DOI: https://doi.org/10.61154/mrcm.v11i2.4019

 

NOTA EDITORIAL

 

La didáctica de la educación superior de hoy: barreras, potencialidades y retos

Higher Education Didactics: Barriers, Potentialities and Challenges

 

Manuel Ricardo VelázquezI

I Editor General de la Revista Mikarimin. Universidad Regional Autónoma de los Andes, Ambato, Tungurahua, Ecuador.

   up.manuelricardo@uniandes.edu.ec; https://orcid.org/0000-0001-5357-8197.

 


El presente número de la Revista Mikarimin tiene varios artículos que impactan en el área de las Ciencias de la Educación, y especialmente en la didáctica, es decir, en el proceso de enseñanza-aprendizaje; es por ello, la intencionalidad de esta nota editorial de reflexionar sobre la realidad actual de la Didáctica de la Educación Superior.

La didáctica, como parte integrante de las ciencias de la educación, especialmente adherida a la pedagogía, y generadora del proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA), enfrenta barreras que la hacen tambalearse junto a la parte tradicional que no quiere dar paso a lo nuevo. Téngase presente que la didáctica se sustenta teóricamente en las relaciones que se dan entre los componentes personales (sujetos del PEA), y los componentes no personales (configuraciones del PEA). Los primeros tienen que desatar aquellas barreras provocadas por los segundos; y sobre todo, las autogeneradas por ellos.

Las actuales transformaciones de la educación superior en el mundo están impulsadas por los avances tecnológicos, pero no solo por ellos; también son importantes en el empuje, los cambios sociales y, las marcadas y renovadas demandas del  mercado laboral. Además, en ello impacta la comprensión de que todo lo anterior implica la sofisticación de los procesos de aprendizaje. He aquí un gran reto.

El PEA, como proceso generador en la didáctica, y ella misma, como la imbricación de la teoría y la práctica de la enseñanza, tienen que emerger como un pilar fundamental para garantizar una formación de calidad para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Los nuevos enfoques didácticos innovadores que pretenden una alta efectividad en el ámbito de la educación superior, enfrenta hoy muchos obstáculos. ¿Cuáles son estas barreras? Pero, la ciencia no puede ser contemplativa desde la descripción de aquellos escollos que enfrenta la didáctica universitaria, también se precisa de otras interrogantes: ¿cuáles son las potencialidades que hoy se manejan para enfrentar las barreras?, y ¿estamos preparados para los retos cruciales que presenta esta ciencia desde la contextualización del PEA?

Barreras para la evolución de la didáctica en la educación superior.

Pudiera entenderse que la didáctica reflexiva y adaptativa de la educación superior es frenada, en su implementación fáctica, por:

·         Las diversidades de las culturas institucionales y la tradición pedagógica: permanencia de un PEA tradicional, unidireccional transmisivo por parte del profesor, resistente al cambio y a la aplicación de metodologías activas centradas en el estudiante. En ello, también impacta la falta de incentivos para la innovación pedagógica.

·         La formación o no formación pedagógica del profesorado y su desarrollo profesional continuo: la experticia en las áreas del conocimiento del cual se especializa el profesor no garantiza, desde su formación, las competencias pedagógicas para el PEA. No siempre, las instituciones universitarias, promueven el desarrollo profesional sistemático de los profesores, lo cual pudiera ser la solución a corto y mediano plazos.

·         La sobrecarga de actividades laborales y la falta de tiempo: la presión multidimensional creciente, la burocracia, la implementación de documentaciones que garanticen evidencias del PEA, son algunos componentes de ello. Además, la necesidad de involucrar, de manera integral, al docente en las funciones sustantivas de investigación y vinculación con la sociedad, reduce -en muchos casos- la innovación pedagógica, siempre que no se utilice las funciones sustantivas para garantizar el PEA significativo.

