conclusiones

La revisión sistemática confirmó que la colaboración intersectorial es eficaz para la gestión sostenible del agua, ya que promueve prácticas innovadoras y genera sinergias entre actores públicos, privados y comunitarios. Sin embargo, para asegurar su sostenibilidad a largo plazo se recomienda fomentar el diálogo constante, fortalecer el liderazgo institucional y establecer mecanismos transparentes de coordinación y evaluación.

Se determinó que la GIRH constituye el enfoque más efectivo al integrar factores sociales, económicos y ecológicos, lo que mejora significativamente la equidad en el acceso y la calidad del recurso hídrico. No obstante, se recomienda reducir las barreras burocráticas y definir claramente los roles institucionales para evitar conflictos intersectoriales y optimizar resultados.

Las APPs demostraron una alta eficacia en movilizar recursos financieros y acelerar la implementación de infraestructuras hídricas. Sin embargo, se observaron deficiencias en transparencia y equidad en la distribución de beneficios, lo que hace indispensable recomendar la adopción de regulaciones claras y mecanismos robustos de control y rendición de cuentas.

Se comprobó que la participación comunitaria en la gestión del agua favorece la apropiación social de los proyectos y fortalece la resiliencia local ante crisis ambientales. Por ello, se recomienda potenciar metodologías participativas que integren el conocimiento tradicional y se ajusten a contextos culturales específicos, a fin de lograr mejores resultados en términos ambientales y sociales.

Se evidenció que la colaboración academia-industria-gobierno, bajo el modelo Triple Hélice, impulsa la innovación tecnológica y educativa en la gestión hídrica. Se recomienda integrar tempranamente a los actores académicos para diseñar soluciones técnicas y ambientales adaptadas a las realidades locales, lo que fortalece la eficacia y aceptación social de los proyectos.

La revisión identificó barreras importantes como la burocracia institucional, la falta de claridad normativa y los conflictos intersectoriales, que limitan la implementación efectiva de modelos colaborativos. Se recomienda, por tanto, fortalecer capacidades institucionales mediante políticas estables y financiamiento continuo que permitan superar estas dificultades.

La revisión también detectó limitaciones metodológicas significativas en la literatura analizada, especialmente la falta de evaluaciones a largo plazo y la escasa diversidad geográfica de los estudios. Se recomienda que futuras investigaciones adopten metodologías homogéneas, evaluaciones longitudinales y enfoques comparativos, que permitan validar la eficacia de los modelos en diferentes contextos y realidades regionales.

Dado que la mayoría de los estudios revisados ​​poseen un alcance regional limitado, se recomienda a futuras investigaciones ampliar su cobertura geográfica. Esto permitirá desarrollar análisis comparativos que generen resultados extrapolables y adaptables a distintos contextos, lo que fortalecerá la gestión sostenible del agua en escenarios diversos.

Ante la evidencia del impacto positivo de las tecnologías de información en la promoción de transparencia y participación ciudadana en la gestión hídrica, se recomienda profundizar investigaciones en herramientas tecnológicas innovadoras que faciliten la colaboración efectiva, la transparencia y la inclusión social en las decisiones relacionadas con el recurso hídrico.

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