DOI: https://doi.org/10.61154/mrcm.v11i3.4229
NOTA EDITORIAL
La Torre de Babel metodológica: barreras y reflexiones sobre la disparidad terminológica de las ciencias sociales
The Methodological Tower of Babel: barriers and reflections on the terminological disparities in social sciences
Manuel Ricardo Velázquez I
I Universidad Regional Autónoma, Ambato, Ecuador. up.manuelricardo@uniandes.edu.ec; ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5357-8197.
En todas las disciplinas científicas, en el fuero interno de quienes las asumen, se forjan intencionalidades de la búsqueda de un conocimiento que debe ser riguroso, verificable y que se pueda comunicar. El caso de las ciencias sociales no es diferente, si se mira desde la perspectiva de la intencionalidad de descifrar la complejidad de la experiencia humana. Esta, a diferencia de las ciencias naturales, las cuales a menudo son beneficiadas de las precisiones matemáticas y de paradigmas consolidados que forjan plataformas conceptuales robustas, el campo amplio de lo social puede observarse, a menudo, como una caótica Torre de Babel.
En estas ciencias, es muy común observar lenguajes o enfoques metodológicos distintos -inclusive, antagónicos- teniendo en cuenta la atomización de las diferentes especialidades disciplinarias, donde los investigadores son herederos de variadas tradiciones teóricas y prácticas. La polisemia conceptual que se erige en ellas se erige como una barrera formidable que detiene el diálogo que pudiera ser fructífero y una sistemática acumulación de conocimientos; y por ello, puede bloquear -en muchas ocasiones- la colaboración interdisciplinaria transformadora de la sociedad que estudia.
Esta nota reflexiona, muy brevemente, sobre estas barreras que tienden a obstaculizar la homogeneización de los términos de la metodología de la investigación en las ciencias sociales. Entiéndase que el interés no es abogar por uniformidades estériles que opaquen la diversidad, sino, por la construcción de una comunicación fluida y potente en las ciencias sociales. También, se observan los horizontes posibles, aquellos escenarios que permitan la creación de puentes conceptuales sólidos en la pluralidad de estas ciencias.
Existen tradiciones fragmentadas y barreras epistemológicas que pudieran ser las raíces de determinadas discordias metodológicas en las ciencias sociales. Aquí se reflexiona sobre algunas de estas.
La primera es, o pudiera ser, la naturaleza ontológica y epistemológica de las ciencias sociales, desde la complejidad del mosaico disciplinario que las conforman: sociología, antropología, psicología, ciencia política, economía, historia, entre otras. Las une el estudio de lo humano, pero son divergentes en cuanto a los fundamentos filosóficos y sus perspectivas teóricas específicas.
Las herencias el positivismo, primero, y del neopositivismo, más tarde, enfatizan en la objetividad, en la medición con precisión, en la formulación de leyes causales, en el empleo de variables, hipótesis, fiabilidad, validez, que en muchas ocasiones son trasladadas a estas ciencias, y que resultan inconmensurables con enfoques interpretativos o hermenéuticos que tienen naturaleza cualitativa. A lo anterior pueden anexarse otras perspectivas filosóficas que se dejan a la reflexión del lector.
La propia naturaleza de lo social pudiera entenderse como catalizadora de esta diversidad, y no debe verse como un capricho epistemológico o académico, sino como resultante de debates ontológicos que resultan en esta gran diversidad. Por ejemplo, podría considerarse que no se han resuelto cuestionamientos relacionados con:
· si la sociedad es una estructura externa y coercitiva que se impone a los individuos a partir del hecho social, como lo define Durkheim (1985).
· si la sociedad, por el contrario, es el producto emergente y continuamente recreado de sus interacciones y significados compartidos, defendidos por Weber en su sociología comprensiva (Weber, 2020).
Los abordajes a estos cuestionamientos son dados desde diversas perspectivas, y de acuerdo a las respuestas, así será en andamiaje conceptual y metodológico con que se enfrenten los análisis y las investigaciones.
El investigador social debe superar los obstáculos epistemológicos a partir de una “vigilancia epistemológica” sistemática. Uno de estos obstáculos pudieran encontrarse en la ilusión de la transparencia social, en la adopción acrítica de las nociones y las categorías que emergen del sentido común, que comúnmente pudieran salir de la ideología que domina. Si bien este es un posible obstáculo, no existe consenso sobre cuáles son estos y las vías para solucionarlos. Todo ello, profundiza la fragmentación en los términos de las ciencias sociales.
Téngase presente que, a estas barreras comentadas se suman las institucionales y las culturales. La academia moderna, organizada en facultades, departamentos, direcciones y centros de investigación especializados, establece límites disciplinarios a los cuales se les debe lealtad, y puede bloquear los diálogos transdisciplinarios.
Por otro lado, los sistemas de evaluación de la investigación, y la financiación de esta, presionan y direccionan, sobre todo, a publicaciones en revistas de alto impacto, indexadas en determinadas bases de datos, y que tienden a la intelectualidad endogámica. Resulta engorroso poder publicar, por ejemplo, los resultados de una investigación etnográfica, en revistas de alto impacto; y para lograrlo, estas imponen determinados requisitos metodológicos que distorsionan la originalidad de los hallazgos por el solo hecho de difundir los resultados.
Consecuente con lo anterior, el fenómeno de la globalización de la ciencia, agrava las barreras de este fenómeno: existe una prioridad, con un predominio avasallador de las publicaciones en inglés, que puede facilitar la comunicación, pero que puede invisibilizar y marginar las tradiciones intelectuales y los matices conceptuales arraigados en muchas otras lenguas. Ejemplos de terminologías que al ser traducidas, pueden opacar su densidad y poder heurístico son: habitus (Bourdieu, 2008); pensamiento complejo (Morin, 1995); y, el sumak kawsay (Vásquez Bustamante et al., 2021).