·         Heterogeneidad en la diversidad del estudiantado: un aula diversa dentro del desarrollo del PEA, unido a las debilidades de los profesores para enfrentar esta heterogeneidad, promueve entender lo anterior como una barrera, aun cuando pudiera alzarse como una potencialidad si, realmente, ubicamos a toda esa diversidad en el centro del PEA, y la utilizamos como catalizadora de los procesos. Lo anterior tiene que desterrar las prácticas didácticas homogéneas, y las posibles desigualdades generadas por una errónea interpretación de la inclusión educativa.

·         La evaluación tradicional y su desconexión del aprendizaje significativo: la evaluación centrada en exámenes parciales y finales fomentan la memorización y descartan el aprendizaje significativo, en la mayoría de los casos. Se desalienta con ello a la adopción de tipos y metodologías evaluativas que promuevan el pensamiento crítico, la resolución de problemas, las actividades colaborativas y otras competencias claves de hoy. Hay ausencia de instrumentos de evaluación formativa para monitorear el progreso del aprendizaje.

·         La brecha digital y el desigual acceso a la tecnología: el acceso a recursos tecnológicos y la heterogeneidad de la formación de los docentes y estudiantes, marcan una brecha digital que no permite el desarrollo de las competencias propias de esta era.

·         La falta de investigación didáctica sistematizada y especializada: existe la implementación de innovaciones didácticas sin evaluaciones rigurosas, solo sustentadas en la novedad tecnológica. Hay que deconstruir estas prácticas y rehacerlas desde la ciencia pedagógica, con la garantía de un proceso lógico y validado epistemológicamente.

Si bien, las barreras son muchas, es preciso reconocer con qué contamos para enfrentarlas. Es por ello, que se identifican las siguientes potencialidades de la didáctica de la educación superior de hoy:

·         La experiencia y el compromiso de los profesores.

·         Las tecnologías digitales como recursos o herramientas en el PEA.

·         Los aportes que se han realizado desde las metodologías activas centradas en el estudiante.

·         Concientización de la necesidad del desarrollo de las competencias transversales.

·         El desarrollo de comunidades y redes de aprendizaje.

·         Disponibilidad de Recursos Educativos Abiertos (REA).

·         Pertinencia de la investigación sobre didáctica.

Ambos componentes -barreras y potencialidades- observadas, las últimas, como oportunidades para superar las primeras, permiten reconocer los retos de hoy para la didáctica de la educación superior en el futuro. Estos pueden ser los siguientes:

·         Promover un verdadero cambio hacia una pedagogía/didáctica centrada en el estudiante.

·         Fortalecer la formación y el desarrollo profesional del profesorado en didáctica de la educación superior.

·         Reducir la sobrecarga de trabajo y generar tiempo para la innovación pedagógica.

·         Desarrollar estrategias para atender la heterogeneidad del estudiantado, desde la necesaria diversidad.

·         Transformar los sistemas de evaluación hacia un enfoque formativo auténtico.

·         Superar la brecha digital y promover la inclusión tecnológica desde las políticas de Estado.

·         Fomentar la investigación y la evaluación sistemática de las prácticas didácticas desde la introducción de resultados de las investigaciones.

La didáctica de la educación superior hoy se encuentra en una encrucijada. Si bien enfrenta barreras significativas arraigadas en la tradición, la falta de formación y las limitaciones de tiempo, también cuenta con un enorme potencial impulsado por la tecnología, el interés en nuevas metodologías y una creciente conciencia sobre la importancia de las competencias del siglo XXI.

Superar las barreras y aprovechar las potencialidades requiere abordar los retos cruciales que se han delineado. Esto implica un compromiso institucional firme con la innovación pedagógica, la inversión en la formación del profesorado, la transformación de los sistemas de evaluación y la promoción de una cultura de colaboración y reflexión sobre la práctica docente. Al hacerlo, la educación superior podrá construir un futuro donde la didáctica sea un motor de aprendizaje significativo, relevante y transformador para todos los estudiantes.