En la actualidad, diversos son los desafíos que parten de la crisis climática, pérdida de biodiversidad, migraciones, desigualdad, polarización política, el impacto de la pandemia Covid-19, la disrupción enfática de la inteligencia artificial, entre otros, son problemas complejos, sistémicos y multifactoriales, los que hay que enfrentar con un mínimo de rigor y con respuestas que se involucren desde la interdisciplinariedad.
La mirada curiosa y escudriñadora a las investigaciones interdisciplinarias, transdisciplinarias y, también, a las in-disciplinarias, necesitan de la urgencia de la construcción de un lenguaje metodológico común -que se complejiza cada día más-, que por lo menos permita la generación de puentes conceptuales que permitan la comunicación sistemática y fluida, que garantice -también- colaboraciones genuinas en las ciencias sociales. La intención no es totalizadora y homogeneizadora (esta sería indeseable e irrealizable), de lo que se trata es de potenciar la capacidad de comprensión dialógica entre diferentes enfoques, aun cuando no sean compartidos todos los presupuestos de su plataforma teórico-conceptual.
Lo expuesto en la idea anterior, ¿es ambicioso? Sí, y complejo; no obstante, por algo hay que empezar, teniendo en cuenta la necesidad anteriormente declarada. Se sugiere transitar, en las reflexiones, por diversas vías desde la simultaneidad.
Podría, en primer lugar, considerarse la creación, actualización, y mantenimiento de algunas infraestructuras para el conocimiento, tales como glosarios, tesauros y ontologías multilingües y multidisciplinarias; un ejemplo podría ser el “Manual de Terminología de Investigación” (Chávez-Moreno et al., 2023). En segundo lugar, la promoción de espacios de diálogo, tales como congresos, seminarios, talleres, revistas de acceso abierto, que se dediquen a la reflexión metodológica y epistemológica transdisciplinaria, donde la barrera del lenguaje se reconozca como una oportunidad para la innovación.
Otras reflexiones podrían centrarse en:
· Profundas reformas o ajustes curriculares en los planes de estudio de grado y posgrado en las universidades, tendiendo a la pluralidad de enfoques o “dialectos metodológicos” de las ciencias sociales.
· Coordinación y voluntad política e institucional con la necesaria flexibilidad y sensibilidad adaptadas al contexto.
· Las herramientas digitales: plataformas colaborativas para la construcción dinámica de ontologías conceptuales; técnicas de procesamiento del lenguaje natural y la inteligencia artificial, tales como: el mapeo del universo terminológico de las ciencias sociales; la identificación de clusters conceptuales; y, las sugerencias de puentes y traducciones entre diferentes marcos teóricos.
Homogeneizar la terminología metodológica de las ciencias sociales no debe entenderse como una intención de uniformización empobrecedora, debe conciliarse con la idea de la búsqueda de un mayor grado de articulación y comprensión. Esto es una herramienta epistemológica para la producción de un conocimiento más robusto, más socialmente relevante y que permita el diálogo crítico y constructivo con lo plural de la humanidad.
Se tiene un gran reto: elaborar, interconectarse con una densa, profunda y resiliente red de vías que unan cada una de las áreas y espacios contextuales de esta compleja sociedad en que se vive. La diversidad, en esta red, no puede ser un obstáculo, sino una creciente fuente de creatividad y reflexión crítica sobre y para la comunicación científica social.
La superación de las barreras que nos confinan en una Torre de Babel metodológica en las ciencias sociales, precisan de: humildad intelectual, desde la autocrítica sobre los propios límites epistemológicos; la curiosidad científica sobre lo que diferencia el pensamiento de unos y otros; la voluntad real a enfrentar diálogos con los otros; y, sobre todo, el metaanálisis que se precisa desde la epistemología.
REFERENCIAS
Bourdieu, P. (2008). El sentido práctico. Siglo XXI de España Editores. https://books.google.com.ec/books?hl=es&lr=&id=Az_CviBMFiUC&oi=fnd&pg=PA7&dq=bourdieu+el+sentido+practico&ots=wjmqqJbJUT&sig=gmMDQnIFZx4gEWC4tLBhxNLGmn4&redir_esc=y#v=onepage&q=bourdieu%20el%20sentido%20practico&f=false
Chávez-Moreno, R. T., Ochoa-Barraza, P., Apodaca-López, C. A., Félix-Ortiz, G., & Lugo-Tapia, T. (2023). Manual de Terminología de Investigación. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 7(7), 2101-2135. https://doi.org/https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i3.6335
Durkheim, E. (1985). Les Règles de la méthode sociologique. Félix Alcan. https://archive.org/details/las-reglas-del-metodo-sociologico-y-otros-escritos-sobre-filosofia-de-las-cienci
Morin, E. (1995). El pensamiento complejo. Gedisa. Madrid. https://www.temarium.com/wordpress/wp-content/uploads/simple-file-list/Morin_E_-El-pensamiento-Complejo.pdf
Vásquez Bustamante, J. P., Orellana Yáñez, J., & Rodrigues Teixeira, J. (2021). Del Sumak Kawsay al debate por el Buen Vivir: significados en disputa y disputa por los significantes. Si somos americanos, 21(2), 120-145. https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0719-09482021000200120&script=sci_arttext
Weber, M. (2020). Economía y sociedad. Fondo de Cultura Económica. https://www.torrossa.com/it/resources/an/5434819